Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

Implacable cielo_01

En Realidades Truncadas.

El tren

Publicado: 26 agosto, 2015 en Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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Una maraña de cables, vías y soportes de acero.
El mejor medio de transporte, lo suficientemente lento para la melancolía, la despedida y el encuentro entre paisajes profundos que se desplazan por las ventanas de los vagones.

El excelso amor

El amor tiene la faz dura de una erección, la lúbrica humedad de unos muslos brillantes, los jadeos incontenibles e incontenidos expresando lo que los sexos sienten porque no tienen cuerdas vocales.
¿A quién coño se le ocurrió «enaltecer» el amor a una «mística» comunión de las almas, cuando hay que ir con cuidado de no resbalar cuando alguien se acerca a nosotros?
Y a mí que lo vergonzoso es que me confundan con un patán babeando a la luz de la luna…
Mierda, tengo que retener mi lengua, al final, soy escritor y me voy a quedar sin trabajo.

Entre montañas_01

En Realidades Truncadas.

Banco mirando al oeste

En Realidades Truncadas.

Reflexiones redes 0 def

No pienses mal, no te engañes, mi amor. Sabes que la vida es precisamente lo que no parece.
Tengo la justa lágrima cuando te pienso.
No es por tristeza ni dolor.
Es la emoción de amarte.
Eres el contraste en mi vida, el color que barre lo gris.
Es una alegría incontenible.
Y es la justa y necesaria lágrima devota, para que jamás se asemeje a la pena.
No hay una sola medida de tristeza en amarte, mi amor.

Drakhonhé

Es mi mitología.
Un bálsamo de dulzura y sensualidad que desprende con vanidosa generosidad sus esencias con una sonrisa perfecta. Ofrece el tesoro de su ser sin preocuparse del corazón que lo goza-sufre.
Y siempre ocurre que cuando se va, cuando deja su esencial estela de sensualidad en el aire, es como si el mundo oscureciera de repente.
Cuando se va, queda el vértigo de una ausencia.
Adiós, Diosa Drakhonhé la próxima vez, por favor, no te lleves mi corazón, lo necesito para adorar el mito.

Partido

Publicado: 2 agosto, 2015 en Amor cabrón, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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Reflexiones redes 0 def

¿Cómo puedo conciliar amarte con ternura y con el deseo de penetrarte sin piedad?

Tomarte con fuerza y meterme profundamente en ti como si te acuchillara, crispando con fuerza los dedos en tus pechos y metértela ahora que buscas algo agachada en el cajón.
No puedo explicar este amor con esta erección que me desespera. Con esta dureza depredadora.
Agáchate aunque no tengas que buscar nada, es un ruego.
Mira como estoy, partido en dos por tu alma y por tu coño.

Reflexiones redes 0 def

No quiero dormir ahora que llueve, porque la lluvia cura el pensamiento recalentado.
Un gran perro mojado sacude su pelaje y nos baña con su inhumanidad.
Y durante un tiempo nos contagia de esencia sin malicia.
Es grande como una constelación, tal vez sea realmente El Can Mayor.
Parece sonreírnos juguetón.
Me encanta que ese hermoso animal salpique las calles, mi piel y mi pensamiento.
Necesitamos algo de magia y bondad. Porque está visto que no existe ser ni forma humana suficientemente inocente que nos pueda contagiar.
¿Oís los truenos?
Está ladrando de contento…
Los dioses se equivocaron de formas y maneras.
Ladra, precioso.

Reflexiones redes defHola amor.
Solo quería decirte que estoy completamente vacío, no he dejado de amarte, solo que estoy fatigado, que todo duele y ya no puedo prestar atención a las cosas hermosas.
Que todo mi mundo es un horizonte rojo de respiraciones forzadas y lastimosas.
Te amo, te amé por encima de todas las cosas, pero cuando vomitas dolores, sangres y emociones muertas, es hora de salir por la puerta de emergencia.
Porque cuando duele la vida, tiendes a ser hostil con todo y con todos.
Y eso es una degeneración que tú no verás, me queda suficiente lucidez para protegerte de mí mismo.
Me gustaría decirte: Nos veremos en otra vida.
Ya no puedo, se agotó la ilusión.
Estoy vacío y soy un agujero negro que se traga todo, lo bueno y lo malo.
Si un caballo total de morfina no lo arregla, al menos me dejará en el otro lado, donde no hace falta amar, ni respirar. Donde no hay que ponerse unas monedas en los ojos para pagar a un barquero que jamás existió.
No tiene sentido vivir y no ser.
Bye, amor.