Posts etiquetados ‘Ultrajant’

Mucho se habla del destino, al que se le achacan triunfos, fracasos, enfermedades y muertes.
No hay un destino. Lo único que hay es un simple azar interferido algunas veces por nuestra voluntad y otras, desgraciadamente, por la de otros.
El destino, de existir, sería como una tarjeta de crédito al cual acceder cuando fuera necesario.
No jodas… Como viajar al futuro.
¡Qué estupidez!
El aburrimiento es campo abonado para la filosofía

Malditas y divinas deidades mini

Malditas y divinas deidades.

Idolatrados los sentimientos, queda luego admitir la realidad. Lo que somos y si somos merecedores de esos sentimientos inhumanos.
Mejor no seré sincero conmigo, no tengo un especial interés en sentirme mal.

No es nada sencillo morir. Hay que vencer todo ese instinto de supervivencia insertado en las células del cuerpo.
Morir requiere convencerlas, una tarea faraónica porque están sectariamente convencidas de que la vida se ha de mantener al precio que sea. «Oye, deja de dividirte, ¿es que no ves que esto es una mierda?. Ellas me miran con sus membranas completamente idiotas sin entender.
Son duras de convencer las hijaputas. Y el tiempo que se emplea en convencerlas de que no es malo dejar de dividirse, es tiempo para que las cosas empeoren aún más a tu alrededor. Y así llegas a la vejez para acabar como era de esperar y haber sufrido de más: muerto.
Y las células, estúpidas como siempre, dale que te pego. Obcecadas en multiplicarse aunque el cadáver empiece a descomponerse.
Es una mierda que el pensamiento esté disociado del organismo. Hablando en plata, que mi pene vaya por libre independientemente de lo que siento.
Que incómodos son los despertares erectos…
Sí, yo también me pregunto que tiene que ver una erección con los deseos de morir y las células…

Shyla Jennings

En Telegramas de Iconoclasta.

Una cosa es creer, porque aceptas una posibilidad, le das forma y un método para realizarla. Le das una entidad. La vistes de ilusiones.
Sin embargo, la fe es aceptar lo inconcebible, lo imposible y lo dañino. Es un desprecio a los sueños propios y acatar una orden que jamás comprenderás.
No puedo entender los actos de fe. Hay esqueletos de dinosaurios que no explica la biblia. Y hay un amor por los hijos que ningún dios puede superar.
Los actos de fe solo caben en cráneos vacíos.
Siento vergüenza ajena por los humanos.

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

Envidia y cobardía.

El amor es una especie de ameba que evoluciona por el espacio ajeno a la gravedad, que se afianza en el corazón y en el vientre de los amantes. Los parasita, los hace dependientes de aquello que adoran, que ansían.
Es una ameba que se fija en algún nervio y obliga a las manos a acariciar el aire, buscando lo amado.
Y es por ello ese cansancio que siento al amar, esa dulce desidia que me debilita, que me aturde.
El amor fagocita mis fuerzas con una deliciosa narcosis.
Los enamorados al abrazarnos parecemos cansados, casi derrotados.
Posiblemente así sea de verdad; pero qué extraño que a pesar de esa debilidad, abrazo con la fuerza de un titán.
Nos da un aire romántico y trágico ese desfallecer.
Y una hermosa sonrisa cansada… Estás preciosa cuando tus labios apenas abiertos, toman aire bendito y tu piel brilla con un sudor que parece rocío.
Es precioso mirar el cielo con los ojos cansados y el alma ardiendo. ¿Ves el amor? Si observas el aire fijamente, ves esas amebas transparentes que cambian y flotan ingrávidas.
Necesitamos descansar, yacer abrazados unos instantes, o una eternidad.
Una vez recuperados, te penetraré el cuerpo y el alma. Y tú me harás esclavo, me robarás mi voluntad.
No existe un cansancio tan grande que lo pueda impedir.