
Las sociedades decadentes se extinguen llorando bajo una opresión humillante y asfixiante.
Las sociedades fuertes y dignas acaban con el problema conforme a su verdadera naturaleza: la violencia.

Las sociedades decadentes se extinguen llorando bajo una opresión humillante y asfixiante.
Las sociedades fuertes y dignas acaban con el problema conforme a su verdadera naturaleza: la violencia.