No sé ningún cuento, y por otra parte, os contarán muchos en el futuro, pequeños.
Yo pretendo dejaros unas palabras, unas verdades para variar de tanto cuento bueno y malo.
Primero os engañarán para haceros felices y protegeros de la verdad cruda, pura y dura.
Como si la verdad fuera un escorpión venenoso.
Luego, cuando ya hayáis crecido un poco más, os mentirán para que seáis como otros quieren. Os mentirán sobre el sexo; cuando el sexo lo ha practicado la humanidad desde que arrastraban por la tierra el dorso de las manos al caminar.
Ya adultos, las mentiras son más abundantes; pero crecer lleva consigo el aprendizaje y el conocimiento de los humanos. Detectaréis la mentira para sortearla o evitar daños prolongados.
Os mentirán para que trabajéis más por menos dinero, para robaros, para sentirse más inteligentes que vosotros, os engañará quien amáis por vanidad, y porque el universo es cambiante y la humanidad amoral.
Los humanos son religiosos cuando tienen miedo.
La humanidad, incluidos vosotros, es cobarde y envidiosa a grandes rasgos. Los pequeños rasgos, son tan pocos, que es probable que en vuestra vida, jamás encontréis uno.
No mintáis por cultura, por envidia o por vanidad.
A ser posible por favor… Esforzaos, hay tanto embuste que alguien debe hacer algo para frenar tanta basura.
Detectad al embustero, no os convirtáis en esos seres vulgares de vida mediocre y gris que usan la mentira en todos sus diferentes horarios a lo largo del día y de su triste vida.
Porque llegará el momento en el que seréis conscientes que todo lo que tenéis es embuste o producto de ello. La mentira es volátil y lloraréis de vergüenza y fracaso sin saber bien porque. Construiréis otra mentira para tapar otra.
Y os creeréis toda esa basura.
Sabed pequeños, que a Pinocho solo le crecía la nariz al mentir.
En la vida real es peor: los hipócritas naufragan y malviven entre mentira y mentira. Necesitan gente nueva que no les conozca cuando quedan solos y abandonados con sus embustes.
Y ahora viene lo difícil de entender y realizar, pequeños: no digáis nunca la verdad, u os quedaréis indefensos ante los embusteros.
Hay un método: escuchar… Escuchar muy bien y analizar. Con el tiempo podréis hablar o actuar según convenga. No es fácil ni cuando te haces adulto.
No hay ningún consejo más que valga la pena daros.
La vida es así, como os digo. Es culpa de la humanidad.
Os diré una verdad: no tengo fe en vosotros, en vuestra ética futura; porque es difícil no ser como mamá y papá.
Así que siento una profunda decepción y escepticismo por vuestro futuro.
Si tenéis inquietudes y aptitudes, intentarán someteros para que no sobresalgáis, porque la mentira es hija de la envidia. Debéis ser tenaces, fuertes y fríos. Si caéis en la mentira, seréis un fracaso de mediocridad como mamá y papa.
¡Ánimo, pequeños! Los reyes magos y papa noel existen ahora; pero como toda mentira, morirán.
Morirán en el momento justo que empecéis a comprender por vosotros mismos, cuanto antes mejor, amiguitos.
No es preocupéis, no es tan malo. Entre mentira y mentira hay momentos hermosos por los que vale la pena sonreír.
No os fiéis, no bajéis la guardia.
Y moriréis, que nadie os diga lo contrario, porque alimentará la cobardía.
Fuerza y resolución, mis pequeños amigos que jamás conoceré.
Es que os llevo demasiados años de ventaja viviendo, y os repito, que morimos todos. No es malo, simplemente es así, pequeños humanos.
Sed buenos, pero no tontos.
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Un aviso a los peques
Publicado: 11 noviembre, 2014 en ReflexionesEtiquetas:abuso, envidia, hipocresía, Iconoclasta, mentira, niños, Pablo López Albadalejo, Reflexiones, Ultrajant
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta «touch»
Publicado: 6 noviembre, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta «touch»
Publicado: 30 octubre, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
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Publicado: 23 octubre, 2014 en Lecturas, TerrorEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
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Publicado: 16 octubre, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
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Publicado: 9 octubre, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
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Publicado: 2 octubre, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
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Publicado: 25 septiembre, 2014 en Reflexiones
Etiquetas:amor, confusión, decepción, Iconoclasta, mentiras, odio, Pablo López Albadalejo, palabras, Reflexiones, Ultrajant
Las palabras se hacen confusas por muy claras que se pronuncien cuando el lenguaje corporal y emotivo entra en conflicto con ellas.
Como un orgasmo de sexos calientes pensando en otros que no son los que se acarician.
La perfecta dicción no hace nada por mejorar la comprensión. Y la erección y la humedad dilatada es algo animal, no tiene porque amar un pene o una vagina.
La confusión nace cuando las palabras no están sincronizadas con las miradas y los gestos.
Ocurren cosas y nace la desconfianza y la desconfianza va de la mano de la antipatía.
Las palabras confusas son esculturas de arena que se desmoronan apenas se han modelado. Ideas efímeras que se erosionan en segundos por el viento, que las aplastan niños que juegan en las playas de Cabo Cobardía y el Golfo de la Decepción.
Son confusas las frases cuando no consiguen definir la realidad de un momento, de una emoción. Y un monosílabo como un «sí» o un «no», no se comprende.
Y crees estar en una dimensión acuosa donde la voz llega lejana y deformada. No me gusta el buceo, no me gusta el mar asesino.
Palabras que flotan inertes e inservibles en el vacío cósmico sin un lugar donde anclarse.
Nos confunden tanto algunas palabras, que creemos estar sordos o mal de la vista, porque quien las pronuncia, se hace extraño de repente. La confusión de las palabras deforma los rostros de una forma cruel y despiadada para el recuerdo, para los buenos recuerdos.
Y te preguntas que haces ahí, que lenguaje extraño estás oyendo… Miras atrás por si hay alguien más a quien se dirijan esas palabras incomprensibles.
Nacen de la inmadurez y el desequilibrio. De la decepción, del miedo a la soledad y al silencio.
Estas cosas se han de combatir como sea, y el precio es excesivamente caro para un producto tan decepcionante como un simple y vulgar consuelo que solo acaricia una vanidad desmedida.
La cobardía no es una virtud y va ligada íntimamente a las verborrea sin sentido.
Tampoco es un vicio, es una tara de nacimiento que va metida en el corazón de los bebés humanos y lo perfeccionan con la edad.
Las palabras de la fe son confusas, su única misión es aturdir a los que escuchan, agobiarlos hasta que sus voluntades se agotan ante tanta cháchara sin sentido. Y así se rinden a las mentiras, a las confusiones.
Las palabras de la cobardía y el desamor son ininteligibles y erosionan la serenidad y la lógica.
Hay que huir de las palabras confusas, porque crean angustia, un vacío en el alma.
Confunden hasta los recuerdos y plantean la duda de si lo vivido fue una verdad o una mentira.
Son confusas las palabras que no se dicen, son humillantes para quien están dirigidas, como las palabras que se lanzan a oídos ajenos, llevan la frecuencia hiriente de la mentira entre cada fonema.
La confusión, al final, es una verdad, y la verdad confusa es mentira. Solo que llegar a esa conclusión tan enrevesada requiere un tiempo precioso que se malgasta.
Y nadie va sobrado de tiempo, porque todos mueren. Y morir confusos es haber vivido una mierda de vida.
Un «te amo» puede ser tan falso como el beso en la mejilla que antes se daba en los labios. Hay que taponar los oídos y abrir bien los ojos para que no nos aturdan las confusas voces de la cobardía, la decepción y la vanidad.
El diablo era más sencillo y simple, mentía tan claramente…
Y la muerte no habla, no confunde, es terroríficamente clara; el corazón se detiene comprendiendo.
Los humanos usan armas mucho más traicioneras y complejas, buscan ser héroes de las emociones, mártires de la vida. Necesitan ser admirados por nada, no acaban de entender ni aceptar su propia mediocridad.
A veces soy humano, lo entiendo.
Sus bocas expulsan confusión para buscar toda esa admiración que no pueden despertar en nadie por medios diáfanos. Vuelven a amar a quien un día odiaron, y a cambio, odian a quien creen amar.
Las palabras confusas, solo nacen de mentes cobardes.
Una vez salvado todo ese enfermizo caos, queda la tranquilidad de ver deshacerse las esculturas de arena desde lejos.
Y el amargo sabor de un tiempo perdido.
Aunque lo cierto es que el tiempo no se pierde, solo se emplea de distintas maneras hasta que llega la hora de morir.
Las hay, claro que las hay , solo que son escasas: las palabras francas y diáfanas, las palabras del amor decididas e inquebrantables.
Resolución y determinación, por mucho que duela.
Las claras palabras del odio y de la ira…
Las he oído todas, tengo suerte…
No morir confusos y ser firmes y claros aunque joda.
Es un buen objetivo, noble en tiempos de cobardía.
No creo que existiera una época de valentía. Tampoco soy un ingenuo.

Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta «touch»
Publicado: 25 septiembre, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta «touch»
Publicado: 18 septiembre, 2014 en Humor, Lecturas, Manuscritos, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, lecturas, manuscritos, obsequio, Pablo López Albadalejo, provocación, Reflexiones, Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta, Ultrajant
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