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Ocurre que por lo visto, la mayor parte de la chusma incluidos estos lumbreras de científicos, deben hablar habitualmente por el culo y no se les había ocurrido pensar que de la boca, que sale la tos, salen las palabras también y seguramente, el coronavirus incluido. A menos que cuando llegue a la boca diga la lacovid: “Mejor me doy un paseo por el culo de este pringao”.
Si algo tiene el nuevo y normal fascismo español de divertido, es lo jocoso de los retrasados mentales que investigan, gobiernan y se inventan noticas.

No sé porque será; pero desde marzo del año pasado, cada vez que veo un madero siento la acuciante necesidad de partirlo en trozos y echarlo a la chimenea, haga frío o no.
Incluso hacerlo arder entero a un millón de grados centígrados o Celsius. Hasta tal punto llega mi avidez.
Debe tratarse de uno de esos síntomas tan graves del coronavirus o su prima lacovid.
A lo mejor soy de alma pagana dada a sacrificios incontenibles y cruentos, como los aztecas y su canibalismo.
O simplemente, es una consecuencia lógica del odio.

No hay ninguna cepa de mierda “más contagiosa”.
Simplemente ha sido que la chusma, al usar masivamente y a todas horas (incluso en sus putas cenas de navidad) los bozales, se han debilitado. Una respiración pobre, hace una sangre pobre y un sistema inmunológico aún más pobre, agravado por la cobardía y la ansiedad que les provoca el machacón adoctrinamiento del miedo y la obediencia del nuevo y normal fascismo español. Todo el mundo lleva mascarilla y los contagios se han cuadriplicado; porque yo veo a todo cristo con su bozal y su miedo, cada día y a todas horas. Y bien calladitos todos en las noches negras del toque de queda, aguantando un nuevo franquismo por pura cobardía.
Gracias al bozal y la cárcel domiciliaria más gente se ha contagiado de gripe y acatarrado. Y el fascismo español lo suma todo al coronavirus para seguir manteniendo sus toques de queda y el control de la chusma mediante miedo y represión obligando el uso del bozal.
Claro que se enteran los que bailan y hacen uso legítimo y ético de su libertad. Se enteran de que el bozal, la prisión y el toque de queda solo han servido para que haya más enfermos y una dictadura criminal apoyada en los pilares de la estafa de la pandemia. Están hasta los huevos del nuevo y normal fraude español.
Así que la indignidad de los envidiosos en las “redes suciales” viene porque alguien que tiene cierto valor para rebelarse contra la dictadura, los hace a ellos cobardes y cabestros. Y por mucho que lo sean, no es agradable verse en el espejo como lo que realmente se es. Los envidiosos quieren que todos sean como ellos para no salir retratados ilustrando las entradas de mezquindad y e ignorancia en la Gran Enciclopedia de la Humanidad. Por otra parte, tampoco sabrían qué hacer con la libertad si la tuvieran; salvo ir al centro comercial en borregada.
Son todos una piara de cobardes quejumbrosos, prosélitos de una secta del engaño.
Y claro, las redes sociales son el espejo del borreguismo, la ignorancia y la cobardía.
Las cadenas de televisión españolas, son la gacetilla del fascismo, la prostitución pura de la ética y el periodismo. La Sexta causa vómito y la Primera risa. Antena 3 prurito genital y así todas y cada una de ellas.
No hay ni una sola cadena televisiva libre de ser puta del nuevo y normal fascismo español del coronavirus.

Estaba fumando en el balcón esperando que el coronavirus volador me entrara en el cuerpo para disfrutar de mi particular aventura, cuando he visto a un niño corriendo con un bozal negro en el hocico por la acera.
Y luego un adulto con paso presuroso y con bozal también.
No hay nada extraordinario en ello, pero mi percepción de esos humanos ha sido nueva, original, sorprendente y radical. Ese perfil de perro o hiena que muestran los que llevan bozal, me ha evocado a los perros del circo, esos que visten como seres humanos y caminan sobre las patas traseras, erguidos y haciendo estupideces sin gracia.
No puedo imaginarlos ya como humanos. Llevan el bozal con tal naturalidad, tan integrado en ellos mismos, que pareciera que nacieron con la mascarilla implantada. Se sienten bien, como si fuera normal respirar mierda y ser cosa sin identidad.
Y en verdad han mutado, se han convertido en bestias esclavas con un bozal para que no muerdan ni hablen.
Ignorantes de lo que son, caminan tan dignos…
Y también pienso que importa poco si viven o mueren. Como si se los folla un pez.
No puedo asumir como humano a un perro disfrazado de hombre, no es por el bozal simplemente, es la actitud; son una pieza bozal, hocico, obediencia y fe.
Las bestias esclavas son una consecuencia lógica de la evolución de una sociedad decadente, acomodada, cobarde y de un analfabetismo funcional; consecuente a su historia y su indiscriminada reproducción.
He lanzado la colilla a la calle y me he sentido orgulloso de mi pensamiento eficaz e inmisericorde.
Son malos tiempos para importar a nadie, sobre todo si te han cubierto la jeta negando tu identidad. Si no tienes rostro, no eres nada.
Es el mensaje inextricablemente unido a la estafa de la pandemia del coronavirus.
Hoy ha sido un día filosóficamente útil en el que de una forma cuasi mística he dado con la idea acertada, clara y veraz de los nuevos seres que ahora me rodean (cuando no puedo evitarlo, claro).

Esto va a ser lacovid
Sin duda alguna, concluirán que este accidente se debe a que el coronavirus se metió en los ojos del camionero dejándolo ciego al instante.
Ya mismo, el fascismo español va a decretar que todos los vehículos, incluidos patinetes y bicicletas y cochecitos de bebé, deberán tener el habitáculo sellado y hermético. Esto es fijando las lunas de tal forma que no se puedan bajar y bloqueando las tomas de ventilación.
A menos que, tras un análisis científico de tantos que practica el nuevo y normal fascismo español, descubran que había restos de coronavirus en el líquido de frenos del camión que causó el atropello, en tal caso, decretarán que los frenos quedan prohibidos.
Ya sabemos que los líderes fascistas españoles tienen muy mala leche y no les tiembla la mano para encarcelar a la población y arruinarla; pero sus cerebros se han de observar a través del microscopio cuando se les realiza la autopsia por lo muy pequeños que son.
Un cerebro tan pequeñito que podría provocar la misma falsa ternura que los ponys de Pinypon.

Son como verracos hambrientos, están completamente desbocados de ambición y mesianismo. Y de una mezquina cobardía que funde cualquier asomo de dignidad.
Se han propuesto matar el coronavirus, matando a la gente de hambre y violencia.
Los caciques autonómicos españoles son peligrosos como picadura de garrapata.

Es el siguiente paso a cualquier régimen totalitario, sea comunista o fascista: crear el nuevo y normal martirologio del fascismo español.
España, por medio de su prensa, hace mártires de los represores, serenos y carceleros.
Como la bofia no tiene muy buena fama (por decir lo mínimo) la prensa del fascismo se dedica a crear melifluas y falsas piedades en los votantes y otros cabestros; como que es mejor no tener un ápice de libertad y estar sometido, a ser policía y suicidarse, por ejemplo.
Todo son ventajas para los oprimidos, extorsionados y los encarcelados del fascismo español.
Desde luego, los fascismos no entienden de sutilezas ni inteligencia.
Franco hacia lo mismo, nada nuevo bajo el sol.
Pobres… Tan aplicados en sus extorsiones, abusos y control…

Continúan los caciques de las taifas del territorio español ejerciendo su represión máxima, el encierro, la coacción al ciudadano y el asesinato de los enfermos.
Los caciques o presidentes autonómicos están librando una competición por ser los más represivos, los tiranos más feroces del nuevo y normal fascismo español del coronavirus.
Los bastardos siempre han querido ser más que sus padres y ese complejo de inferioridad los hace venenosos en su cobardía innata.
Tiranos provincianos ávidos de poder, dinero y notoriedad que, si por ellos fuera, montarían campos de concentración tatuando estrellas de David en la ciudadanía.
Lo que se siembra se recoge, justamente lo que está ocurriendo, a un fascismo irracional y cobarde de un gobierno, se suman los de sus sub gobiernos territoriales.
Es de todo punto necesaria una masacre bélica en España que la arruine por completo para volver a crear algo decente de entre las ruinas y los cadáveres.

En el dudoso caso de que el nuevo fascismo deje de estrangular las más elementales libertades por la baja incidencia de “contagios por coronavirus o lacovid? (gripe o catarro): ¿Qué ocurrirá con su fiera policía cuando ya no pueda ejercer su abuso, paranoico control, extorsión, maltrato y sanción caprichosa a los ciudadanos honrados?
¿Deberán ser reeducados para que puedan distinguir a los delincuentes de los ciudadanos honrados a los cuales se han habituado a perseguir y acosar alegremente?
¿Necesitarán tratamiento psicológico, incluso psiquiátrico por depresión? Porque volverán a trabajar de verdad y dejar la comodidad y alegría de controlar a los trabajadores que, acuden a sus puestos de trabajo en las noches oscuras de la nueva y normal dictadura española como si fueran delincuentes.
¿O tal vez el nuevo y normal fascismo español se inventará nuevas enfermedades graves para mantener las medidas de prisión, extorsión, acoso y represión contra el ciudadano honrado y así la bofia y sus amos vivan felices durante cuarenta años más?
Total, está visto que lo único que se le da bien a la bofia es el acoso a la gente honrada. Y como el fascismo español miente a cada segundo, le contará en una comparecencia televisiva a la chusma que lo alimenta y lo nutre de millones que, gracias al coronavirus y su policía, los niveles de delincuencia han sido los más bajos en diez siglos. Y por lo tanto se verán moralmente autorizados a proseguir con sus acosos a los niños que no llevan bien colocado su bozal y a los fumadores.
A propósito del bozal ¿se sentirá la policía desnuda sin la impunidad añadida de sus negros bozales?
Son cuestiones muy importantes que necesitan esclarecerse urgentemente; porque cada vez que salgo a la calle, corro un gran riesgo de toparme con un madero de las más de cuatrocientas clases de policía que el nuevo y normal fascismo español ha implantado y que pululan extorsionando la ciudadanía y robando libertades sin pudor. Policías que, para mayor inri, ganan dinero parasitando el jornal de mi trabajo.
Hay que conocer en todo momento al enemigo y saber cómo pueden reaccionar, es pura supervivencia en toda dictadura con tantos sus secuaces y delatores controlando.
Al final, en caso de que el fascismo afloje su feroz y china represión, será inevitable sentir cierta ternura por esos policías abatidos anímicamente que ya no podrán clausurar con sus cintas de plástico y precinto los parquecitos infantiles en las calles como si fueran alijos de cocaína, con ese mismo rigor y agresividad de la lucha contra narcotraficantes.
Con lo felices y empoderados que se sentían al dedicarse a aquellas estupideces. Pobres…