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No acabo de verme yo en una sesión de terapia de grupo diciendo:

– ¡Hola, me llamo Iconoclasta! Y me meo fuera de la taza del inodoro, borracho o no.

Y el rebaño respondiendo a coro:

– ¡Hola Iconoclasta! Nosotros también nos meamos fuera.

Les debería responder:

-Vosotros tampoco sois muy listos a pesar de ser veteranos en la terapia de grupo ¿verdad, lumbreras?

Y llorarían avergonzados en sus sillas plegables.

Es una ilusión que me gustaría hacer realidad cuando veo algunas películas.

Lo malo de ser perfecto es que por lo visto, te pierdes muchos trozos divertidos de la vida.

Lo cierto es que ya tengo suficiente terapia de grupo de mierda todos los días cuando doy el primer paso en la calle.

Resulta que ahora, el coronavirus se ha dedicado a entrenarse como un marine y atiborrarse de anabolizantes para hacerse superfuerte, un auténtico Terminator venido de un futuro.
Una mierda ha mutado.
Lo que ha ocurrido simplemente, es que las democracias que han sido saqueadas y convertidas al fascismo (España la más mala, Inglaterra, Italia, Francia, etc…) con la imposición de su prisión y represión (hipócritamente llamadas confinamiento) y mascarilla obligatoria para la población; han mermado el sistema inmunológico de aquellos que han obedecido con fe ciega y religiosa en el uso de la mascarilla, empobreciendo así la respiración y por tanto los pulmones. Con el uso absoluto e indiscriminado de la mascarilla han privado al organismo de los elementos necesarios, como los antibióticos naturales, la necesaria y equilibrada humedad en el aire, el aporte de microorganismos esenciales que forman parte del aire respirable; y han añadido una respiración viciada y tóxica de un dióxido en cantidades mucho mayores de las que el organismo puede expulsar o metabolizar.
En definitiva, los nuevos y normales líderes fascistas o nuevos dictadores del coronavirus, han jodido el sistema inmunológico de la chusma crédula.
Y así es como el coronavirus ha infectado a la población con una facilidad que meses atrás no tenía: le han dejado las puertas abiertas a un virus que es el mismo, en una población débil y deprimida por los fascismos insurgentes.
La histeria que las propagandas de las dictaduras han creado en los sectores más cobardes de la población (con ese pánico paralizante que se les puede ver en la calle al caminar); ha alterado su sistema nervioso, y por tanto, otra vez de nuevo: golpe al sistema inmunológico.
Una de dos:
-Las nuevas dictaduras fascistas surgidas como otra infección más junto con el coronavirus son terrible y peligrosamente ignorantes, para la libertad y la salud.
-Es un acto deliberado del nuevo y normal fascismo para acabar definitivamente con cualquier libertad e instaurar un totalitarismo asesino, con certificado de falso paternalismo; atacando con pánico a una población decadente que ha olvidado la dignidad y la ha cambiado por un teléfono móvil por el que los dictadores les dicen qué hacer, qué decir, qué pensar y cuándo follar.
No hay mucho más que decir, ya empieza a ser aburrido y vulgar. Incluso infantil.

Mirad a vuestro Caudillo.
Oíd al tirano amenazar.
Os dice que vosotros sois los culpables y lo pagaréis caro: con más prisión, más penuria y mucha más enfermedad.
El dictador os dice en estas navidades, que sois la verdadera enfermedad.
No está lejos el día en el que ordenará encerrar a los enfermos en campos de concentración, para quemarlos como a judíos de la Alemania Nazi. Con su fiera policía y sus venenosos serenos de la noche empujando a los enfermos a los hornos crematorios. Sin que a los asesinos les tiemble la mano, como gusta de decir la ideología del nuevo y normal fascismo español.
Y es que se acerca la navidad y el fascismo nuevo y normal del gobierno español, se siente obligado a proclamar su poder y así, estar presente en todas las mentes y casas de sus cabestros votantes o ciudadanos españoles (de una España muy profunda y endogámica).
Retóricas y romanticismos aparte, el Caudillo está tan apoltronado en su dictadura y en su creencia de ser el Nuevo Salvador de España, como una garrapata en oreja de perro. Así de bien.

Voy a llevar a cabo un ejercicio de ingenuidad y por unos segundos no voy a creer que semejante noticia es propaganda del fascismo del coronavirus.
Voy:
Ser o hablar inglés no es síntoma de ser menos cobarde que la media y estar sometido, por tanto, a la histeria propia de todo nenaza o gallina.
Si a ello añadimos que la formación académica de los actuales investigadores es tan baja como la de sus colegas, los actuales médicos que, debido a sus pobres conocimientos son incapaces de dar un diagnóstico (ni siquiera ponderarlo como posibilidad) si no es porque una máquina de imagen o de análisis se lo diga; tenemos que pueden sufrir alucinaciones derivadas de su propio miedo y la ignorancia con la que se han formado y obtenido su título académico en una tómbola de gitanos.
(Menos mal que un siglo atrás los médicos eran profesionales con una buena formación; porque sin las máquinas que hay hoy día, y los médicos de hoy en aquellos tiempos, la especie humana se hubiera extinguido.)
Lo que ha ocurrido con este hallazgo del coronavirus veloz, es que uno de estos investigadores de titulación fácil asistió a una carrera de galgos y los confundió con el Coronavirus Supersónicus Marvel (impulsado por un cohete ACME). Como ya he apuntado, debido a la histeria que la cobardía provoca, a una notable ignorancia y cómo no; a un gramito de farlopa esnifada con delectación.
A su vez, el ministro inglés también con la nariz empolvada en blanco y un pañal para la incontinencia, dio crédito a la alucinación de su excesivamente bien pagado investigador y anunció el descubrimiento de una variante Marvel de la covid 19, con el superpoder de la velocidad.
Una vez explicado el supuesto descubrimiento, vuelvo a la normalidad y a desarrollar a plena potencia mi inteligencia superior: es otra mierda de mentira del fascismo del coronavirus para asustar a toda esa infancia europea que tiene los genitales ya muy poblados de vello desde hace muchos años.

Mi abuela se murió cuando yo era vigilante y dormía tras la jornada nocturna. Cayó fulminada al suelo mientras cortaba en la cocina unas judías verdes para comer.
Mi madre me despertó y luego llorando se largó y me dejó solo para llevar el fiambre hasta su cama. Me parece que la histeria a mi madre, le vino muy bien para escaquearse de cargar con el muerto (nunca mejor dicho y que dios si existe, la tenga en su gloria, si es posible que exista semejante gilipollez).
Si hubiera muerto en estas fechas, la habrían metido en el saco de los muertos por coronavirus.
Lo que quiero decir es que como no tengo abuela y lamentablemente no soy madrileño, me temo que no será necesario que use condón y bozal para reunirme con alguien en estas nuevas navidades del normal fascismo español.
Como se puede apreciar, cada cacique de cada autonomía se monta su fiesta de poder y represión como puede, según el dinero que pueda destinar a propagar la ideología fascista cuyo mensaje navideño 2020 dice:
“Tú obedece, que te vigilamos hasta en tu puta casa, asesino cabestro”.
Por lo demás, me la pueden chupar.

Y es que el nuevo y normal fascismo del gobierno español del coronavirus, no va a permitir de ningún modo perder el chollo de tener a la gente encerrada con sus toques de queda y de recibir dinero de la UE a costa de la salud de los cabestros españoles. De ahí el que hayan decidido que la vacuna tenga efectos secundarios.
Y si no, esperad a los que ya están haciendo cola para el jaco o chute del gobierno fascista español (nuevo y además, muy normal) empiecen a mutar.

En el supuesto de que viváis entre manadas familiares de cabestros que incluso en su propia casa usan bozal (mal llamado mascarilla), una de dos:
a: Los enviáis directamente a la mierda. Si estáis en el trabajo rodeados de subnormales todo el día y vuestra familia no os paga, no necesitáis pasar un mal rato sin cobrar. Que los follen.
b: Os ponéis el puto bozal para no contagiaros de imbecilidad, le dais una buena paliza a padres, madres, tíos, abuelos, etc. Y luego os vais corriendo para no perder el tiempo con una familia que, desgraciadamente no habéis tenido la culpa a la que pertenecer.
En el caso de que aceptéis a pasar un rato rodeado de ellos con bozal y tenéis una hermana o hermano que estén buenos, mantened relaciones sexuales sin anticonceptivos para que la consanguinidad de la endogamia no se pierda nunca.

En el imposible caso de que al igual que en las películas, la tipa estuviera basada en un hecho real, caben dos posibilidades:
1 – La tipa está enferma; pero de una ponzoñosa envidia.
2- Se debería denunciar a los Caudillos Españoles Sánchez e Iglesias por usar a deficientes mentales para su propaganda ideológica del miedo al coronavirus.
Y por supuesto, por poco que sea posible, calcinar las oficinas de toda la prensa prostituida al coronavirus con sus “redactores” como combustible libre de plomo.

Muchos ingenuos van a echar de menos la enfermedad cuando empiece la guerra.
No podía ser de otro modo, tras un claro viraje del nuevo, normal y fascista gobierno español hacia una dictadura china o comunista; corresponde una incitación a la rebelión militar.
Eso lo deberían saber los niños si la educación española no se hubiera prostituido al buenismo y la mentira piadosa y paternalista para el control del ganado humano.
Sea cual sea la dictadura, van a joder la libertad, y España está ahora en una momento en el que dos dictaduras se pelean por el pastel.
Quien pensaba que en estos tiempos no es posible una guerra civil, debería ir al psiquiatra para que le opere el cerebro; algún lóbulo temporal debe tener podrido por un tumor.
Siempre es un buen momento para una guerra, sobre todo para una dictadura como ha impuesto el nuevo y normal fascismo español del coronavirus.
El retorcido toque de queda eterno que han declarado para perpetuar la estafa del coronavirus, pronto se convertirá en un toque de queda bélico.
Mejor si no ocurre, no me gusta que me toquen los cojones; pero la historia sirve para pensar con lógica y sin romanticismos nacidos de la ignorancia y la decadencia de una sociedad vieja, indolente y acomodada en el miedo y la fe a sus queridos dictadores votados con ilusión idiota.