Qué bonito es que una música, un olor, un tacto, una imagen provoque una nostalgia. Es incluso un orgullo recordar que un día el universo estaba bien, encajabas en él.
Ocurren tantas cosas sórdidas que, al evocar una buena es inevitable derramar un llanto por dentro, como si el alma se hiciera agua y anegara las entrañas.
(Podría ser un buen jugador de póquer)
Y sentir el deseo de volver a aquel momento, aunque tuvieras que morir en él.
Morir está bien cuando se hace en el momento, en el lugar hermoso; no dejar que ya nada pueda estropearlo.
La vida tiene el exacto valor de la melancolía, cuanta más nostalgias sufras, más valor.
Soy un indigente…
Prácticamente, todo salió mal.

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comentarios
  1. TheOtherPJ dice:

    Buena reflexión que acaba de dejarme con la siguiente duda: si consumo mi tiempo presente en añorar el pasado (culpable), ¿sentiré nostalgia del ahora en el futuro?. Me da que no me queda otra que esperar para saber la respuesta. 🙂

  2. La vida tiene el exacto valor de la melancolía, cuanta más nostalgias sufras, más valor. Pues sí, por ahí van las cosas creo yo también

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