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Es el fetichismo de las estampas de penitentes y Jesucristo en calzones según Mel Gibson. Ello unido a la gran producción hormonal y el instinto de apareamiento, los convierte en unos feroces masturbadores y potencialmente papás y mamás de urgencia.
En definitiva, sexo desatado.
Es un asco saberlo todo, lo sé.

En Telegramas de Iconoclasta.

https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20190411/461587131455/retirado-vetado-caperucita-roja-bella-durmienta-leyenda-sant-jordi-escuela-taber-barcelona.html

Barcelona ya forma parte del universo de la novela Fahrenheit 451.
Así que ahora, los responsables de la escuela, tras la quema de cuentos infantiles deberán buscar en las editoriales pornográficas cuentos donde los protagonistas sean maricas y tortilleras. Y además, narraciones edificantes donde los niños y las niñas se arrancan el coño y la polla para hacerse del sexo que en verdad desean a sus seis añitos.
Queda pendiente que a los angelitos les dibujen generosos coños con notorios clítoris asomando entre los labios vaginales (hay videos realmente buenos de clítoris tan grandes como penes).
Que a papa noel o santa claus, les pongan tetas.
Que los reyes magos sean en realidad mujeres con un aire machuno y peludo y que los pajes sean pajas o se las hagan en el mejor de los casos.
Y que Pluto en realidad es perra o debería operarse para satisfacer las necesidades de sus cerebros enfermos de docentes indecentes.
Espai i Lleure no debería llamarse así, tal vez mejor Espai i Mussolini.
¿Es que no se cansan nunca los idiotas de nacer?

Tenía todo lo malo. Menos mal que la suerte la ha favorecido…

¿Se puede “beber” la vida?
Eso es optimismo puro. La vida nunca se bebe como si fuera un buen licor o un dulce refresco.
La vida te la hacen tragar quieras o no. No como esos que dicen bebérsela a grandes tragos, con alegría y pasión.
Mentira.
Y si se lo creen, no deberían sentirse orgullosos de esa ingenuidad impropia de adultos formados. Claro que si viven en una burbuja de felicidad y comodidad, es lógica esa tara mental.
Para esas mariposas y mariposones preñados de felicidad, tanto que hasta cagan rosas: La vida tiene un sabor para quienes luchan por ella que los protegidos no conocen (Khe San).
No consuela; pero es digno.

Cada vez más cercano…
Los medios de desinformación y miedo, avanzan y asientan el futuro gran robo a la población: un impuesto por vivir que se suma a todos los que ya hay.
A medida que la población está más homogeneizada con los mensajes institucionales y aumenta el número de obreros con teléfono móvil conectado a internet, las premisas histéricas de fin del mundo se hacen cada vez más vistosas.
Solo es una cuestión de muy poco tiempo que instauren un nuevo impuesto por vivir y la chusma lo acepte, aunque le jodan gran parte del poco dinero que ganan.
Es tan obvio, que me asiento en mi conclusión de que la especie humana tiene un deficiencia mental; una tara que por alguna aberración natural, le ha llevado a evolucionar.
Mientras lanzan mensajes del peligro del planeta, los ricos y poderosos de mierda, se frotan las manos con el dinero que van a robar con absoluta impunidad y con el beneplácito de los idiotas que teclean imbecilidades y sentimentalismos infantiles en sus telefonitos inteligentes (más que ellos mismos).

“En boca cerrada no entran moscas”.
No es una metáfora de listillos de taberna y sabios beodos. Es literal.
Se podría decir que Yo y las moscas compartimos el mismo gusto por los lugares.
Precioso…. Soy deprimentemente singular.

¿Sueñan las feministas atómicas y recalcitrantes con acosos, discriminaciones, tocamientos, violaciones y con ser madres por culpa de un espermatozoide salido de pene?
¿Sueñan con todo eso para luego hacer un tuit ilustrado con pelos de sobaco que sea la hostia puta de retuiteado y con miles de likes?
(De la misma forma que, por ejemplo nacionalistas, soberanistas o independentistas de territorios con una economía más o menos de bienestar y demasiado tiempo libre; sueñan con ser subyugados u oprimidos y llamar así a Robin de Locksley para nada; por puro capricho de niño bien con un buen coche y una universidad que le vende un título.)

Benditos los caracoles, su autosuficiencia sexual, su casa a cuestas y su absoluta falta de electricidad para lloriquear.

Y por favor, borrad esa sarcástica sonrisa del rostro. Los caracoles además, no son transexuales, son otra cosa que no os voy a decir porque no quiero ser maleducado e incorrecto.
Eléctricos borregos de eléctricos tiempos de eléctricos mensajes.
Con lo fácil y refrescante que es decir: “Vete a la mierda”.

Iconoclasta

En Telegramas de Iconoclasta.

“Womanhood: La Realidad Desnuda” de Laura Dodsworth, es un álbum fotográfico de cien vulvas y las anécdotas e historias de las mujeres que han posado.
“Ninguna parte del cuerpo inspira amor y odio, y miedo y lujuria de la misma manera que la vulva”.
“Nuestro principal punto de referencia es el porno en internet. Por eso las mujeres, especialmente las jóvenes, se comparan con una vulva pulcra, suave, rosada y ‘perfecta’. Pero las tenemos de todas las formas, tamaños y colores; ninguna es igual a otra”.
“Como las vulvas están escondidas y son tan misteriosas nos cuesta vérnoslas a nosotras mismas”.
“Hay mujeres que han visto la suya por primera vez en el visor de mi cámara. Para algunas no fue gran cosa, las hay que comentaron lo bonita que era y otras me preguntaron si eran normales. Aunque se hubieran visto antes en un espejo, mirar una fotografía es mucho más claro. Lo sé ¡por mi propia foto!”.
(Laura Dodsworth)

Y de aquí a una nueva disciplina adivinatoria: la coñomancia.
Por los pliegues de vuestros coños, os conoceréis, dijo Yahvé.
La autoayuda a través del coño: si te sientes mierda, mírate el coño un buen rato a ver que pasa.
Será muy metafísico, rompedor, liberador y todo lo que quieran; pero los coños me gusta verlos en el contexto sexual. Charlar con ellos es absurdo y desagradable.
Y a mí los coños no me inspiran amor, temor u odio.
Ni los veo misteriosos, soy bastante relajado en el aspecto anatómico humano.
Todo artista o quien cree serlo, defiende sus obras y les da una razón por la cual pueden ser interesantes. Es normal, porque ser artista conlleva una insoportable dosis de narcisismo, rayana en la metástasis de la estética y la ética. En cuanto a la ética, me refiero al “todo vale para vender”.
Lo cierto es que hay demasiada gente que cree serlo: artista.
Los coños me encantan; pero para hablar, comprender y aceptar a una persona, prefiero mirarla al rostro. Si tienes la suficiente habilidad, no necesitas mirar atentamente sus genitales para entenderla.
Lo del gran desconocimiento y misterio de la vagina (y por tanto vulva) de sus usuarias y dueñas, es un mito de lo más idiota, un amarillismo útil para vender más ejemplares de performance sin gracia alguna, más que la de la oportunidad del momento #metoo. No hay ya coño que no haya sido retratado por la cámara del teléfono de su dueña o espejo que no los haya reflejado.
En definitiva: yo no hablo con coños (los beso, los lamo, los penetro, los toco, los muerdo, me los como, me hacen babear). Hablo con sus dueñas y observo sus rostros, fascinantes ademanes y sus escotes. Ya superé (nunca sentí vergüenza o incomodidad, es pura retórica) el cacareado hasta el aburrimiento “tabú sexual”.