Los actuales políticos y su ambición de ser reyes, presidentes y tiranos, pueden meterse sus falsos y comprados títulos universitarios y másteres en el culo; la única formación que precisa cualquier tirano de las democracias de hoy día para dirigir y exprimir los grandes rebaños humanos, es un profundo conocimiento de ganadería, cuya herramienta imprescindible son las redes suciales o sociales. Para ser ministro de sanidad, basta con ser un buen criador de cerdos. Y ya.
Mirad a vuestro Caudillo. Oíd al tirano amenazar. Os dice que vosotros sois los culpables y lo pagaréis caro: con más prisión, más penuria y mucha más enfermedad. El dictador os dice en estas navidades, que sois la verdadera enfermedad. No está lejos el día en el que ordenará encerrar a los enfermos en campos de concentración, para quemarlos como a judíos de la Alemania Nazi. Con su fiera policía y sus venenosos serenos de la noche empujando a los enfermos a los hornos crematorios. Sin que a los asesinos les tiemble la mano, como gusta de decir la ideología del nuevo y normal fascismo español. Y es que se acerca la navidad y el fascismo nuevo y normal del gobierno español, se siente obligado a proclamar su poder y así, estar presente en todas las mentes y casas de sus cabestros votantes o ciudadanos españoles (de una España muy profunda y endogámica). Retóricas y romanticismos aparte, el Caudillo está tan apoltronado en su dictadura y en su creencia de ser el Nuevo Salvador de España, como una garrapata en oreja de perro. Así de bien.
Estrenar un objeto de escritura, aunque sea un simple lápiz, es un acto de renovación y esperanza en el cambio; combate los días mediocres y los hace mágicos. Y cuando estreno una libreta, es una alegría semejante a estrenar nueva casa en el campo. Solo quien escribe sobre el papel, padece estas pequeñas y neuróticas alegrías. Ser un simple no siempre tiene que ser indigno y angustioso. Bueno… no siempre.
Hoy en mi pueblo es día de control veterinario, cribado masivo de rebaño, le llaman. Es normal, vivo en un medio rural eminentemente ganadero. En principio, al ver todos aquellos animales tan bien formados y separados entre sí, como si fueran reclutas en el ejército, tan callados y con sus bozales perfectamente colocados en el hocico; pensé que sería una exposición de belleza ganadera de tantas que se hacen. Según me he informado, cuando entra la res (oveja, vaca, cabra o cerdo) en la consulta del veterinario, le meten un palo de medio metro por los agujeros de las napias hasta llegar al cerebro y luego se la meten en la boca hasta las cuerdas vocales mismas. Las cabezas de ganado salían con los ojos llorosos; pero felices. Como esos abducidos por extraterrestres que en los 80 y 90 trotaban hacia sus casas más felices que mierda en bote arrastrando la sonda anal que les habían metido, como una antena de FM. Luego, cuando los dejaban salir tras el cribado masivo, creaban pequeños rebaños en los cuales cada oveja o cerdo, guardaba una distancia aproximada de cinco o seis metros mientras balaban y gruñían sus experiencias. Da gusto como ha vuelto la normalidad a mi pueblo después de tantos aplausos y alegrías durante meses. Y es que si algo es gratis, todas las reses se apuntan; cualquier cosa les va bien e incluso la exigen si es muy, muy barata o gratis.
Voy a llevar a cabo un ejercicio de ingenuidad y por unos segundos no voy a creer que semejante noticia es propaganda del fascismo del coronavirus. Voy: Ser o hablar inglés no es síntoma de ser menos cobarde que la media y estar sometido, por tanto, a la histeria propia de todo nenaza o gallina. Si a ello añadimos que la formación académica de los actuales investigadores es tan baja como la de sus colegas, los actuales médicos que, debido a sus pobres conocimientos son incapaces de dar un diagnóstico (ni siquiera ponderarlo como posibilidad) si no es porque una máquina de imagen o de análisis se lo diga; tenemos que pueden sufrir alucinaciones derivadas de su propio miedo y la ignorancia con la que se han formado y obtenido su título académico en una tómbola de gitanos. (Menos mal que un siglo atrás los médicos eran profesionales con una buena formación; porque sin las máquinas que hay hoy día, y los médicos de hoy en aquellos tiempos, la especie humana se hubiera extinguido.) Lo que ha ocurrido con este hallazgo del coronavirus veloz, es que uno de estos investigadores de titulación fácil asistió a una carrera de galgos y los confundió con el Coronavirus Supersónicus Marvel (impulsado por un cohete ACME). Como ya he apuntado, debido a la histeria que la cobardía provoca, a una notable ignorancia y cómo no; a un gramito de farlopa esnifada con delectación. A su vez, el ministro inglés también con la nariz empolvada en blanco y un pañal para la incontinencia, dio crédito a la alucinación de su excesivamente bien pagado investigador y anunció el descubrimiento de una variante Marvel de la covid 19, con el superpoder de la velocidad. Una vez explicado el supuesto descubrimiento, vuelvo a la normalidad y a desarrollar a plena potencia mi inteligencia superior: es otra mierda de mentira del fascismo del coronavirus para asustar a toda esa infancia europea que tiene los genitales ya muy poblados de vello desde hace muchos años.
Cuando escribo en mi libreta siento que se cierra la puerta del mundo y me quedo solo con mi pensamiento. Soy mi propio refugio y mi severo juez. Y soy mi propio olvido que tantas palabras causa. Lo que escribí ayer será sepultado por las palabras que ahora escribo. Y así hasta morir. No es un futuro alentador; pero ¿cuál lo es? Es un acto instintivo de la niñez temer al futuro. Una cosa es soñar con él; pero cuando iba al colegio y dejaba las ilusiones fuera, antes de entrar a clase, el futuro se oscurecía como el día de un eclipse. Aún hoy sigue siendo oscuro; pero ya no es temor, es curiosidad lo que siento.
El nuevo y normal fascismo español del coronavirus prosigue incansable e incombustible con la represión y la privación de la libertad de todo aquel ciudadano que no sea adepto al régimen o militante de los partidos que han dinamitado la democracia española. Tal y como ocurría en aquellos añorados tiempos franquistas que han conseguido resucitar con precisión quirúrgica. Los nuevos serenos y la bofia, prosiguen su estricto y exhaustivo robo de cualquier tipo de libertad como ya hizo Franco con sus noches negras y sus días grises. Apostados con hostilidad en sus controles o bien, patrullando en busca del criminal que se salte el toque de queda o no lleve bien colocado el bozal en el hocico. Por supuesto, los represores gozan de total libertad: presidentes, ministros y sus allegados, militantes de los partidos autores del golpe de estado y sus allegados, funcionarios y sus allegados, militares y sus allegados y confidentes o chivatos y sus allegados; que para eso se ha cometido un golpe de estado, para que gocen de la libertad que han estafado y robado a otros. La represión y encarcelamiento de la ciudadanía es el único trabajo que han sabido realizar con diligencia y sin error desde que surgió el timo del coronavirus, su prisión, sus mascarillas y ahora sus vacunas. Cabe la esperanza de que una vez los caudillos españoles y sus caciques autonómicos hayan conseguido el botín que les depara la Unión Europea, relajen su fascismo; pero es una ilusión, proseguirán con la extorsión de la libertad con alguna otra invención; al menos durante cuarenta años más, que es lo que tardarán en salvar la vida de sus españoles-borregos-votantes. Por lo demás, España sigue anclada en el tercer mundo africano, a menos que algún país asiático nos invada y así salvarnos, al menos, de la miseria y de la vergüenza de repetir la misma mierda de dictadura del siglo pasado.