Posts etiquetados ‘Citas’

Lo pagano y la divinidad de Dios

Lo pagano es lo accesible, lo tangible, el presente.
Adorar la tierra y lo que contiene. A los seres y sus órganos. Al sol y a la luna…
Dios y su divinidad es lo inalcanzable, lo metafísico. A la divinidad se llega a través de la muerte.
Lo pagano es un regalo y una celebración de la tierra.
Lo divino un festín de alimañas y gusanos.
Lo divino no es metafísico, no es inexplicable. Solo es inexcusable en su ostentoso engaño.
¿Cómo consiguió lo divino (un dios), imponerse a lo pagano en las sociedades actualmente más desarrolladas? Por medio del miedo, se cebó en el temor humano a la muerte y la convirtió en premio e ignorancia con el beneplácito de los cobardes, que aceptó creer que la muerte es otra dimensión.
La tierra entrega alimento y aire.
Lo divino, no me deja escuchar a mis amados muertos.
Dios, lo divino, no da nada; solo exige y condena.
Exige y condena…
El premio solo llega tras la muda muerte.
No adoro nada; solo afirmo que la tierra es lo único que me sustenta.
No soy pagano; pero muerto desapareceré.
Lo sé de una forma primigenia, como el bebé que busca la teta de su madre al nacer.
La leche de la madre ¿es divina o pagana?
Que cada cual se engañe como mejor le convenga. Seguro que hay dioses para cualquier respuesta.

(Gracias a María María (https://www.facebook.com/mariaeme8?fref=ufi), que con su alegre y relajado paganismo, me inspiró esta reflexión).

El cielo colosal

Me apresuro a subir a un lugar alto cuando colores y contrastes crean un momento en el que pierdo un latido del corazón.
No pienso en que el cielo me aplaste con su silencioso avance.
Ni le reprocho que me ignore.
No tengo miedo, solo sufro frustración.
El corazón se detiene epatado por la grandiosidad de todo.
No quiero estar debajo, quiero estar dentro. Quiero ser arrastrado, no ser un insignificante humano.
Quiero ser una enorme y hermosa cosa que avanza sin sentir, haciendo infinitesimal y anodino todo lo que por debajo de él está.
No sé… Ya no sé si es un puente donde estoy o es el presbiterio del Templo de lo No Humano y Colosal.
Y yo, un ocasional sacerdote rogando que le lleven.

El final

Yo y un puente

Los puentes son para cruzar un obstáculo natural como un río. Hay quien se empeña en usarlos para lanzarse con o sin cuerda en los pies.
Si Dios hubiera querido que yo fuera un martín pescador o una gaviota, tendría alas en lugar de pene y testículos y no sería tan guapo.
Pero no obstante, disfruto con cierta sonrisa pérfida, cuando el puente se utiliza como descalabradero.
No todo va a ser aciagos momentos.

El oráculo

Hay quien ve cosas en el poso del café, en las tripas de los pájaros, en piedras lanzadas como dados…
Yo leo en él la vida que se quema segundo a segundo. Cada colilla encierra un universo de ordinarias verdades incineradas y volutas de sueños que han volado suaves muriéndose en el aire.
Mi oráculo es sórdido, feo.
Es justo el reflejo de un tiempo y lugar que no he pedido.
Y dice que hay que morir, lo simplifica todo.
Y es de agradecer.
Es mi epitafio y mi regalo a los dioses y a los que creen serlo.
Ceniza y colillas y unos dedos amarillentos removiendo toda esa miseria…
Soy el sumo sacerdote del Cenicero Triste.

Lloviendo

Los túneles siempre van bien si llueve. Soy sumergible y antichoc; pero la ropa y el teléfono no. Es una mierda que las cosas no estén a mi altura.
Aconsejo comprar un túnel, nunca se sabe cuando puede ser necesario. Si no llueve da sombra y si se tienen ganas de mear, se puede hacer con discreción. Es que hay mucha envidia.
Hay quien dirá que menosprecio la comodidad de un paraguas, la cuestión es tocar los cojones.

Nunca aprenderé

Me relajo, me fio, medio sonrío (foto a la izquierda, aclaro por si quedara alguna duda o incomprensión en algún cerebro atrofiado). Y en pocos segundos aparece un idiota que hace que me arrepienta. Y siento hostilidad y como unas ganas de cagar (foto a la derecha, para el mismo listillo que no sabe respirar por la nariz y no entiende nada).
Lo de las ganas de cagar es retórica, ya que no suelo disponer de un misil nuclear en ese instante.
A veces soy Jekyll y otras, dos veces Jekyll (es de una novela, pasmado. Y cierra ya la boca).

Vahina Giocante

En Telegramas de Iconoclasta.

Roma no existe

Porque todos los caminos conducen a ti. Las encrucijadas no señalan el camino a Roma, París o la cochina ciudad que sea.
Mi dirección es hacia ti.
Viajo directo, brutal, encelado y sin una sonrisa hacia tus brazos y los pechos en los que he de reposar mi rostro cansado.
Porque todos esos putos caminos son largos, más de lo que puedo vivir.
Y pienso en el corazón y el infarto. En el destino y la muerte. En la eternidad y tú mi diosa.
En el aire que respiraré de tu boca y en un cigarro que se me quema entre los labios mirando el lejano horizonte donde habitas.
El mundo no es un pañuelo, es un pantano de arenas movedizas que me devoran un poco por cada paso que avanzo hacia ti.
Podría ser peor: que fueras un sueño y morir no tuviera gloria alguna.

Deseando el mal. Tel Samsung. 201706281936

Se puede desear el mal a cualquier desconocido con la plena certeza de que se trataría de un acto justo. Tal vez ahora no; pero lo fue o será un ser indigno.
Y entonces es legal que desee que lo atropelle un coche, que padezca una infección en el cerebro o simplemente sufra insoportablemente un dolor de vísceras.
Todos los humanos son indignos gran parte de sus vidas o en algún momento.
Lo dicen sacerdotes de todas las religiones: el humano nace pecador, nace culpable.
Así que cuando odio al azar, simplemente acepto un precepto.
Para lo que me sale de los cojones, puedo ser muy obediente.