Archivos de la categoría ‘Humor’

¡Qué mierda! Cuando te das cuenta de que tienes alma y la localizas (en mi caso en la oreja derecha, tinnitus decía el gilí del otólogo), resulta que el diablo no existe.
¿Y para qué cojones quieres un alma si no puedes comerciar con ella?
Este planeta es imbécil; y todo lo que contiene.
La cuestión es joder.

La muerte tiene esa desvergonzada indecencia que siempre la hace sorprendente y emotiva.
La muy pícara…
O sea, no es como un esnob y original postre emplatado artísticamente como una ruina de un bombardeo en el Berlín del siglo pasado que, a la segunda vez de comerlo nada tiene de sorprendente; no es lo mismo.
La muerte es pura renovación, un crac en la monotonía diaria. Por supuesto me refiero a la muerte de otro y que por ello, rompa tu repugnante rutina diaria. Mala suerte para el finado; pero la vida es así de puta. Luego ya me tocará a mí y no me quejaré, lo juro.
Como diría un chef: “Se debería hacer una reducción de la meliflua vida con unos clavos de bilis, dolor en rama y una cucharadita de muertes de macadamia espolvoreada en frío para corregir su excesiva dulzura y cremosidad; que adquiera una textura más recia y un sabor más intenso”.
Está bien, no lo dice ningún chef; pero debería.
Fuera de metáforas, los consoladores anales y vaginales, deberían contener fibras urticantes para favorecer una mortificación intensa, aquella que hace crecer el vello dos centímetros de largo en apenas un orgasmo.

La imaginación es el más poderoso y maravilloso don de la especie humana, el único que excusa a algunos individuos de su existencia.
El resto sería un buen paliativo a la hambruna mundial si se les dedicara a la industria conservera cárnica.

“No es como antes” porque sencillamente, cuando se instala el tumor o infección de un fascismo, un totalitarismo cualquiera; las libertades individuales más básicas y esenciales, se las pasan por el culo los caudillos golpistas, sus colaboracionistas y el pueblo decadente y cobarde que tiene un pánico maricón de respirar.
Por eso nada “es como antes”, hijo de puta.
Esta noticia o artículo de la prensa puta del nuevo y normal fascismo español del coronavirus, precisa una traducción simultánea porque alguien tiene que decir las cosas con madurez, decencia y tal como son, sin fantasías o miedos de castrados:
“Vais a llevar el puto bozal, hasta que nos salga de los cojones y los coños, nenazas hijos e hijas de puta.
Y respecto a las noches de prisión, se prorrogarán hasta el 2050, cabestros y cabestras de mierda.
(Decreto del Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus Febrero 2021).”

¿Y si la infancia y la juventud de hoy mide el tamaño de sus penes y tetas con unidades informáticas? En megapíxels, o gigas para los superdotados.
Para las cuestiones de intelecto (si a alguien le llegara a interesar) bastarán los pixels.
La tecnología ha variado; antes niños y niñas medían sus penes y el contorno de sus tetas con las cintas métricas del costurero, a veces con fríos y ásperos flexómetros. La vanidad tiene la virtud de la adaptabilidad.

¿Es que eran hombres lobo o licántropos contagiados de coronavirus?
¿O tal vez el coronavirus o lacovid los ha convertido en licántropos?
¿Disponen de balas de plata norma ISO para matar a los licántropos?
Y la foto que ilustra el cuentito, es como para escupir de fea.
Por otra parte “El Español” se esfuerza lo suyo para convertirse en Boletín Oficial del Nuevo y Normal Fascismo Español.
O eso, u opta por un premio en algún concurso infantil de cuentos de terror.
Cuando he visto el esperpento de “noticia”, no podía creer que pudieran tener tanta desinhibición como para publicar semejante mierda.
Deben cobrar del nuevo y normal fascismo español las palabras a peso.

Me gustan las frases hechas de marcado carácter adrenalínico, en las pelis hay cientos de ellas. Suele ocurrir que una sola frase vale más que las casi dos horas que duran algunos ladrillos de películas.
Una de las buenas es: Lo que no te mata te hace más fuerte.
Dejando de lado la plasticidad, sonoridad y su impactante mensaje, miente.
Cuando sobrevives a algo realmente malo se debe a que, o eres afortunado, o eres fuerte. O las dos cosas para esos privilegiados o prodigios de mierda.
La realidad es que cuando consigues superar algo terrible, sales más débil de la lucha. Y con toda probabilidad con secuelas o tullido.
Ojalá fuera así, salir fortalecido.
Pero sales tocado como un viejo boxeador.
Cuanto más ha dolido, más has luchado y sufrido. Y el desgaste no es fortaleza.
Además, hay un coste añadido: conocer el dolor tiene el precio del miedo y la insensibilidad.
Miedo a sufrirlo de nuevo.
Y te insensibilizas a ti mismo a otros pequeños dolores que pueden degenerar en graves. O a las penurias ajenas porque ya has pagado tu puta cuota de enfermedad o dolor y no necesitas ni quieres o interesa el de nadie. Ni siquiera lo tienes en consideración.
Por otra parte, nadie puede ayudar a nadie cuando algo duele, a menos que te regale una dosis de un potente narcótico.
Pero es romántico afirmar que más fuerte te haces cuando más duele vivir.
¿Más fuerte, cabrón? ¿Y qué te crees que era yo para sobrevivir a esta mierda? Durante mucho tiempo fui el puto dios luchando contra el mal infatigablemente.
Pinches ánimos…
Te lo agradezco; pero no te lo creas. Debería ser una frase exclusivamente para uso infantil o para adultos con problemas de coordinación y entendimiento.
Hay otro aforismo de esos que te mortifican como esa puta mosca que no te deja tranquilo durante un largo trecho de una caminata: nunca digas de esa agua no beberé.
Pues lo digo.
Beberé lo que me dé la gana y eso incluye no beber lo que no quiero.
Aunque me joda. Si existiera el elixir de la vida eterna, no lo bebería para no parecerme a la mediocre chusma, aunque estuviera a punto de morir.
Te digo yo que de ese agua no beberé, por mis cojones. Aunque me joda.
Que alguien tenga problemas de indecisión y temor, es exclusivamente su pedo (en este caso, problema en mexicano).

Baja el índice de contagios de coronavirus como una noticia de buenaventura para las elecciones al peor cacique en Cataluña. Para votar no habrá problema alguno en trasladarse al puto Polo Norte, porque es del interés del fascismo que la chusma votante los elija. Y así mismo que el cabestro electorado, los autorice moralmente a continuar con la cárcel, el toque de queda, la represión y la bofia, como otro coronavirus más, pululando fiera por multar y proteger al mundo de los cochinos ciudadanos.
Además de recibir de los tristes votantes amedrantados por respirar, la mejor y más sodomita y servil sonrisa tras el bozal de mierda.

Dado el éxito del nuevo y normal fascismo español con sus encarcelamientos, represiones y ruinas contra la población, el gobierno holandés se decidió hace un par de días a encarcelar por las noches a sus ciudadanos, apuntándose así a la moda del toque de queda fascista.
Y es que al final, los políticos tienen suficiente ponzoña en su cabeza como para desear ser también ellos reyes y caudillos de sus países.
El gobierno holandés ha mordido hueso.
Y es que afortunadamente, el nivel de mansedumbre y cobardía necesario en un pueblo para ser encarcelado y que además aplauda, se encuentra solo en España.
El cuento del coronavirus con sus encarcelamientos, represiones y ruinas solo es aplicable en poblaciones como la española, es un carácter de raza.
Está claro que no todos los habitantes de Europa son aptos para ser pastoreados y abastonados como lo es el español medio.
Con solo un día de encarcelamiento o toque de queda nocturno, algunos holandeses han reaccionado como seres humanos.
Y no han sido pocos…
Es esperanzador que entre tanta mierda de mentiras, control, represión y cobardía de los recientes gobiernos que se han convertido al fascismo capitalista o comunista; los holandeses no traguen con toda esa porquería que lleva camino de durar decenas de años.
Contenidos aplausos para los no castrados holandeses.

No es que sea ésta, la de la pandemia de coronavirus, una época peligrosa. No le tengo miedo a un catarro o una gripe; por muy viejo que sea.
Es algo infinitamente peor contra lo que no se puede combatir; es repulsiva e indigna.
Cuando toda la humana cobardía, mezquindad y fe en los seres superiores del imaginario de la chusma (políticos, santones, sacerdotes…) se abren ante tus ojos como una inevitable escena pornográfica casera; se hace imposible digerir tanta basura humana.
Como si la chusma ignorante y supersticiosa de la Baja Edad Media, se hubiera reencarnado en los actuales y obedientes cabestros que forman la masa electoral o población.
No podía haber vivido peor momento que este, en el que me veo salpicado por la más sucias emociones del género humano. Y lo que es peor, no tengo un arma adecuada calibre 357 Magnum para mantener a la indigna plaga llorosa y quejumbrosa a una buena distancia de seguridad.
Los bozales crean un atractivo e irresistible blanco.
Me refiero a una diana, lelos y lelas; no al color del bozal; que por otra parte el más usado por la bofia y otros cobardes al uso es el negro u oscuro que adelgaza de mierda.
Me extraña mucho que no haya habido un subida de ventas de armas de caza y sus correspondientes licencias. Y es que, sin pretenderlo, por medio de la prisión y la pobreza que han creado las democracias fascistas y sus caciques, ministros y caudillos; hay un efecto colateral gracias al cual pueden los tiranos y estafadores, pasear muy tranquilamente su bozal entre la chusma con una buena sensación de seguridad de que no les volarán la cabeza con unas postas del doce. A todos los tontos (los nuevos y normales fascistas españoles en el poder) se les aparece la virgen.
O sea, como hay ruina, no hay dinero para comprar armas que utilizar para la defensa propia contra el fascismo.
Y si a tanta mierda le sumamos los tarados de siempre que, al igual que dicen del cáncer, piensan que el coronavirus es un castigo por un mal rollo psíquico; bien del propio cuerpo y una corrupta psique, o bien directamente de dios; aún es más desesperante vivir aquí y ahora.
Lo del proverbial y cacareado castigo de los ignorantes, bueno… A mí me la pela, sueño y me masturbo con lo muy sucio que he follado y me cago en dios.