Archivos para junio, 2014

Mantras mexicanos o pura diarrea mental.

En Telegramas de Iconoclasta.

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

Hay un libro que no se debería haber publicado jamás para no insultar la inteligencia de algunos. Corren malos tiempos y cualquier basura se publica y se vende si el personaje que lo escribe es lo suficientemente grotesco para la mente adocenada de la chusma o bien, va dirigida a los adolescentes sin inquietudes o con un cerebro perezoso (por llamarlo de algún modo suave).

En este caso, me he ventilado enterito el libro ¡Me vale madres! de un tal Prem Dayal.

Por medio de una literatura para niños de cuatro años y un estilo mojigato y con una redacción del carajo, se detallan cuatro mantras para que los mexicanos y todo aquel que no tenga demasiado cerebro, pueda ser feliz, o al menos sentirse a gusto con la mierda que le rodea y la mísera vida que tiene.

Así que como hay muchos que desean ser engañados y creerse a cualquier gurú analfabeto con ansias mesiánicas, el libro (lo llamo así porque tiene hojas encuadernadas) ha sido imprimido 16 veces desde Octubre 2011 hasta Octubre 2013.

Kilos y kilos de basura que no sirven ni para distraerse.

Kilos y kilos de papel para limpiarse el culo en los cagaderos de los antros o salas de baile de 3ª categoría.

Esto dice muy poco de la inteligencia de los humanos en el siglo XXI y mucho de la mierda que se obsesionan en vender los grandes editores de mierda, que son los auténticos impulsores de las basuras pseudo-intelectuales que se propagan como una mala enfermedad.

No es por censura, es simplemente por dignidad, que hay libros que deberían arder, porque al igual que el Mein Kampf de Hitler era una hediondez de un subnormal paranoico, estos libros como los de Prem Dayal, se constituyen en una fábrica de retrasados mentales y le roban el sitio a autores inteligentes que tienen algo importante que aportar.

Entre esta basura de auto-ayuda y los vampiros, licántropos y héroes de ciencia ficción de moral falsa y completamente amables, empieza a ser difícil encontrar algo que valga la pena leer.

Los cuatro mantras mexicanos que prometen cunillingus o felación gratis si consigues dominarlos son (a pesar de sentirme sucio, voy a seguir escribiendo):

Me vale madres (un equivalente de Me suda la polla o Me perfuma el coño. Cosa de tíos inteligentes cuando se refieren a leer mierda).

A la chingada (un equivalente de A la mierda. Cosa de inútiles que no pueden trabajar o esforzarse por algún tipo de extraña alergia).

No es mi pedo (un equivalente de Me importa menos que el rabo de la vaca ó Las veces que tu madre le ha puesto los cuernos a tu padre. Cosa de cobardes e ignorantes).

No hay pedo (equivalente de No hay problema o No tengo cerebro para entender. Cosa de subnormales).

Esto son las expresiones más humildes y coloquiales del populacho mexicano, redactadas así con un enfermizo afán oportunista que ha dado muy buenos resultados.

Me cago en la puta madre que parió a la virgen por esta mierda que tengo que leer (mantra iconoclasta de verga -en mexicano, en el original- empalmada por la ira).

Ahora, y como prueba asquerosamente irrefutable de la mierda que se escribe, ahí van algunos fragmentos del libro:

«Y si lo piensas bien, si la gente se presentara: «Hola, no sé quién soy, mucho gusto», «yo tampoco, encantado»,  todos se volverían inmediatamente más humanos, se pondrían a reír y se abrazarían sintiéndose hermanos, parte de este mismo irresoluble misterio. Se volverían como Sócrates.»

Este es uno ejemplos de los cientos y cientos de párrafos llenos de filosofía barata, tontorrona, chocha y superflua como ceniza en la mesa.

Que todos se volverían como Sócrates, ni en sueños, aunque de hecho, la mentalidad de muchos es tan vieja como la de este filósofo, que tuvo su mérito en su tiempo, pero tampoco es para tanto.

Que todos se sienten hermanos cuando están borrachos. es verdad. Es entonces cuando no saben quien son o han perdido la habilidad para pronunciar su nombre.

Este párrafo es una mierda, no puede sostener un razonamiento inteligente y decente.

Otra mierda:

«Rezando todos ¡No es mi pedo! ¡No es mi pedo! ¡No es mi pedo! la humanidad se despertará un bonito día en el Jardín del Edén dándose cuenta que nunca había salido de allí.»

Vaya mierda. Y Blancanieves caminará todo el puto día con pajaritos azules y rosas danzando por su cabeza y los pezones no se le marcarán en el vestido, perfecto.

Por otro lado, eso es lo que dirá el puerco que se ha tirado una flatulenta ventosidad en un ascensor atestado de gente.

Sigo pensando que cualquiera que tenga unos buenos contactos puede convertir su mierdalibro en un bestsellerpiojoso.

«La confusión es siempre un hecho positivo. Porque de la confusión algo nuevo está destinado a nacer. Del orden nunca sale nada nuevo. Por esto la mayor parte de los adolescentes son patológicamente desordenados: necesitan el desorden para encontrar un orden nuevo y personal que refleje su individualidad, no se contentan con el orden de los padres.»

De la confusión solo nacen burros, los adolescentes no son patológicamente desordenados por esas razones tan preciosas e idealistas, son desordenados porque no les sale de los huevos trabajar en ordenar sus cosas, hasta que a sus padres se les hinchan las narices de trabajar para ellos y les obligan a recoger la mierda que esos genios tienen en sus cuartos. Porque todos esos «genios» que buscan su nuevo orden estúpido, son los mismos que éramos nosotros, y ya sabemos lo que es la adolescencia ¿verdad? Es una sucesión de masturbaciones compulsivas y un montón de pañuelos de papel sucios bajo la cama. Tampoco hay que hacer dios y genio a cualquiera, luego la humanidad se cree que hay inteligencia y que ellos son ejemplo a seguir.

Y una mierda.

Así que menos oportunismo estúpido, infantiloide e ignorante. De la confusión y el desorden solo nacen seres descerebrados e ideas estúpidas e idiotas. Es la historia de la humanidad, coño.

«¡A la Chingada!

Una correcta práctica de este poderoso mantra te permite liberar todo lo que tienes reprimido, y sentirte otra vez fresco y ligero como una florecita de primavera.»

Una correcta práctica de esta estupidez solo te hace escupir entre los dientes, no liberas nada. Simplemente te has asqueado de hacer lo mismo una y otra vez. Si te sientes como una florecita de un jardín, es que eres más idiota aún de los que era posible. Los predadores no comen hierba y el esclavo no le come el rabo al amo. Como ocurre en el caso de los sacerdotes y sus seguidores o crédulos de cualquier superstición llamada religión.

«si encuentras algo  que te estorba, que obstaculiza la danza de Dios dentro de ti, no mandes simplemente a la chingada, mándalo ¡A la Chingada!»

Esto sí que es pura doctrina y acto de fe. Repítelo con mucha fuerza a ver si la puta chingada va a pagar la hipoteca, el coche que debes y las tarjetas de crédito. No jodas… El cerebro del oportunista de Prem debe ser del tamaño de una semilla de alpiste.

Y para esto un libro de trescientas y pico aburridas y simples páginas…

Y por último, un fragmento de una de sus parábolas apestosas con un rancio aire de mesías gracioso e ingenioso. De mesías puede que lo tenga por los tontos que han comprado su basura, pero de ingenio, ni arrancándole el corazón saldría algo. Por otro lado, la redacción del dichoso cuentito, es tan malo como lo escrito en la biblia y tan repetitivo que uno piensa si ha llegado a pasar por manos de un buen editor y ha sido convenientemente revisado. Claro que no, de lo contrario no existiría semejante estupidez.

«Entonces intentó sacarlos de su cabeza, pero cuanto más trataba, más monos llegaban. ¡No era posible! Empezó a sacudir la cabeza, se paró en una fuente para mojarse la cara, se agarró a cachetadas suscitando la lástima de los marchantes… ¡Pero nada! Más intentos hacía, más monos llegaban: en grupos, en fila, en formación de diamante, en cuadrados, en triángulos, a horcajadas, caminando al revés, de cabeza, en cuatro, sobre una mano, en fila de dos, de cuatro, de seis, en fila india…»

Gracias a Prem Dayal, ahora sabemos las muchas combinaciones que pueden hacer los monos.

Es increíble la cantidad de tonterías que se escriben cuando falla la imaginación, la lógica y la inteligencia.

No compréis jamás semejante basura de libro. Es un insulto hasta para la inteligencia de los que padecen síndrome de Down.

Buen sexo y tomad muchas drogas (es mejor que leer cosas como estas).

Iconoclasta

Mi Dama Oscura se alimenta furiosa y peligrosa con Cristo, como si fuera cereal a las mañanas.
Y luego se relaja.
Ocurre exactamente lo mismo con mi miembro cuando se lo come, cuando me lo desgarra y el dolor me hace rugir como un animal en celo. La sangre de mi bálano erecto, henchido de sangre, satisface su paladar y su piel cuando rasga las venas con sus dientes.
Es mi regalo para ella, un Cristo como entrante, mi rabo ensangrentado como plato fuerte.
Es preciosa cuando come y cuando luce satisfecha y bañada en sangre. Le arrancaría la cabeza por hacerme desearla tanto. Porque matar lo bello es mi fin y mi voluntad; pero es mía.
Vosotros siempre sois sacrificables, primates. No os fiéis.
Siempre sangriento: 666.

(Iconoclasta)

Que son unas mediocres actrices que con nueve meses de edad participaron en una mala telecomedia (Full House o Padres forzosos).
Se fueron haciendo ricas con apariciones en televisión, entrevistas y negocios de moda.
No interesan a nadie intelectualmente formado pero adornan el muro del feisbuc.
Y como la foto es en blanco y negro y es muy triste, he puesto a otra cumpleañera: Rebeca Linares, una actriz porno, un trozo de carne que siempre da alegría con ese colorido y elegancia que tiene. No es tan guapa como las Olsen, pero como sucia no la pueden ganar.
También cumple años Malcolm McDowell, el actor protagonista de La naranja mecánica; pero es feo y viejo. Nada que ver con las gemelas o la guarra.

Un disolvente eficaz.

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

Un ensayo Amargo.

Un ensayo Amargo

Lo bueno de las mentiras, es que colocándolas bien se puede hacer un muro homogéneo que te dé un millón de puntos al evaporarse en el display.
Hasta que sube de dificultad el puto juego.
Entonces empiezan a descender cuadrados que no hay forma de encajar entre tantas eles y filas largas, son las verdades que como todo el mundo sabe, tienen la forma de un cuadrado. Justo lo necesario para tocar los cojones y que no encajen entre las mentiras. Y da igual que las gires, como las muy putas son tan gordas, voluminosas, regulares (lados iguales) y poco estilizadas; no hay forma de despejar el display. Y se amontonan las muy guarras dejando espacios vacíos entre las mentiras que son finas y en forma de ele hasta el límite superior del display.
Entonces el muro se llena de cuadrados, eles y rectángulos verdaderos que se intercalan entre espacios vacíos que te hacen perder el juego.
Y los dedos cansados como si hubieran hecho una paja a una mujer frígida durante horas.
Por alguna razón de mierda, la verdad jamás encaja entre las mentiras y las decepciones, aunque baje en forma de cagarro y la gires mil veces.
Odio el puto tetrix cuando salen los putos ladrillos de la verdad. Con toda mi alma.
Es irritante.
El candy no, al tener golosinas, es psicológicamente menos jodiente y de vez en cuando te dice: «Divain» que mola mazo. O un «suit» que tampoco está mal.
Ojalá se me caigan los dedos de la mano antes que volver a jugar al cochino tetrix.
Lo voy a desinstalar ya mismo, coño.