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Tribunal superior copy

La misma foto serviría para retratar a los miembros reunidos de un tribunal superior, consejo de ministros, consejo de administración de una empresa, consejo de directivos bancarios o el alto mando militar; de cualquier país elegido al azar.
La única diferencia es que cuando matan a las vacas, sirven de alimento.
Los otros rebaños citados solo sirven para robar, cobrar sin trabajar y hundir y arruinar personas.
Además, las vacas piensan y son hermosas.
Debería haber mataderos específicos para las especies no alimenticias.

Resurrección por abrasión

Ese sol cabrón que hace hervir la sangre de los árboles y sus cadáveres.
Resucita la savia impregnando el aire de resina caliente que hace la respiración espesa.
De ámbar redivivo.
De sangre que hierve.
Revivir para abrasarse…
Pobres mis árboles.

Despertando

Mi despertar es trauma: el cuerpo se niega a vivir un mismo día.
No se relaja, no nos relajamos a pesar de los años.
Como si no fuéramos de aquí, de esto.

Quisiera ser más. Tel Samsung. 20170604_102507
Más viejo aún, más pétreo. Absolutamente impermeable al dolor y al hastío.
Quisiera ser muro de piedra construido con lito-pensamientos que rasguen el vientre y el alma, como destripando una sábana vieja.
Ser un tronco en el que tallan corazones y nombres sin que se lamente, derramando silenciosa y espesa savia que no son lágrimas.
Quisiera ser atemporal, una luz sin destino en el cosmos.
Quisera ser…
No, basta ya.
No quiero ser, solo estar lo que dure.
Lo estrictamente necesario y con el mínimo dolor y cansancio.
Ambicioso de mierda…

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La madrugada en las calles son silencios rasgados por el fragor de un río, la tos humana, aceras que no tienen razón de ser, caminos negros y balcones muertos como cadáveres bostezantes.
Fría piedra, fría muerte.
Frío yo porque me gusta y fascina.
Porque soy incapaz de desear que llegue el día.
Soy una lápida que camina.

Cosas tristes. Tel Samsung. 20170604_102439

Te pasas más de cuarenta y cinco minutos pedaleando a primera hora de la mañana, con la ilusión de que cuando llegas a destino, te espera un buen almuerzo que has preparado primorosamente.
Pero no. Llegas tan hambriento que al abrir la sandwichera, te das cuenta de que son muy tristes esos sandwiches.
Son tan poca cosa para tanta hambre…
Observo sin ningún tipo de alegría mi desayuno, pensando en chuletones y longanizas curadas.
Y en el pequeño tamaño de la mochila.
No cabe un cerdo entero, es un problema logístico también.
Así que los devoro con cierto fatalismo. Reflexionando que la vida es una mierda y luego te mueres.
Pero que buenos estaban esos hijos de puta de sandwich de chorizo y mortadela en su simpleza…
Podría haber sido peor, por ejemplo: que me sangrara la nariz y sazonara el pan con ignominias.
Pero que buenos, coño…

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Se preguntan si la tristeza se puede confundir con la serenidad de una noche. Y si hace falta un tercero para confirmar alguna posible tristeza.
Tal vez sea cuestión de una ausencia.
De un lugar y tiempo erróneo.
Tres tristes tigres, es una fantasía. Tres tigres simplemente serían multitud, molestia.
Dos tristes tigres, posamos tranquilos a la luz nocturna.
Y está bien.

Consuelo de tontos copy

Y arrastras el estigma de ti mismo. No lo sabes; pero tu culpa es vivir en un lugar que no pediste, del que no te dejan marchar.
El pecado original se grabó en la cabeza de los niños recién nacidos con el primer pacto social de la historia: «Yo os cuido y controlo. Vosotros me pagáis».
Y se inventó un dios y sus leyes.
Y en consecuencia la ganadería humana.
Y quien administra leyes es dios.
No ejercer la violencia para ganar la libertad, por llegar y vivir adonde deseas, crea un tumor maligno en el ánimo: conformismo y auto-convencimiento.
Un eficaz triturador de ilusiones.
Cadáveres que se ocultan sin pena ni gloria bajo la tierra o se precipitan en forma de cenizas y humo sobre las cabezas de los que cargan el pecado original con la cabeza gacha.
Si no luchas te pudres, cosa que es cómoda; pero humillante.
Y trabajar, no es luchar; que nadie se engañe.
Trabajar es sometimiento.
Y el respeto a lo establecido es ignorancia.
Ya se sabe aquello de: «Mal de muchos, consuelo de pusilánimes».

De la misma forma que hay Gorilaz, también hay Vacaz.
Aquí un fragmento de su nuevo álbum: Cencerro’s in the pasto.
Con cada CD se obsequia un trozo de excremento de Vacaz primorosamente envuelto en ecológico papel.
(Pueden haber trazas de gusanos, escarabajos y perdigones de plomo, se aconseja hervir antes de comer).

Una dudosa suerte. Fuji. Mayo 2017

Llueve perezosa, suavemente. La montaña está saturada de color y se respira menta pura. He dejado la bici tirada a una orilla de la senda para fumar.
Como no haría jamás ningún deportista que se precie.
A pesar del gris del cielo, el día es luminoso por los colores que radia el planeta y lo que contiene.
El ciclista con su pulcro, ajustado y adocenado uniforme de ciclista, pedalea hacia mi dirección. Ya es mala suerte tropezarse en un día así con alguien. Coño.
Me ha saludado y yo he mascullado algo rápido, para que no me entienda y no desearle buenos días; pero aparentar que le devuelvo el mismo deseo.
Una mierda.
En la rueda trasera lleva un indigno y cutre guardabarros de cartón, rojo para mayor inri.
La quinta esencia de la miseria, mal gusto y estupidez. No le sirve de nada, hay más barro en su culo que en las ruedas.
Y lo más divertido es que salta a la vista que es un ciudadano ejemplar, bien integrado en la sociedad y respetuoso con las normas y leyes.
¡Lleva una luz de posición roja encendida en el sillín! Sofisticado el andoba…
La razón de semejante baliza, es para que pueda ser visible para los jabalíes, ardillas y conejos. O para que un cazador pueda apuntar bien y pegarle un certero tiro.
Es el único animal, el ciclista, con el que me he cruzado en este camino durante una hora y media.
Aún no sé si pensar que soy afortunado por estos momentos jocosos, o es que tengo una puta suerte del carajo y me tocan todos los idiotas aunque me encuentre buceando en el fondo de la puta fosa de las Marianas.