Ser tan guapo y tan macho, al igual que ser Spiderman, conlleva una gran responsabilidad. De la vejez y su sabiduría ya hablaré en otro momento que esté de un humor menos sarcas. Merde… Y pensar que se me comerán los gusanos o me incinerarán como un neumático viejo. No le veo la responsabilidad por ninguna parte.
Hay que tener el cerebro muy podrido para decir que un juguete puede ser sexista o violento. Son unos auténticos canallas los del gobierno catalán que, pretenden hacer negocio con el papel de embalar regalos. Y ganarán una pasta (segurísimo) gracias a la imbecilidad de los votantes que se creen muy lerdos ellos, toda esa mierda de los llamados juguetes sexistas y violentos. ¿Un consolador vibrador para culo y coño es un juguete sexista? ¿Es violento? Asquerosos moralistas hipócritas… La Generalitat de Catalunya es una secta judía farisea, usurera y estafadora.
El tipo este, «el síndic» (una especie de juez político catalán sin más trascendencia que cobrar de los contribuyentes) viene a decir que lo proporcional hubiera sido que después de haber jodido a todo el mundo cerrando carreteras y quemando coches, que los policías a los desocupados y ociosos cdrs les hubieran comido la polla gratis acariciándoles los huevos con cariño. Talmente, como lo haría el síndic: Oi que sí, maco? («¿Verdad que sí, guapo», en catalán, el martirizado idioma). Fijo que el síndic tiene un efebo entre los cdr…
Las putas
entienden y sacan provecho de la miseria humana con más rapidez y eficiencia
que ninguna otra especie humana. Son más hábiles y admiradas que cualquiera de
los charlatanes y renombrados psicólogos de la historia.
Hay quien
dirá que hay putas que dan pena porque lo son por mala suerte, por ser víctimas
de extorsiones o de drogas. Las putas accidentales no cuentan, son
mediocridades en un mal momento y en un mal lugar; carecen de la habilidad y el
buen hacer de las profesionales que disfrutan de su no-trabajo y sus ingresos.
Admiro e
incluso babeo sin pudor por las que han elegido ser putas.
Decir que en
general las putas son personas explotadas y esclavizadas, es faltarles al
respeto; es ofender su inteligencia.
Cobran muy
bien, sus trabajos son hedonismo puro (aunque tengan que soportar a un imbécil
durante un breve espacio de tiempo ,como una corrida ebria) y sus horarios son
la envidia, incluso, de los docentes.
Ser una
buena puta son todo ventajas.
Los lelos y
lelas dirán que corren mucho riesgo con las enfermedades.
Vale, y
quien es minero, trabajador de la metalurgia o peón albañil tiene más riesgos
aún de enfermedades y accidentes. Y cobrando una mierda.
Yo era puta
obrera, un electricista que tenía que decir “amén” a un imbécil con más dinero
o más poder para no perder mi trabajo. Yo era el ejemplo de una mala puta.
Por otra
parte, al igual que los jugadores profesionales de fútbol, tenis, golf y otros
juegos de masas, las buenas putas no deberían estar adscritas por ley a un
régimen sanitario estatal. Sería demasiado, ya que no hacen trabajos penosos y
ganan una pasta gansa por hora o por polvo con un horario de lujo (es curioso
lo que se parecen las putas y los jugadores profesionales).
Por lo demás, si fuera mujer y hermosa, sería puta. Dada mi experiencia laboral, debería reencarnarme de nuevo para corregir lo mal que he llevado mi prostitución en esta vida y, tener otra oportunidad en un cuerpo de órdago con unas tetas divinas. Quiero en mi próxima metempsicosis, ser una buena y diosa puta con el coño de oro.
Vaya, vaya… Quién lo iba a decir, el amigo de todos los animales, trabajadores, putas, maricas y cortés defensor de la inclusión tipo: españolas/españoles, fiscales/fiscalas o transexualas/transexualos, etc…
Ahora se ha
hecho con el poder para poder bloquear páginas web y publicaciones sin que un
juez tenga que autorizarlo.
Es
impresionante como se crecen los ambiciosos y la corrupción enfermiza los lleva
a lo más alto de la mezquindad humana.
Pedro
Sánchez alias el Stalin españolo, se ha subido al púlpito como el mejor de los
inquisidores.
Sin embargo,
para evitar que corten las carreteras y jodan a los ciudadanos por captar unos
votos independentistas para su propia gloria, no tiene cojones a desalojar a
los payasos manifestantes.
El ambicioso da grima incluso en foto, lo debería retratar Francis Bacon.
Joder, es un poco denigrante que un gato de caricatura se me (“me se” para los más cultos y leídos, ¡ja!) parezca; pero a Garfield le pasa como a mí, está hasta la polla de tanta Gilipollez Ilustrada. Es una genialidad de personaje. Como yo. Podría ser peor: se han puesto de moda las ortigas.
Es una constante universal: la necesidad de matar más y mejor es uno de los grandes mecenazgos de la ciencia y la tecnología.
«Los
avances tecnológicos (incluidas las invenciones del escobillón, los cartuchos
de papel y las bayonetas) hicieron los fusiles más baratos, más fiables, más
rápidos y más mortíferos. De forma similar, aunque los nombres de científicos
como Galileo Galilei, Isaac Newton y Leonhard Euler son famosos para muchas
generaciones de escolares, con demasiada facilidad se suele olvidar que algunos
de sus trabajos más importantes estaban relacionados con la trayectoria de los
proyectiles y el intento de comprender las causas por las que se desviaban con
el fin de permitir una artillería más exacta. Estos distinguidos científicos
contribuyeron a producir armas más potentes y cada vez más fiables; los avances
militares y tecnológicos iban de la mano en la era de la Ilustración.»
(Fragmento de «El corazón del mundo: Una nueva historia universal» de Peter Frankopan)
Está tan cerca de las majestuosas águilas que, cuando tañe la campana chillan y pareciera que desde las letales alturas dan gracias por la presa que van a cazar.
Ellas no
saben de dioses; pero sé que la pequeña iglesia cree protegerlas con su
inocente y sencilla bondad.
Y por encima
de esas simples ternuras el cielo esplende límpido, contento; creando la íntima
armonía entre lo que vive y las esperanzas muertas, petrificadas en los muros y
los silencios de una fe.
Soy
blasfemia entre toda esa perfección.
No puedo
creer, no puedo agradecer nada a nadie; en algún momento perdí la gracia de la
ingenuidad.
Solo
intento, en ese instante, mantener silenciosamente el equilibrio entre lo que
quise ser y lo que soy.
Cosas que
tampoco importan demasiado cuando de repente, encuentras la serena belleza que
tanto anhelabas.
Se dice que
no se puede juzgar un libro por su portada. Pues mira, siempre hay un libro
cabrón dispuesto a joder el saber popular. Porque a menos que confundas al
caballo con un calamar, al jinete con un arquitecto y desconozcas el
significado de vanidad y caballería, no te atreverás a juzgar el libro o al
menos intuir su contenido.
Vamos a ver,
lectores de breves tuits y estados de facebook de cuatro palabras máximo: la
portada no es un jeroglífico y si no eres un lerdo desconfiado e inseguro,
puedes abrirlo sin temor a que te aparezca un payaso que te atemorice.
Yo lo he
comprado por la portada, porque en sí misma es todo un poema, un chiste de
poema.
Para algún
«genio» desconfiado y porfiado: Malatesta es el apellido del autor y
no un mensaje oculto que levante suspicacia alguna respecto a su contenido.
En esta
época de imbecilidad ilustrada, es necesario explicar lo obvio y yo soy el
Elegido.