Jamás en mi madurez había vivido una época de un fascismo, de una dictadura dura como la que se instauró o decretó el año pasado por medio de su coronavirus, el de ellos, el que les otorga el cetro de la tiranía.
La libertad solo se puede recuperar con violencia, porque hay que matar al dictador. Mientras el cerdo viva, jamás estaremos a salvo de caminar con libertad. Siempre existirá la posibilidad de que vuelva a apresarnos, a obligarnos a respirar mierda con bozal.
Es un hecho, la libertad es plena cuando el que te la roba muere. La violencia te dará la tranquilidad de que ya no existe el cerdo y sentirás que le has devuelto el daño que te ha hecho cuando mees en su tumba. Que pague el cerdo por la noches y días de prisión a las que te ha sometido por su capricho y ambición.
Prisión con sangre se paga, con la del opresor, sea cual sea el coste personal.
Cualquier otra consideración es una merma constante de la dignidad y tirar los años de vida a la basura para luego, morir con un “cobarde” escrito en la lápida.
Nunca me habían robado la libertad de ir adonde quisiera. Nunca había tenido que vigilar a la policía para evitar que me robara mi libertad de respirar como quiera.
Ya nadie mata a nadie por su libertad y deberán hacerlo si son humanos y no cerdos de granja.
La sociedad está muerta y podrida. Y las reses humanas nunca han sido tan desechables. Tan sacrificables en mataderos automatizados.
La libertad es enfermedad, adoctrinan los fascismos surgidos con su coronavirus; la chusma asiente; están convencidos.
La cárcel a cambio de vida es el lema de los nuevos fascismos de días y noches de prisión, días y noches de bozal, como el nuevo y normal fascismo español adoctrina sin descanso en radio, televisión, internet y prensa.
En épocas de asesinos tiranos, la violencia es la única cura que sanará y repondrá la libertad. No hay otra solución a la asfixiante cárcel fascista.
La sociedad está podrida de decadencia, su indolencia, cobardía e ignorancia.
Y cuando llegue el hambre, llegará la guerra. Habrán perdido un tiempo precioso y se habrán debilitado, morirán más en la guerra por ello.
Que muera quien deba, me parece bien. Es mejor que pudrirse en la cárcel cada noche, cada día.
Aunque me joda yo también.

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