Y la enfermedad parirá otra enfermedad. Y la enfermedad criará la enfermedad. Y la enfermedad se desarrollará acunada por una sociedad podrida y decadente.

No hay alegría, no hay ironía, no hay desprecio hacia una mente enferma en un cuerpo corrupto. Solo hay espanto y tristeza por lo que nacerá, de quien nacerá y como crecerá: con la falsa convicción de que es hijo de la tierra, del planeta. Y no la permisiva deformación ética de una sociedad que ha caído en lo más profundo de una obscena decadencia.

Pobrecitos ambos, padre/madre e hijo, son los nuevos monstruos de aquellas crueles y horrendas ferias ambulantes de antaño, enfermas obscenidades que provocan fascinación en los más podridos cerebros humanos.

Lo siento de verdad, es pura tragedia porque son la insana consecuencia de la perversión y degeneración absolutas de la vida misma que, una sociedad corrupta comete con una sonrisa obscena y beata en su rostro nefando.

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