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No jodas… ¿El tontito con bozal y manos arriba es el Caudillo? ¿Y qué cojones hace con las manos en alto? ¿Saludar a un payaso en una fiesta de cumpleaños? ¿Tiene problemas de coordinación motriz? ¿Asiste a una clase de psico-motricidad para personas con deficiencias psíquicas? ¿No son demasiados enfermitos para un solo logopeda? ¿O se trata de la sesión de un grupo de ayuda a la drogadicción, de esos que te hacen confesar, que no solo había un gramo de coca en la rayita que esnifó? “Hola soy el Caudillo y soy también adicto a la dictadura”.
Lo importante es que no le esté subiendo un trombo al cerebro, donde quiera que esté si lo tiene.
Los fascistas lo último que inspiran es inteligencia y luego elegancia.

Las cifras no importan, como en todo fascismo es invento puro para justificar, sin parecer demasiado hijos de puta, la prisión que dictan contra el ciudadano. Y que ni se les ocurra sacarse el puto bozal a los cabestros.
Que endurezcan las medidas los caciques de las taifas autonómicas es previsible, son simples criadores de cerdos con la venia de El Caudillo Español del Nuevo y Normal Gobierno Fascista del Coronavirus.

Y es que el gusto del fascismo por el «arte» es denostable, una hediondez.
La vulgaridad de la decadente sociedad se refleja en fotos facilonas, oportunistas, aburridas, sentimentaloides, solo para menores de un año mental, con la mentira que todo golpe de estado a la libertad lleva como sello identificativo y el enaltecimiento del fascismo por los aplausos de la anodina masa humana mundial, que mugen más que hablan, que lloran más que trabajan, que se cagan más en su ropa que en el cagadero.
En fin, la foto vale para entrenarse con los dardos y quien tenga suerte y dinero con balas.
Vaya mierda… Hay fotogramas en la serie infantil Heidi que tienen mucha más carga emocional. Donde vas a parar… Y hablando de plásticos, en Blade Runner, la muerte a tiros de la replicante con el abrigo de plástico transparente era mucho más dramática y estética. Le da cien vueltas a esta foto de propaganda nazi, que además, tiene la técnica y la presencia de una mala selfi.

Si se ha desmayado después de haber “recibido” la vacuna, no se sabrá jamás.
Es más, si hubiera sido así, antes la acusarán de ser cocainómana y el desmayo el lógico efecto de una sobredosis.
Tal vez, al suspender la “inofensiva” vacuna, alguien de la Europa fascista, con un pequeño dron dotado de una mini cerbatana de aire comprimido, le ha lanzado un casi invisible dardo envenenado en el culo.
Tal desmayo podría ser también por causa de la gran presión del fascismo, ya que la mentira y el acoso desgasta mucho el cerebro por las continuas contradicciones que ha de gestionar: en un rincón del cerebro se han de contener todas esas mentiras, en el otro la realidad y en otro más toda la corrupción; es algo insano tener que mantener toda esa bajeza a raya. Y si no se esforzaran en ese control, nunca sabrían si van a cagar o a mear por la confusión que padecerían.
Sea como sea, mejor para su salud que no haya sido por la vacuna, porque la lotería no toca; pero con los trombos de la vacuna, es fácil llevarse el gordo, el segundo y el tercer premio con un solo boleto; por mucho que mientan de la venenosidad de la aspirina y el paracetamol.

Te meten en la carpa provisional de veterinarios ganaderos, te chutan un jaco de alguna mierda de vaya usted a saber qué y sales más contento que mierda en bote con tu chapa y cartilla verde veterinaria.
Aún no sé como no se le ha ocurrido al Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español, hacer tatuajes identificativos tras la oreja. Seguro que pensarían en el chip; pero al disparar un tiro en la cabeza al cabestro que no guarde la prisión nocturna, se estropearía. Los fascistas no requieren mucho cerebro, tan solo armas.

En España alguien grita: ¡Fuego! y los cabestros ponen sus orejas tiesas, unos entienden: “¡Mascarillas gratis!” y el resto: “¡Vacunas!”.
Aprovechando el tirón de la ignorancia y la cobardía generalizadas por el Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus, en estrecha colaboración con la prensa prostituida o sobornada por el régimen, han conseguido mediante sus habituales bulos, fijar en el imaginario popular de la cobarde población un importante latiguillo surgido de esa gran campaña de publicidad del fascismo (chino-comunista más exactamente), pro-vacuna de la trombosis contra el coronavirus.
Si por un casual cruzas alguna palabra con cualquiera de los idiotas elegido al azar entre los millones que hay en el territorio español y sus taifas; y afirmas: “Yo no me pongo la puta vacuna para que se me haga un trombo en la punta del nabo”. El idiota te responderá con una velocidad increíble con el lema publicitario doctrinal del fascismo español nuevo y normal, con voz estúpida a través del bozal: “Pues los medicamentos que tienes en tu casa, tienen efectos secundarios más graves, como la aspirina” (sic). Acto seguido esperará una caricia en la cabeza de su amo fascista, que no llegará; porque el gobierno fascista solo decreta prisión, acoso y ruina; no caricias ni ayudas de los fondos europeos (a pesar de que es obvio, los cabestros en su ignorante inocencia, siempre esperan una recompensa por ser mansos y obedientes).
Al escuchar el memorizado dogma doctrinal del fascismo, es normal que te lleves la mano al sobaco buscando una pistola que no tienes para descerrajarle un tiro en la cabeza. Y acto seguido te sumes en la profunda tristeza de que te encuentras en un territorio tan fascista, que jamás permitirán que puedas comprar un arma de fuego para defenderte de tanto estúpido asfixiante.
Es talmente, como si los subnormales cotizaran en bolsa compitiendo dramáticamente con Amazon.
Yo como no hablo con imbéciles no he tenido que soportar que me soltaran el nuevo y normal dogma fascista español, pero sé que se prodiga entre los cabestros con bozal como saludo de buenos días o para pedir el pan en la mesa.
Hay generaciones y generaciones y generaciones y generaciones que jamás deberían haber nacido por un bien del futuro genético de la humanidad.

No es cansancio, es asco por el toque de queda marcial del fascismo, todas las putas noches prisión incondicional con los serenos pululando junto con las ratas. Y la humillación diaria de un bozal para hacer del ciudadano una cosa enferma, sumisa y anodina, sin voz. Luego les darán unas papeletas para votar en un acto teatral, no las contará ni dios y los que llevan bozal, aplaudirán su democracia y prisión de mierda.
Cansancio sería una noche de ataque a las fuerzas fascistas españolas; pero como no las hay, solo es asco por el que se recuerda la dictadura franquista.
Yo también sé psicología de mierda.

Todos los jueces de España han apoyado y se han dado de bofetadas compitiendo por cual aprobaba más medidas de represión, acoso y destrucción de la libertad; sobre todo, bien avenidos con los furiosos caciques autonómicos que piden más y más prisión y represión cada una de las putas semanas fascistas de mierda que nos han metido con el coronavirus.
Y no han autorizado aún el derecho de pernada porque no se ha decretado. A los jueces en España no les cuesta ningún esfuerzo dar carácter de legalidad a los delitos, corrupción y crímenes de la dictadura española, la pasada franquista y la presente comunista.
Así que se jodan y no se las den de víctimas; porque son puros verdugos del fascismo español.
Es una pataleta de mentira, como si ahora quisieran demostrar que España no es una dictadura calcada a la china.
En definitiva, las serpientes no envenenan a las serpientes.
Si los jueces se han prostituido al régimen del nuevo y normal fascismo español del coronavirus, que se jodan.