El otoño nace de la tierra que cambia la verde savia por una sangre venenosa. Potente y radiactiva. Los trágicos colores del otoño es la descomposición de los cadáveres todos que el planeta intenta escupir desde sus entrañas enfermas de tanta muerte. Y en una lucha imposible de vencer las cosas vivas viran suave y letalmente al negro corrupto, hasta que llega la uniformidad gris del invierno que honra a los muertos todos. La grisentería es silencio y paz tras la batalla. Hasta una primavera en la que no todos los seres están seguros de poder llegar.
En un mural sobre hormigón hay estas cosas que me han hecho pensar seriamente sobre la decencia de la infantil inocencia. Primero pensé que eran mariposas tetonas, luego pensé que bien podrían ser tetas voladoras. Luego pensé que si volaran de verdad, las acogería en mi regazo, bien calentitas en mis hirvientes y lácteos testículos. Luego en lamer esos preciosos y apetecibles pezones rosados. Y me sobrevino una vergonzosa erección al imaginar sus erráticos y absolutamente voluptuosos movimientos al volar. Como mujer maciza corriendo por el parque; pero con más psicodelia. Obsérvese que por lo emborronados que están los pezones, algunos ya se han arrodillado para mamarlos. Mi intuición para las cosas del follar y las depravaciones sexuales y reproductoras es de una precisión de cuatrocientos mil putos millones de tetapixeles, tetra… tetrapixeles Me alegra no llegar a ese grado de degradación humana mamadora; mi erección así, es simple pecado venial; perfectamente perdonable e incluso aconsejable. No he fotografiado en modo macro, no solo por el asunto del contexto y la perspectiva general; es que me da grima acercarme demasiado a la pared, seguro que hay la suficiente sustancia orgánica para provocar cientos de embarazos, gonorreas y sífilis. Amén del santo coronavirus, claro.
La alegría es inversamente proporcional al conocimiento y la elegancia. La idiocia es directamente proporcional a la alegría. La masturbación es directamente proporcional al aburrimiento. El conocimiento debería ser proporcional a la edad; pero en la práctica se ha demostrado científicamente que es inverso. La edad es directamente proporcional a la muerte, al cáncer de próstata y de mama. Mi alegría es directamente proporcional a la magnitud de los accidentes sísmicos, cósmicos, meteorológicos, nucleares, bélicos y biológicos. Llamadme anti cristo, si os place, no tengo ningún tipo de reparo en ello. Mi vanidad es directamente proporcional a la masturbación.
En su Metafísica, Aristóteles no consigue comprender sus propias ideas. Debería ser un anciano con las neuronas muy, muy, muy enfermas. Filólogos, filósofos y otras rarezas que han pretendido entenderlo, han hecho girar una botella vacía de cerveza en el suelo para elegir una explicación que publicar en su ensayo. Y los que no han leído a Aristóteles, sonríen ufanos de no haber perdido un tiempo precioso entre “del ser en tanto que ser”, “la unidad en tanto que unidad” o “la sustancia en tanto que sustancia”. Aún me rechinan los dientes al evocar las seis primeras páginas de El Castillo de Kafka y su mediocridad, monotonía y repetición de las vicisitudes del puto agrimensor K. El Castillo lo convertí en combustible para una hoguera de verbena de San Juan; la Metafísica es en formato electrónico, enganchado a un libro de “grandes” obras de la literatura o antología y no lo puedo quemar. Pero puedo colocar un comentario donde me salga la polla avisándome a mí mismo del hastío de leerlo e insultar a Aristóteles. Tropezar dos veces con la misma piedra, resulta tan vergonzoso, como embarazoso e irritante.
Y en esto pierde el tiempo el nuevo gobierno fascista español normal del coronavirus: en instruir lo que es un “sí”, porque teme que además de una población enferma y ruinosa, sea además absolutamente idiota para entender un gesto o una emoción. Y de hecho están en lo cierto, la población española es tan hipócrita, decadente y cobarde, que no dice “sí” o “no”, para no ser criticada en las redes sociales de extremista e intolerante y perder así, unos cuantos “me gusta”. Así que el gobierno fascista español, está dispuesto a dar una lección de Barrio Sésamo sobre el “sí” y el “no”; y además legislarlo con una gran nómina de expertos de mierda.
Dos formas de informar sobre la censura china española, la primera (La Vanguardia) con dulzura y democracia de mierda (muestra de la prostitución más baja de la prensa), la segunda (La Razón) tal y como es la realidad: censura y férreo control dictatorial. El Gobierno Español del Nuevo Fascismo Normal del Coronavirus, es un satélite de China y su fascismo homicida. La prisión, de nuevo, para el pueblo español está peligrosamente cerca. Letal para la libertad, devastadora para la salud y una plaga de ruina y hambre.
La estafa del nuevo y normal gobierno fascista español del coronavirus funciona. La Unión Europea ya califica el fascismo español y su país, como el más enfermo y pobre de Europa. El gobierno fascista español con una colosal y feroz represión y encarcelamiento de la población, ha conseguido hacer de su población una de las más ruinosas y enfermas del mundo. Sus estadísticas falsas y el monopolio sobre los medios informativos, ha sido una maquinación eficaz. La prueba es que la población, ahora más que nunca, se aferra a la mascarilla para hipotéticamente, salvar la vida. Eso está bien si no fuera porque, si no llevas mascarilla, no te mueres. Sin duda alguna, están ya planeando para rematar la estafa, una nueva prisión criminal de cinco o seis meses para enfermar y arruinar aún más a la población y obtener todos los fondos posibles con los que la lela Unión Europa va a premiar a las nuevas dictaduras surgidas. Los presidentes, ministros y altos funcionarios del gobierno español se van a enriquecer como nunca antes en la historia ha ocurrido: con la tácita aprobación de su decadente y cobarde población que cree, con una pasmosa e ingenua ignorancia, que vive en un país democrático a pesar del nivel de represión criminal del nuevo y normal gobierno fascista español. En España, para estas navidades, turrones y mazapanes se amasarán con excrementos. Es el crimen perfecto, y es crimen porque el nuevo y normal gobierno fascista español, ha cometido genocidio contra su población.
El inquietante, el que porta el mal. El que encuentras en un túnel dibujado en el muro de hormigón como una mariposa inocente y algo te dice que escapes. Ver el mothman es mirar directamente la muerte cuando te observa con sus ojos negros como las fosas de los cadáveres no amados. Llueve con fuerza, así que mientras fumo, me permito cautivarme de su mirada sin rostro hasta la inquietud. El hombre polilla presagia: te pudrirás en vida. Bueno, no es novedad. Acabo de fumar el cigarrillo y escupo sangre con una tos. Es perturbador; sin embargo sonrío con los dientes manchados de rojo, me ha gustado que la magia se haya hecho realidad y ser un maldito. Soy un romántico. Llueve con más fuerza; prefiero pudrirme caminando. Le lanzo la colilla ensangrentada con hostilidad. Sus ojos dicen que no llegaré lejos. En efecto, se me han quebrado las piernas y las tibias astilladas asoman entre la tela del pantalón. Duele un millón de unidades de dolor. Coño, empieza a preocuparme.