Cumple años Kenita Larraín
Publicado: 16 octubre, 2015 en Citas, Conclusiones, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas
Modificaciones en el universo
Publicado: 15 octubre, 2015 en Absurdo, Ciencia ficción, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas
Lo he dicho mil veces: Yo soy Dios.
Ahora estoy reparando el universo, en cuanto haya escogido la gama de colores y aniquile algún planeta habitado que es discordante (por decir poco, por decir lo mínimo) con el concepto de perfección, lo pondré de nuevo en expansión y movimiento. La Osa Mayor tendrá unos generosos pechos y se llamará La Gran Tetona, me cargo la Estrella Polar y cuelgo un rosario grande como el que los mexicanos y otros católicos cuelgan en el retrovisor de sus carros. Se llamará Estrella Ahorita y no guiará a nadie, tendrá un rumbo errático e imprevisible.
De todas formas, no tenéis puñetera idea de orientaros.
Estas son las novedades.
Preparad unas buenas gafas de sol y protector solar grado 4 millones, porque los días van a ser de lo más cálidos.
Psicoamantes
Publicado: 15 octubre, 2015 en Amor cabrónEtiquetas:Amor cabrón, Pablo López Albaddalejo, voluntad
Psicópatas del amor que se dan a tumba abierta sabiendo que va a doler el aterrizaje en la realidad. Psicópatas malditos que se matan con duros golpes de melancolía a sí mismos, imaginando serenos cafés compartidos en albas y ocasos, soñando conversaciones íntimas en lugares donde solo existen ellos.
Imprudentes afirman ser; es cierto, lo son con el mundo y consigo mismos. Escriben lo que aman para que el amor y el deseo se hagan táctiles pagando con sangre y lágrimas. Están malditos con su habilidad para cifrar en el papel eróticas cábalas y enigmas que se esconden en el pecho y entre las piernas.
Los sentimientos más profundos… Desesperanzadores…
Se despeñan en sus intimidades y la cuerda se deshilacha en el borde de la razón.
«Voy a morir un poco, aún tengo vida para ello» y escriben lo que aman dejando que la pluma se alimente de sus venas.
Y por una cuestión de estadísticas, de improbabilidades y escasez, lo que se ama es extraño, es exótico y está en otra galaxia, está en otro lugar, está en otras manos.
Psicópatas porque la realidad les golpea con un dolor que es suicidio, con una cadencia de muerte lenta. Con las voluntades últimas gemidas en un cadalso que nadie ve y que a sus cuellos se ciñe con una risa maliciosa.
Sostienen su vida con las ingles encendidas, con el corazón arrítmico, con un sexo que no acaba de dar consuelo con su explosivo orgasmo psicótico; un derrame de semen, unas braguitas manchadas, dientes que muerden los propios labios y unos pechos dolorosamente erectos.
Apenas pueden llevar su psicosis en secreto, es agotadora la locura consciente.
La insania cultivada, los dedos crispados y el pensamiento vectorial directamente acelerado a un único ser. Es una pesada carga.
Que se jodan, por locos.
Cabrones, cabrones… Cómo sufrís…
Deberían morir, algo los debería matar como única esperanza mitológica de resolución a un amor que a veces colapsa los pulmones y cuesta dios y ayuda aspirar el bendito aire.
Se crean y recrean sus propios e íntimos tótems para hacer altares que nadie pueda descifrar, para que los dolores se queden en un dije apresados.
Relicarios de amor y amantes templarios en tiempos electrónicos.
Estáis locos, hijos de puta, sois un alarde de auto-tortura en un mierdamundo, en una mierdarealidad.
Escribas que se apresuran a realizar papiros que les sobrevivan de conversaciones secretas y sueños.
Estáis fuera de tiempo, locos hijos de puta.
Me enciende el coraje ese denuedo vuestro por preservar el calvario de amar.
Dan vueltas al café y no diluyen el azúcar, se están diluyendo a sí mismos en otras dimensiones. Un día, durante esos tristes y solitarios cafés de tinta y papel, se esfumarán en el aire, saldrán de la mediocre dimensión y sus moléculas se reintegrarán en la dimensión que ellos buscan y se buscan.
Psicópatas, psicoamantes… Sois unos hijoputas, porque hacéis del mundo un muladar con esa exclusividad íntima. Tan secreta, tan doliente…
Con esa constancia por odiar todo lo que os rodea que no sea vuestro amante.
Lo que temo, es que un día, podáis matarnos a todos con la fuerza de ese amor psicótico, provocando masacres sísmicas que alteren la forma de la tierra, de las galaxias y del finito universo.
Tal vez un día tomen café en una mesa llena de papeles escritos, viejos y apenas legibles, en un lugar donde camareros inmóviles dejan escapar escarabajos por sus bocas congeladas y sostienen una bandeja en sus manos embalsamadas desde eones.
Sois terroríficos, psicoamantes.
Me dais miedo…
Y un poco de pena.
UNA MALDICIÓN DE AMOR BARROCA, en Atramentum
Publicado: 15 octubre, 2015 en Amor cabrón, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas
http://vocessubversivas.com/2015/10/14/una-maldicion-de-amor-barroca/
Algo de amor desmesurado y una excelente presentación de Marlyn Centeno, la directora de Atramentum, una cuidadísima revista literaria.
Allá nos vemos, nos leemos.
Toxiamor
Publicado: 14 octubre, 2015 en Amor cabrón, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas
No es una elección, hay cosas que deben hacerse por dictado genético, sea mutación o no.
Y escribir de amor siempre lleva una dosis de dolor que palpita en el núcleo de un átomo de placer y un electrón girando en órbita de realidad.
Parece ser atómico-nuclear escribir de amor.
Radiación gammapasión…
Es de locos.
Un día seré radiación, carne fosforescente en un ataúd.
Hierro vs. líquen
Publicado: 13 octubre, 2015 en Absurdo, Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas
Todas las canciones
Publicado: 12 octubre, 2015 en Conclusiones, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas
«Cuando veo a través del vaso, veo a través del tiempo.
Donde los sentidos se dislocan, donde los temores se evaporan.
Y aprovecho para desdoblarme»
(Caifanes: No dejes que)
Hay quien no resiste escuchar una canción porque le evoca malos momentos; como si le removiera una espina clavada que no ha tenido la habilidad, voluntad o valor de arrancar.
Yo no.
Yo escucho con placer todas las canciones que me han gustado en mi vida. Y si algunas he dejado de oírlas, ha sido por aburrimiento o porque mis gustos han evolucionado.
No soy supersticioso ni cobarde. Lo muerto, lo desechado y lo pasado se convirtieron en anécdotas. Los seres muertos o los que morirán sin que lo sepa o influya en mi ánimo, no tienen peso suficiente para amargar una canción o una película.
Ni yo soy tan cobarde o pusilánime para permitirlo.
Solo me alteraría que lo muerto resucitara o hallarme cerca de lo desechado. El olor a mierda me molesta (valga la metáfora para cosas y seres).
Y lo peor es esa sensación funesta de que hay gente que no muere nunca; pero al final, me sereno y me río muy zorro yo, con una sonrisa entrecortada y malévola: porque si existe un hecho inquebrantable, es que todo muere.
Y eso junto con todas mis canciones de todas mis épocas y lugares, me da paz.
No sé como ha ocurrido, escribía de ti y he visto el corte en la piel y he chupado la sangre.
Escribía las ganas que tengo de confesarte al oído lo que te amo, que el tiempo es un tren arrollador y mi pie se ha quedado aprisionado en el raíl por donde circulas con total y absoluta belleza a mil millones de latidos por hora.
Y se ha abierto la piel…
La pluma no corta y no usaba instrumentos cortantes.
Solo puedo concluir que amarte abre mis carnes, literalmente.
Te llamaré para contarte esta confidencia y me sonrías, quiero sangrar si es necesario para oír como ríes, mi bella.
Me desangraría feliz oyéndote sonreír.
Los estigmas del amor son inescrutables e incontrolables.
Dime otra vez que me quieres, que sonríes todo el día cuando me oyes, hazme hombre.
Hazme sangrar, no te preocupe eso, tengo abundancia de sangre, mi amor.
Lugares buenos y malos
Publicado: 10 octubre, 2015 en Conclusiones, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas










