Uno se acostumbra enseguida a vivir bajo una dictadura: cosas como sonreír o dar las gracias a un policía acosador y pensar al mismo tiempo: “Hijo de puta”, sale de una forma natural.
O dar la razón a un vecino cobarde sobre lo bueno del encarcelamiento de la población y el uso de la puta mascarilla y pensar: “Así te mueras, cabrón”.
Te acostumbras a hacer rutas diferentes todos los días para evitar encontrarte con la bofia a menudo, aunque sea en el horario o por las razones permitidas…
Incluso tiene su romanticismo vivir bajo una dictadura, acabas sintiéndote como un guerrillero y piensas en atacar, agredir, sabotear… Cosas de esas que se ven en las películas contra los gobiernos déspotas.
Y ya al final, acabas soñando que al final no te irás solo, que si te quieren joder, te llevarás a uno de ellos contigo.
Qué ardor guerrero.
Me gut-ta…🤤🤤🤤

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s