Aquel viejo dicho tiene mucha razón: Hecha la ley, hecha la trampa.
Hay asesinos tan indignos y miserables como para cortarse la polla para librarse de una condena.
Ser asesino no es garantía de dignidad, ni mucho menos. Son tan adocenados como cualquiera. Serviles y con un cerebro funcional solo para aprobar el permiso de conducir.
Que el sistema judicial permita algo así, que el mono que se operó a mona no pueda ser juzgado es absurdo. Una forma de actuar, que de ser cierta, es corrupción y dejación en estado puro. Un delito contra la razón y la poquísima justicia que pueda sobrevivir entre la legislación.
Se acostumbraron solo a disfrutar y cobrar avalando los decretos de cárcel y extorsión y segregación contra la población no delincuente que decretaban las caciquerías nazis autonómicas, y ahora no saben hacer otra cosa.
Y bueno… El gobierno español nazi penitenciario homosexual sanitario, es una máquina de vomitar decretos y pervertir leyes y honradez. Un auténtico triturador de dignidad e inteligencia. Incansable.

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