Génesis 11, 5-9. La torre de Babel.
Tres últimas páginas.

¿Cómo es la vida profesional de un probador de condones?
Pues no es tan alegre y hedonista como pueda parecer. Cuando se folla por trabajo, puede uno caer en el hastío. A mí aún, tras diecinueve años de trabajo, no me ha pasado; pero por alguna casualidad se podría dar el caso. Es normal pensar en estas cosas cuando ves a hombres aburridos beber cerveza tras cerveza en el bar con sus dedos grasientos de aceites minerales viejos y nada de vaselina, semen o fluidos femeninos.
Hay días en los que necesito desligarme de mi trabajo y es por ello que de vez en cuando voy con putas para liberar tensiones, pagar es una forma de hacerlo por gusto y necesidad, como si fuera un hombre normal. Ese es todo el trauma que me causa mi trabajo. Y a mi mujer también porque no le acaba de hacer gracia que me vaya de putas a pesar de que sirva de alivio a mis momentos de desánimo. Es una egoísta.
Bendigo mi suerte a pesar de este detalle sin importancia.
Tengo el privilegio de no pasarme ocho horas en una fábrica atornillando los intermitentes de un coche como un pobre ingeniero.
Yo diría que quien peor lleva mi trabajo es mi mujer porque después de haber hecho los desayunos, comida, cena, la limpieza y unas lavadoras; ya no siente la misma alegría de antaño al ver mi polla erecta. Parece un poco desencantada tras quince años de matrimonio.
No me la mama con entusiasmo.
Y no siempre le ocurre, yo creo que se hace mayor.
Las mujeres que conozco envejecen peor que yo. A cambio han vivido momentos de intenso e inigualable placer, un placer que yo obsequio con generosidad aunque jamás me lo devuelven con la misma intensidad. Cosa que no les reprocho, ya que genéticamente no hay mujeres que puedan dar un placer comparable al que yo proporciono.
A veces uno se siente solo, más o menos como los superhéroes de las películas.
Los superhéroes son una especie de superdotados, como yo; pero con poderes menos carnales y mucho más banales.
La singularidad y el elitismo provocan soledad. Esto no se trata de un problema, ya que dado mi nulo carácter social, se convierte en una ventaja.
Recuerdo hace años, que mientras follábamos, nuestro hijo de un año cayó de la cama al suelo, el ruido no fue demasiado fuerte, no le salió chillón y aunque le hubiera salido, teníamos semen de sobras para untarle en la frente.
Recuerdo como reíamos, yo lamiendo su coño y ella con mi pene en la boca. Eran tiernos momentos. Iconoclastito lloraba desconsoladamente y ahora no sé si es porque no le chupaban o no chupaba.
Tal vez mi santa echa de menos aquellos tiempos. Nuestro hijo ya no quiere estar con nosotros al follar. Le insistimos para que aprenda; pero ya está en esa edad de los catorce años en la que prefiere hacerse pajas con las fotos de las aborígenes desnudas de los reportajes del National Geographic que compro cada mes.
En fin, que cuando Mari acaba sus tareas domésticas, ya no está tan interesada en adorar mi enorme rabo como lo estaba hace ya unas horas.
Cuando por fin se sienta cansada en el sofá y no dan nada en la tele que a mí me guste, le cuento cómo me follo a la hija del gobernador (estudia farmacología y presta sus servicios como becaria en mi empresa; todas las niñas pudientes sueñan con mi departamento). Cuando le explico que su vagina es muy estrecha y que incluso aún, tras cuarenta y ocho horas de haberle destrozado el himen, llora emocionada, a mi mujer se le ponen los pezones de punta.
—A veces eres tan guarro… ¿Y su orgasmo es rápido? —me pregunta separando las rodillas.
—Se corre en dos minutos. Con lo estrecho que es su coño, al penetrarla se le tensa el clítoris mucho y sus mini-pezones se ponen duros como canicas.
—¿Y grita?
—Como una cerda. Cuanto más ricas son, más guarras. La semana pasada me quitó el condón para que me corriera en su boca. Toda la prueba del lote se fue a la mierda. Tuvimos que repetirla y lo pagó con un coño más irritado que el culo de Ahmed. La regañé y la sancioné con dos pruebas anales extras. A propósito de Ahmed, vino a darle un buen repaso con la lengua porque estaba ya más seca que la mojama.
—¿Y cómo ha aguantado esa penetración anal siendo virgen?
—No la ha aguantado, cuando llegó a su casa tras la jornada peta-culos, su madre la oyó gritar cagando en el lavabo y a la mañana siguiente se presentó en el despacho del director de la fábrica con la niña de la mano y las bragas sucias de sangre para quejarse. El director me la envió a mi departamento y entró con su niña cogida de la mano y con permiso para insultarme.
—¿Qué te dijo?
—Me llamó “cabrónhijolagranputa” y que si tenía lo que hay que tener, se lo hiciera a ella. Le respondí que la respetaba como gobernadora que era; y que le podía hacer una demostración de cómo había sido lo de su hija. “Usted ya tiene experiencia y seguro que lo entenderá” le dije. Se sonrojó un poco al darse cuenta de su poco oportuno berrinche y se suavizó cuando me bajé el pantalón para colocarme el condón Penetrations Matures (el más gordo para provocar un mayor roce vaginal en las mujeres ya menopaúsicas).
—Disculpe mis modos; pero mi hija es lo que más quiero y pensar que abusan de ella me pone histérica —me dijo hipnotizada por mi pene enfundado en tan grueso condón.
—Lo entiendo gobernadora. Pero esto es un trabajo y su hija debe comprender que no es una broma, las pruebas de integridad de los lotes son un bien para la sociedad y hay mucha responsabilidad en ello.
La gobernadora me lanzó una sonrisa encantadora y le dijo a su hija:
—Lo que dice el Sr. Iconoclasta es cierto. Es una gran responsabilidad y si te duele el culo, te jodes —dijo bajándose la falda y las bragas.
A esta altura de nuestra conversación, mi santa ya me había sacado la polla del pantalón del pijama y me la comía. Yo la penetré sentándola en mis rodillas y pellizcándole el clítoris me corrí pensando en la hija del gobernador y su estrecho chocho de dieciséis años (a esa edad no se suele ir a la universidad, a menos que aunque seas subnormal, tu padre pague lo suficiente para hacerte pasar por genio). También pensaba en la madre que me devoró la polla con aquel carnoso culo más holgado que su vagina.
Ya no pude contarle que la gobernadora tenía el culo herniado por las embestidas de su marido gobernador y del secretario del gobernador. Ni que su hija acabó lamiéndome los cojones mientras a su madre le llenaba ese culazo inmenso que era capaz de tragarse un melón entero atravesado.
Mari pensaba también en el culo dilatado de la hija de la gobernadora cuando se corría; pero no es tortillera, lo juro. Simplemente se puso en su lugar, las fantasías sexuales son impredecibles.
Y así es como mi mujer, durante unos momentos, dejó de sentir esa pequeña depresión por mi trabajo.
A pesar de que llevo tantos años realizando este bendito trabajo para el que nací, sigo acudiendo casi ilusionado todos los días. Lo único que ahora me está aburriendo un poco, es la gobernadora. El director de la fábrica la ha invitado a participar en las pruebas con su hija durante todo el mes a cambio de un permiso especial para poder colocar dispensadores de condones en las entradas de los ministerios.
Y es que siempre el mismo plato cansa.
Y a pesar de todo, consigo que mi mujer de vez en cuando muestre algunas expresiones de ilusión cuando la elevo a los cielos con una buena follada.
Hay que cuidar el matrimonio porque de lo contrario te quedas sin chacha para la limpieza.
No hay trabajos aburridos; pero sí mujeres malfolladas.
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Iconoclasta
El amor platónico hoy en día es el inicio de unos tremendos cuernos cuando el que lo padece y la que es la protagonista de sus sueños está casada o arrejuntada.
Ahí es cuando el marido o pareja o novio de la platónicamente adorada, tiene que empezar a sacar brillo a sus cuernos.
En otros tiempos, cuando los amantes se comunicaban por correspondencia postal, ya que no había internet, ni teléfono móvil y ni siquiera había divorcio; los cuernos no llegaban a lucirse lo bien que se lucen ahora. Es que da gusto ver a cornudos y cornudas paseando sus osamentas por las avenidas y calles de los pueblos y ciudades.
Porque ocurre que ella sonríe complacida al sentirse la gran diva de los sueños de un hombre. La vanidad de saber que se es hermosa es una auténtica apisonadora imparable. Campo abonado para los cuernos.
(También valdría narrarlo al revés, desde la perspectiva de que es el hombre el que le pone los cuernos a la mujer; pero soy hombre y me siento más a gusto así).
Yo mismo me puedo hacer tremendas pajas con las palabras de amor y mensajes de gran humor y cordialidad que puedes ver en los muros de las redes sociales. Y es que imaginarse a una mujer hermosa masturbándose ante la cara (vía messenger, yahoo o skype) del que la ama platónicamente es una imagen de impactante y eréctil erotismo.
Salen ruiseñores de su coño (del hombre no quiero imaginar lo que sale porque me dan asco todas las pollas menos la mía).
El proceso es que ella empieza a sentirse más feliz que nunca con los pequeños mensajes de humor y amistad (qué asco) que son cada vez más esperados en el ordenador y en el móvil. Y en poco tiempo, se encuentra mirando a su hombre habitual con cierto asco.
Y piensa: ¿Con ésto me he juntado yo?
Sí ya sé que narrado así suena asqueroso; pero la realidad la puedes maquillar con los colores que te salgan del coño o los huevos; pero sigue siendo así de simple y divertida para los que lo vemos desde las gradas del Estadio Olímpico de los Cuernos Virtuales y Reales.
En la otra dimensión, el amante platónico se mata a pajas virtuales y recurre a todos los medios gráficos para encontrar con que excitar a la bella. Y lo más efectivo suelen ser los mensajes de no más de tres o cuatro palabras. Cosa que me hace pensar que la bella, además de serlo, debe ser idiota o cuanto menos, imbécil. Pero se le puede perdonar porque está buena.
En la dimensión más práctica y triste, está el hombre habitual de la bella, que empieza a ser una especie de bulto aburrido que es incapaz de provocarle las sonrisas que ella lanza a su teléfono móvil.
Es inevitable que a uno se le escape la risa al observar una pareja de este tipo, ella pegada al teléfono, él pegado a sus cuernos mirando un triste plato de sopa mal cocinada.
Esto es un proceso habitual en todos los casos. Yo lo sé todo, porque soy el que provoca que las mujeres miren más el teléfono que a su hombre y ellas follan pensando en mí.
No es por vanidad, porque la vanidad es cosa de las bellas. Es porque si alguien confiesa a su platónico/a amante su amor enloquecido, es para follar y no por vanidad.
Yo no me paso el día follando para pensar que las nenas que se ofrecen voluntarias para probar los condones de la fábrica donde trabajo, están enamoradas de mí. Simplemente desean a alguien muy hombre llenando sus coños.
Normalmente, las parejas de amor platónico duran un mal polvo y mientras tanto con sus parejas habituales entran en conflictos tremendos que les lleva a estados de estrés y ansiedad, siendo el culpable, precisamente, el cornudo.
Y aunque los amantes platónicos se toquen frente a una cámara, el hombre de la bella, ya puede ir afilando sus cuernos, porque le servirán para pinchar aceitunas cuando el camarero se olvide de servir palillos. Se toquen con las patas de pollo del caldo o con las alas de un ángel, el cornudo no pierde dramatismo alguno en su estatus.
Hay cosas que ocurren cada día y ésta es la más evidente y más habitual, porque si de algo sirve internet, es para buscar pareja virtual artificial o real y lucirse como un humano de unas aptitudes que rayan en la divinidad; pero esto solo entre los amantes.
Porque el cornudo piensa de ellos que son dos cerdos del tamaño de un tren mercancías.
Esta es la más vulgar, la más adocenada de las relaciones que se dan por internet.
Este proceso degenerativo para el cornudo no debería ser demasiado doloroso a menos que sea imbécil, porque si convives con alguien, hay que ser muy idiota para no darse cuenta de los pequeños cambios que se operan en la mujer (me la pela que me llaméis machista, pero yo nunca pienso como mujer) que es adorada platónicamente por otro hombre. Lo ideal es pasarse por el forro todo ese amor que quedó en el pasado y empezar a buscarse la vida por otro lado. Con un par.
El momento culminante llegará cuando ella le diga: “Cariño, tengo que pasar un par de días en la Columbia británica porque formo parte del jurado de una revista que otorga premios literarios, y que sólo existe allá. ¿No te sabe mal verdad?”.
Yo es que me parto de risa.
Total, él hubiera hecho lo mismo si hubiera tenido un amor platónico femenino.
Y es que con internet, cualquiera que sepa poner bien los signos icónicos que se usan con paréntesis, dos puntos, la X, la D y la madre que los parió a todos, se convierte en el amante perfecto. En el más simpático de los seres y en el que la bella piensa en muchas horas al día arrepintiéndose de haber elegido un hombre tan aburrido como pareja real.
El amor platónico en internet, es más barato y fácil que gastarse el dinero en putas para quitarse la frustración del poco follar. Y por otro lado, si el adorado o la adorada es feliz, el público dará palmas de alegría ante tan maravillosa relación. Ya que verán en ello, que ellos también podrán ser así de dichosos.
Pero la culpa no es de internet, que nadie se engañe, la culpa es que siempre hay quien tiene una polla más gorda que la nuestra y que sus dedos son más ágiles para pulsar iconos y decir cosas tan aburridas que nunca entenderemos como es posible enamorar con ellas a una idiota.
Bueno, mientras os folláis los unos a los otros virtualmente y en el mejor de los casos, escasamente. Yo me voy a probar el lote de condones Andorransdiv11122xytelamamo, que son especiales para los viajes a Andorra de las parejas un tanto promiscuas y platónicamente enamoradizas.
Los cornudos: tranquilos, no desesperéis porque es algo que siempre llega, os largáis a otro sitio que hay más mujeres que subnormales. Tampoco es un gran drama.
Buen sexo.
Siempre abundante: El Probador de Condones.
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Iconoclasta
http://iconoclasta-telegramas.blogspot.com/
Estoy pensando en el coyote de Correcaminos. Toda una vida dedicada al fracaso, a la humillación, al hambre, la sed, la pobreza y el agotamiento. a la burla y a la ignorancia.
Y aún así el bicho no pierde la esperanza.
¿No es un poco sospechoso que se trate de una serie de dibujos animados infantil?
No es que crea en conspiraciones; pero sería ingenuo pensar que no se trata de un tosco adoctrinamiento y no precisamente subliminal para que los niños vayan aprendiendo que de Coyotes hay a miles y de Correcaminos muy pocos, poquitos
Que sobre todo no pierdan la moral a pesar de que los inventos ACME no sirven ni para rascarse el culo.
No hay cosa que me parezca más triste y deprimente que el pobre Coyote con las orejas caídas y esos ojazos reventones a llorar.
Soy su viva imagen.
Hermanito…
Bip-bip de mierda…
Buen sexo.
Iconoclasta