Continúa ya de hace meses el puto toque de queda marcial del puto fascismo español del coronavirus con su policía política patrullando venenosamente las calles, junto con las ratas. Siempre va bien una buena película para paliar este asco.
“Ahora bien ¿un presidente? ¡Oh, por favor…! ¿Por qué no disparar a un presidente?” Bob el inglés conversando en la barbería del asesinato de Lincoln. Sin Perdón, 1992.
Un acto de violencia jamás debería reprocharse o juzgarse. Antes se debe conocer muy bien la razón del asesinato o agresión y premiar (o sentenciar si se diera el caso) el acto. Es inmoral penalizar indiscriminadamente la violencia; es cosa farisea. Hay que matarlos a todos (breve momento de ingenua y legítima ilusión).
Esto marcha… 😬😊😁😃 Solo son consecuencias lógicas a una dictadura. Con más saña que al resto del rebaño español, a los jóvenes los han acusado, acosado y encarcelado (lo decretado por el fascismo español como “confinamiento” ha sido la más grande hipocresía jamás decretada) por propagar el coronavirus, además de negarles la posibilidad de trabajar y ganar dinero. No sé a qué viene tanto escándalo. Lo del rapero encarcelado es solo un detonante como otro cualquiera hubiera sido. Cárcel con violencia se paga y la pobreza, la ruina y la miseria con saqueos.
El canibalismo y los ritos de sacrificios humanos surgen en grupos humanos con serias deficiencias mentales y físicas, son más simios que humanos. Notables taras de coordinación e ingenio que les impiden cazar animales de su entorno para alimentarse. Animales que los superan en inteligencia y aptitudes físicas. Es la razón del canibalismo dada la imposibilidad de cazar; es más fácil matar a un niño que vive en la aldea, o al vecino de otra tribu, que también es un inepto. Y como ya es proverbial, lo religioso excusa una imbecilidad que además, apesta a cobarde hipocresía. Esta misma debilidad es la que eterniza también su defectuosa genética, de la misma forma que no son aptos para cazar, tampoco tienen gracia alguna para cortejar a alguien que no sea su hija, su hermana o su madre; la endogamia es uno de los peores males de la especie humana.