Archivos de la categoría ‘Absurdo’

Compro zona oscura o aislada sin suministro de ningún tipo y sin esperanza de que se revalorice.
No soy bueno con las inversiones, ni con el contacto humano.
Pero… Es que follar me gusta, tampoco soy tonto; así que el terrenito o la parcela debería estar cerca de un centro comercial con asaz de antros de putas para desahogar mi sexualidad por unos pocos billetes.
Vale, internet me gusta. Quiero que haya cobertura.
Y una pizzería, y un cine, y un sex-shop.
Está bien, no soy tan románticamente solitario como quisiera.
Y sería un mal inversor, si tuviera dinero para invertir.
Dijéramos que envidio al personaje solitario de Soy leyenda; pero sin fanatismo.

Solo una idea de dos palabras para crear la perfecta obra literaria. Y se necesita habilidad para combinarlas, claro.
El minimalismo, al final es de una máxima superficialidad y una aparatosa ingenuidad.

Es correcto que los dioses vivan eternamente (todos los que aparecen en la güiquipedia y algunos más olvidados); ya que al no existir, no hay vida que gastar.
No existe nada tan gratificante como aplicar la lógica a la irritante y machacona superstición de la hostia, que si el cerdo es malo, mutílate la polla para ser puro, la libertad es enfermedad, o el bozal y la vacuna te libran de morir.
Y si mueres siendo creyente y cumplidor, tienes un gran burdel tras la muerte con bufet libre.
Sin embargo, todos los que he conocido y que han muerto (padre, madre, abuelas, abuelos, tíos, primos, perros y gatos), ni uno solo se ha manifestado, ni para decir: ¡Qué rica es esta nueva vida, carajo!
Idos a la mierda con los dioses y sus impuestos y leyes de la puta polla.

Pues parece que el Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del Coronavirus y su prensa prostituta, han encontrado un filón en el mundo insectil para entretener y adoctrinar a los cabestros españoles en las buenas maneras para vivir obediente y mansamente en la nueva dictadura impuesta.
Y seguro que además, hormigas y abejas llevan un bozal (o mascarilla) en el hocico a full time.
“Así que si las abejitas y las hormiguitas hacen estas cosas, vosotros cabestros españoles, tenéis que ser más obedientes y entender que la libertad es muy mala. La libertad es enfermedad y además, no sabríais que hacer con ella. (Yo, el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus forever)”.
Más o menos es el mensajito del artículo de mierda en cuestión.
Los “periodistas” de la Nueva y Normal Dictadura Española del Coronavirus, tienen una fe absoluta en la imbecilidad de sus lectores cabestros. Asumen que España es el internado de disminuidos mentales más grande de Europa y África.

Y también, además de aplaudir infantilmente a sus acosadores y dictadores, lanzan serpentinas de papel de cagar (que previamente han almacenado laboriosamente en sus celdas) desde las ventanas y balcones de sus colmenas.
Otra noticia ejemplarizante o parábola para idiotas cabestros de la nueva y normal dictadura española y su prensa.
Hay que tomar ejemplo de los insectos y encerrarse y acosarse uno mismo para ahorrar trabajo al ejército y a la policía teológica y política del Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del Coronavirus.
Y muy pronto, en España, las abejas subirán al número 1 de la lista de éxitos de Spotify gracias a sus voces y ritmos.
De verdad que prensa y gobierno fascistas escriben noticias y dictan decretos para deficientes mentales, y es que cree el ladrón que todos son de su condición.

Día un millón doscientos de mi inacabable estancia en La Tierra.
Un idiota ha empleado más de cinco minutos gritando al teléfono: “¡Mari! ¿Me oyes? ¿Me oyes?”.
A escasos treinta metros de mí, en una senda recta y despoblada de medio kilómetro.
Cinco eternos minutos aguantando al andoba hasta que su pobre cerebro ha comprendido que no tenía cobertura.
Y venga joder la marrana con la Mari…
Nunca he tenido suerte, ni a estas alturas de mi vida la tendré.
Lo que si tengo es imán para los tontos que, se acercan a mí hasta en los lugares más inverosímiles.
Estoy abandonado entre idiotas.

Pues esos usuarios apenas deben tener un cerebro (si lo tuvieran) más desarrollado que el de una mosca, porque no puede entender como una app de fotos puede dañar la salud mental de un ser humano con un mínimo de cerebro operativo.

Tal vez fuera que Instagram proyectaba nano insultos voltaicos que atravesando la pantalla del pc o el móvil, se les clavaba en las pupilas y por ellas, se introducía en sus cerebros, si los tenían, destruyendo la única neurona útil. Y se quedaban con la boca babeando ante la pantalla como si hubieran llegado a algún clima sexual eterno y la entrepierna húmeda y resbaladiza de humores sexuales.

Y si así fuera, pues que quieres que te diga… Que feisbuc hizo un buen trabajo bombardeando con nano insultos voltaicos a tanto cabestro y cabestra estúpida y banal hasta la náusea.

Y porque les ha gustado pintar sus avisperos con rotuladores de fosforito que se han encontrado por ahí tirados.
Y tal vez, los biólogos tampoco deberían esnifar cosas tan raras y que dejen de jugar con los filtros y retoques de los programas de edición fotográfica.
Resulta que ahora las avispas son también auténticas Van Gogh.

Es un sábado soleado y la chusma camina en tropel con su bozal calzado firmemente en el hocico, con sus perfiles de perros sin boca y los ojillos fijos en quien no calza el bozal. Si la envidia fuera un rayo láser, unos pocos acabaríamos ardiendo.
Mamá cabestra, papá cabestro, hijito cabestro, hijita cabestra, abuelito cabestro, abuelita cabestra e incluso tías y tíos cabestros caminan con su bozal con la naturalidad de haber nacido con eso en la cara.
La ciudad es una gran feria de ganado donde las reses lucen sus crías y sus prendas de ropa; haciendo gala de su mezquino miedo y una obediencia descerebrada. Los pastores policías con sus armas colgadas del cinto controlan con rigor que ninguna res se junte con otra más de lo decretado por sus amos penitenciario-fascistas del coronavirus.
Yo digo que debería acelerarse el cambio climático a nivel de catástrofe. La práctica totalidad de la humanidad no merece un presente ni un futuro mejores. Que se caliente el planeta hasta que toda esta cobardía y mezquindad (el gesto ajeno de taparse la boca apresuradamente me causa náuseas) sea incinerada de una vez por todas hasta la extinción.
La especie humana es una plaga. Una plaga enferma que podría contagiar con sus miserias al resto de especies.

Hay personas que dan comida a palomas y patos salvajes (si se puede llamar comida a unas mierdosas migas duras de pan enmohecidas) de forma habitual, ritual. Como si tuvieran pendiente alguna expiación.
Como un deber moral.
O sufren complejo de santos.
Los patos no necesitan las migajas miserables de nadie, ellos solitos se bastan para vivir.
Que no se crean los lerdos que los patos son tan indignos como sus vidas formadas por migajas de miseria y dejadez.
Me causa una profunda antipatía esa ancianidad beatorra alimentando animales salvajes, con total seguridad, pensando que gracias a ellos pueden sobrevivir. Lo que me hace pensar que han sido alimentados igual; tal vez hayan pasado gran parte de su vida pidiendo con lloriqueos, apelando a la caridad de otros descerebrados.
Lo que sí tengo claro, es que si a un carcamal de éstos le das pan duro, no le gustará.