El amor son todos esos frágiles filamentos que resisten el frío que congela el corazón con las distancias y el calor que hace hervir con el beso la sangre en los labios. Sutiles caricias blancas que, sin embargo, se deshacen con un gemido suave cuando nadie les dice que son deseadas. Lo que el planeta no puede, lo consigue un mal silencio, una mala palabra… A veces siento una pena suave, de algo que se diluye, un agua en las venas…
Hace frío, hace viento, lloverá, tal vez nevará. Me gotea la nariz y los pliegues de un par de dedos de la mano se han abierto dolorosamente. Observo el horizonte a través de las frías lágrimas que provoca el viento. No es un buen día para el romanticismo, se impone protección y cobijo. Aún así, me basta con leer tus palabras y mirarte para que de repente haga un calor del carajo. No sé si es mi mente prendida de ti o es que tienes el poder de producir severas variaciones climatológicas. Entiéndeme, cielo, caliente me pones siempre; pero sudar aquí y ahora… Tal vez esté un poco susceptible por amarte; pero… La culpa del cambio climático es tuya, bella odiada. ¡Shh…! No se lo diré a nadie.
El tan cacareado ahora Pin Parental, es una estupidez en cuanto a que no se trata de un pin de mierda, sino de una autorización, un documento escrito en el que se libera a los menores de ser adoctrinados en los distintos géneros sexuales que existen en la sociedad. Lo primero de todo: es necesario un vocabulario preciso, conciso y práctico: llamar pin a una autorización en forma de documento firmado, es puro populismo para tener contentos a los “sin cerebro” que lucen su puto smartphone nuevo. Dicho esto, el pin parental es tan necesario como la libertad que tienen los padres para que sus hijos estudien o no religión. Los colegios no existen para adoctrinar o inducir ideologías religiosas o sexuales. Jamás deberían ser como los del franquismo, comunismo y el Tercer Reich. Adoctrinar es una facultad de los padres. Porque los hijos pertenecen a los padres hasta que se convierten en adultos capaces de valerse por sí mismos. Y no hay discusión al respecto. Quien quiera que su hijo sea adoctrinado, basta con que le instale la app de twiter o facebook en su teléfono. Otra forma (de hecho es la única sana) en la que se adquieren ideologías o doctrinas, es con el desarrollo intelectual de cada cual aplicado a sus propias experiencias y forma de ver el mundo que le rodea. Los colegios deben ofrecer conocimientos y cultura a los niños. En lugar de religión o ideologías de género, deben dar conocimientos de ética, por ejemplo: Podéis ser arribistas si queréis (populistas en política); pero no hay dignidad en ello. El arribismo es envidia, es horrible subir en la escala social pisando la cabeza de otro. También podéis ser racistas; pero otros os pueden discriminar también porque no tengáis el tono adecuado de piel tras tomar el sol en vacaciones. La ética o el deja vivir como materia de reflexión en los primeros años de estudio de la infancia y la juventud, no es una buena cosa que enseñar para los gobiernos e instituciones; ya que ese conjunto de reflexiones se volvería, con toda lógica, contra los ideólogos y/o gobiernos, a los que señalaría como elementos tumorales para la inteligencia y la libertad. Adoctrinar sistemáticamente, como en el colegio, es hacer idiota la infancia y la juventud. Robarles tiempo para adquirir conocimientos que les proporcionarán oportunidades para su supervivencia en sociedad, como es el trabajo. La ética, como materia de reflexión debería bastar en una sociedad sana y decente. Debería bastar para que la cobardía hacia el esfuerzo y el conocimiento de la cruda realidad de la esencia humana, no los convierta en unos pusilánimes aborregados entre cientos de miles de reses buscando consuelo y protección en un pastor subido a un púlpito.
Me pregunto cómo ha llegado la humanidad a ser tan abundante. Porque la naturaleza está plena de piezas pequeñas, los niños deberían haber muerto, muchos… Me pregunto hasta qué pornográfico límite institucional los gobiernos demócratas y tiranos están dispuestos a crear miedo en sus reses humanas y votantes. Llevarlas a tal estado de temor y desconfianza en sí mismos, que la chusma acepte sus abusos y el dinero que nos roban día a día, a cambio de protección contra las piezas pequeñas. O a los climas apocalípticos que son el pretexto para hacer más pobre a la chusma con sanciones usureras respaldadas por un repugnante populismo. Porque el dinero no se crea ni se transforma, se roba a los cobardes y a los que desconocen el concepto de sentido común, valor, esfuerzo y amor propio. Mierda… Deberían anunciar en las montañas el peligro de las piezas pequeñas. Se me agota el humor y pienso con serena crueldad en seres humanos, el napalm y la combustión de los cuerpos.
La podría odiar cuando se hace tan deseable que, me lleva a aferrar con fuerza las sábanas que debería compartir con ella. El espacio vacío que deja en mi mente, en mi sexo y en mi razón. La podría odiar cuando me encela hasta la desesperación y me hace bestia. La follaría impía, inmoral e ilegalmente. Me duele donde no está, en la húmeda y palpitante dureza que crea su ausencia.
El invierno deshojado descubre sin escrúpulos el hostil caos de la tierra, delatando a un mal creador, juzgándolo inepto e indolente. No hay caminos de baldosas amarillas, solo tierra helada embarrada de mierda y cadáveres.
Cuando digo que me gusta fotografiar, me preguntan qué fotografío. Me encojo de hombros y digo: «Cosas». Pienso que si les enseñara mi álbum pensarían en enfermedades mentales y mal gusto; pero yo a lo mío. Sordidez es mi superpoder.
Podría ser el castillo de Frankenstein; pero solo es el vulgar campanario de un monasterio, nada más alejado de la imaginación. Los cuentos son más apasionantes que la mediocre realidad. Es la razón de la creación del vampiro, el hombre lobo, el jovencito Frankenstein e incluso Snoopy.
Está visto que se van a producir verdaderas mierdas a juzgar por el gran consumo de cine basura e idiota que ha inundado las pantallas en el 2019.
Es una ley universal que lo malo siempre ha de ir a peor infinitamente.
Y es que ya han asumido los cineastas que si haces el peor cine, el más barato y lerdo, les irá genial. Bajo coste y cantidad de imbéciles comprando entradas.
La conclusión es lógica y acorde con los hábitos de la chusma.
Si la peña es capaz de enchufarse a internet a ver videos repugnantes e indecentes para la inteligencia de cualquier plataforma como yutup, feisbuc o los gifs de tuiter. Y además, mirándolos en pantallas miserables y baratas, es obvio que si les pasas la misma mierda en una gran pantalla, con sonido dolby surround maricón-lesbiano de mierda, se pisarán los unos a los otros para llenarse los ojos con los excrementos que ha filmado un yutuber o algo parecido.
Temo al puto año 2020.
Me cago de miedo al imaginar el próximo Joker (el gran video de yutup del 2019 que ha dejado claras las tendencias de incultura para el próximo milenio: cobardía en violencia y ausencia absoluta de diálogos inteligentes). Y temo que el próximo Joker sea una princesa Disney violada por un transexual rencoroso con un cirujano que le hizo unos pezones desiguales y un labio vaginal que cuelga más que el otro.
No nací ayer. ¿Qué cojones dice la noticia de que acaba de nacer este partido? Este partido fascista (Renaixença Nacional Catalana), nació de los mismos cojones de los monseñores Mas y Puigdemont cuando soltaron sus primeros lloriqueos pacíficos para quedarse con Cataluña para ellos solitos (y los ilustres empresarios catalano-ambiciosos que les pagan para ello). Estos fachas, están tan cerca de Milosevic, que si dan un paso más a la derecha, los nacionalizan búlgaros con honores. A ver si aún hay lelos que ignoran que cualquier nacionalismo es supremacista, racista y dictatorial y violento. Sobre todo para aquellos que no tengan un rancio apellido con aparatosa y rural fonética catalana. Cataluña es la región europea más represiva y la que roba más dinero con impuestos al obrero. Si en el sur de España hay “señoritos”, en el norte también los hay. Son la imagen perfecta para en una enciclopedia, ilustrar las voces: franquismo, usura y racismo. Los de Renaixença son aquellos que cagan leyendo una exquisita y pacífica (cómo no) traducción pompeu-fabriana del Mein Kampf. Putos fascismos repugnantes. Moraleja: el poder de los imbéciles siempre será superior al de los cultos o listos, porque de subnormales siempre hay más (para votar y gobernar). Siempre se impondrá la cantidad a la calidad, el ser humano es mezquino hasta la náusea; donde quiera que crea que es su patria de mierda.