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Y yo nací ayer… ¿Tolerancia y basura patriótica? No jodas…
¿No es divertido que los actuales enamorados de sus patrias, se sientan los mejores seres y más privilegiados por ser de una determinada nacionalidad y además vayan con el cuento de la tolerancia, cuando en sus fueros internos piensan que todo lo que no es de su sociedad es basura?
“Yo respeto todas las culturas”, dicen creyéndose su propia mierda.
Porque ellos son mejores que nadie. Lo proclaman a cada momento que pueden y luego se meten un jaco o inyección de tolerancia hacia homos, travelos o inmigrantes.
Porque eso es auténticamente lo que se lee cada día en los diarios y en las redes sociales, la caricatura aumentada de la analfabeta e hipócrita sociedad.
La historia se repite sin que varíen las interpretaciones, los actores viven y mueren; pero todos dicen absolutamente lo mismo.
Por eso, tras tres mil años de civilización moralista, follar es feo decirlo; pero no hacerlo.
Es lo mismo que un puto borracho esté mejor considerado que un fumador.
Mierda para los patriotas putos.

Este asunto tan de moda sobre la futura y actual inviabilidad del sistema de pensiones, es la mentira más falaz, repugnante y obvia de cuantas circulan por parte de los poderes políticos y económicos.
No existe tal problema con ellas, es una cortina de humo tan facilona que insulta la inteligencia de cualquiera que sepa contar cuatro números seguidos.
El gran problema de la sociedad occidental reside en la multimillonaria nómina que pagan los países en funcionarios y cargos políticos.
Diputados que cobran; pero no están, eurodiputados (diputados duplicados), representantes de la ONU, inspectores de los inspectores de los inspectores, maestros que sustituyen al sustituto del maestro, policías y militares por triplicado de brazos cruzados, jueces decorativos inoperantes… La nómina es trillonaria.
Esa nómina de trabajos inservibles y regalos políticos, es la que pone en peligro y destruye las pensiones y las ventajas sociales que los países deberían dar a sus ciudadanos.
Ocurre que las pensiones es el asunto más fácil de atacar, puesto que el trabajador carece de apoyo o protección alguna ante el abuso del poder económico, político y legislativo.
Y bueno, todos esos cargos regalados, diputados triplicados y representantes que no representan nada (incluye la nómina miles de traductores y administradores), llegarán a ser jubilados y cobrar su pensión.
Lo bueno, es que el trabajador, al ser chusma, muy listo no es. Y nadie habla del asunto de las nóminas regalo y privilegio de trabajos inservibles que sí constituyen un gasto superlativo en todo país.
El problema de las pensiones no reside en ellas, reside en el funcionariado.
Así de sencillo, sin concienzudos análisis económicos de mierda.

En Telegramas de Iconoclasta.

Eso de no fumar en el coche…
¿De verdad se puede pensar alguien que en mi casa y mi coche no haré lo que me salga de la polla?
Idiotas, chapuceros Gran Hermanos de mierda…
Patéticos dictadorcillos.

Aunque no sea elegante decirlo, mi pose no es casual, no es relajada.
Es todo lo contrario: tensa y premeditada.
Cerca de ti reacciono con animalidad.
Y siento vergüenza de mis bajos, duros y húmedos instintos.
Intento ocultarlos; pero sin darme cuenta presiono más de lo necesario.
¿Y sabes, cielo?
No tienes aptitudes de psicóloga, causas emociones hermosas; pero entre ellas no se encuentra la relajación.
No es un reproche, es desesperación por sentarte cuanto antes en mis rodillas no relajadas.

Primera fase: bien de mañana, al despertar cualquier cosa que veo en las noticias o en la calle me altera, me cabrea; me ofende la idiotez nuestra de cada día como el mejor de los panes rezados al padre suyo. Me transformo en El Grito de Munch (más bello) y grito absolutamente descontrolado lindezas tales como: subnormales, puercos, asquerosos, tarados, hijos de puta e hijas de puta.
Segunda fase: ya más tranquilo me depuro la nariz y sus miserias con absoluta concentración y total indiferencia hacia la raza humana y sus alegrías y dolores. Me las van a pagar.
Tercera fase: mi poderoso cerebro y portento de vanidad justificada, ha sintetizado y descifrado las frecuencias misantrópicas y codificado en sabias e hirientes palabras, la suerte está echada. Escribo lo peor, de la peor manera. Después, con un buen cigarro colgado de mis sensuales labios, miraré al horizonte con mirada épica y provocaré las más rotundas humedades en las entrepiernas femeninas; accidental y desgraciadamente en algunas masculinas también; hay cosas que se escapan a mi control aunque nadie lo crea posible dadas mis aptitudes cerebrales.

Como si un cocinero paranoico hubiera batido el cielo para crear una enorme y apocalíptica nube con el único fin de inquietarme.
Y mientras esa enorme muralla ocupaba todo el horizonte, yo pensaba en un ataúd y la hermeticidad.
He encendido un cigarro y al final del día he sonreído. Tal vez, imaginar el fin es alentador cuando has vivido asaz.
Gracias cocinero loco, no te olvides la medicación.

Diplomáticos y políticos de exteriores son los actuales sacerdotes de la secta farisea.
No entiendo (sí que lo entiendo: dinero por un trabajo que no es tal, solo un divertimento banal para ambiciosos hijos de ricos) porque tanta algarabía de retórica sentimentaloide por Idlib, ciudad de Siria atiborrada de yihaidistas.
Es bueno que mueran los malos, los yihaidistas.
Muy bueno.
Tal vez, a las familias de esos arribistas ambiciosos de falso talante progre y tolerante, respetuosos hacia toda vida por cerda que sea; las debería atropellar un subnormal conduciendo un camión o camioneta gritando que el puto Alá es grande.
Cosa que les encantaría, porque les daría un empujón a su carrera política otorgándoles un halo de santidad que explotarían pidiendo paz en nombre de sus hijos muertos.
Qué puta mierda…
Hay que leer La Torá y observar la estricta y correcta ejecución de la ley del Talión. Es la única que puede reparar los daños que se han hecho y declarar a los vencidos muertos y a los triunfadores trabajando de una puta vez. Sin más discusiones inacabables que dan dolor de cabeza y aburren a las ovejas que balan desesperadas porque no pueden apagar la puta televisión.
Confío en los judíos y su sincera capacidad de odio y venganza.
Eso es talante y lo demás es mierda.
La política eterniza las guerras, y también el afán de ser el más bueno y piojoso tolerante en las redes sociales y medios de comunicación.
Parafraseando a Jesucristo con aquello de “Dejad que los niños se acerquen a mí”: Dejad que yihaidistas y otros musulmanes se maten entre sí.
Porque lo malo es bueno que muera.
Y lo que es más importante: en mi casa hago lo que me sale de la polla, independientemente de a quien le guste o no. Es justamente lo que están diciendo mientras matan tan ricamente.
Como siempre, no es mi problema; pero si todos dicen sus imbecilidades, yo también puede decir mis absolutas e inquebrantables verdades.
Y además, no cobro ni un cochino céntimo.
Me deberían felar largo y tendido por ello.

Una vez muerto no te amaré ¿lo sabes, verdad?
Me quedan un par de segundos y a ti muchas horas para ser contadas.
Una vez muerto no sufriré la tristeza de tus no-besos.
Y tú… No sé, tampoco importa. No habrá inquietud o duda alguna en mi cadáver.
Morir es absolutamente solitario, íntimo hasta la absoluta exclusión de todo.
Lo que ocurra después solo atañe a los vivos.
Es lo bueno de morir.
No es bueno, es tranquilizador.
Mis labios secos no acaban de conseguir suficiente saliva para hidratarse. No es síntoma de muerte, siempre ha sido así amarte, nunca ha sido suficiente.
Siempre sediento de ti…
Silenciosa e incontenidamente sediento en mi fría oscuridad.
Pasan los segundos que dibujan el marco dorado e ígneo de una puerta de emergencia mágica, el neón titila con letras moradas: Es tarde.
Te he amado mientras he vivido.
Corto y cierro.
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En Telegramas de Iconoclasta.