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Es el colmo del fascismo, fascistas pegando a otros fascistas.
Es que hay un ansia tan paranoica de robar todo tipo de libertades y arruinar al ciudadano, que ya no saben distinguirse los colegas.
La policía es la máxima expresión del fascismo y el medio con el que se agrede al ciudadano sea o no delincuente; y los escoltas son poco más o menos que policías; pero con un trabajo más descansado y por tanto aburrido, por lo que envidian la capacidad de la bofia para abusar de las personas inocentes.
De verdad, España siempre ha sido una casa putas sin higiene alguna.
Eso de los “cordones sanitarios” que tan de moda puso el actual Nuevo y Normal Caudillo del Gobierno Fascista Español, es una puta metáfora de no se sabe qué.

Ninguna noticia española e incluso europea tiene credibilidad, el Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus, ha corrompido con mucho dinero (el suficiente como para arruinar la Sanidad Pública) cualquier forma de periodismo.
Con toda probabilidad, el conductor del camión no iba borracho; bien pudiera ser uno de esos cobardes que usan el bozal incluso para no contagiarse de si mismos, sus gafas se empañaron y perdió el control del camión por culpa de los decretos y doctrinas del Nuevo y Normal Fascismo Español.
Hay que ser muy cuidadosos con lo que leemos, las mentiras tantas veces publicadas, pueden llevar al convencimiento de que se trata de periodismo honrado y digno, cosa que murió hace cosa ya de trece meses, con el primer acto terrorista del nuevo y normal estado fascista contra las libertades básicas.

Cuando una película de posesión diabólica no avanza, no acaba de enseñar las tetas de la posesa buenorra, inevitablemente acabo perdiendo el tiempo conmigo mismo y fumando, que es más chachi. Además, masturbarse mucho, deja ciego, por eso no entiendo mi desmesurada agudeza visual 🤤.

La Sanidad Fascista Española del Coronavirus, cuelga su panfleto doctrinal de consejos y consuelo a los adolescentes presos en España, los futuros votantes del Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus.
Y en menos de un día, ya han publicado 1636 comentarios acusando al Fasciministerio de Sanidad de estafa, engaño, fascismo, manipulación, corrupción, falsedad, ignorancia, sectarismo y negligencia entre otras muchas más lindezas.
Menos mal que aún quedan personas en la República Popular Chino-Española del Coronavirus, capaces de identificar una dictadura que flota impúdica y obscenamente delante de nuestras narices.
Pero claro, 1636 contra cuarenta y pico de millones de lelos españoles, es una partida perdida. Una partida en la que se ha perdido la libertad y la inteligencia. Sin embargo, el dinero no se ha perdido realmente, lo tienen los caudillos y caciques autonómicos fascistas, cuyas manos no tiemblan para ejercer su terrorismo de estado.

El día del trabajador español es una broma de mal gusto en un Nuevo y Normal Fascismo Español que ha impedido y prohibido al trabajador durante meses (y lo sigue haciendo), su básico derecho a trabajar. Es otra de esas hipocresías que lucen con aires de timador los Nuevos Caudillos, sus ministros, jueces corruptos, altos funcionarios y Caciques autonómicos.
Los gobiernos como el nuevo y normal español fascista son machos maltratadores de mujeres, y los trabajadores y otros ciudadanos en general son esas mujeres apalizadas, que aún sangrando, no pueden evitar adorar a su macho.
Hoy es el día de la madre, supongo que por ahora el nuevo y normal fascismo español no ha empezado a prohibir los nacimientos; pero que nadie se fie.
Felicidades a las mamis, menos a las que tienen bigote y barba y se llaman Miguel, por ejemplo.

Iconoclasta

No soy perfecto; pero la virgen me ha dicho que le hubiera gustado que su hijo fuera como yo.
“Es que era un agonías, tan blandito y depresivo… Tan Jesucristo y mártir que me deprimía”.
No he podido consolarla porque tenía razón.
Me he encendido un cigarro y le he dicho ¡Bye!
Pobrecilla…
De tal madre, tal hijo. El padre vete a saber quién cojones podría ser.
Los bastardos siempre dan problemas.

Muy listos no son, sinceramente.
Tanto alardear el fascismo judío de haber trombo vacunado a casi todas sus reses para que luego se aplasten alegremente por un rito supersticioso.
Y ahora todas esas trombo vacunas desperdiciadas, con la falta que hacen en la India, por ejemplo, a ver si dejan de quemar cosas que joden la capa de ozono.

Lo único que importa es mantener vivo el espíritu fascista. Larga vida al nuevo y normal Caudillo español del coronavirus, aplausos al puerco, por favor.
Lo preocupante es que por casualidad estornudes. En ese momento te saldrá de no sabes donde un médico corrupto, un policía corrupto y un vecino hijoputa que te acusarán de tener coronavirus y te montarán amarrado con cordel de plástico en un carro tirado por dos bueyes, acusado de ser una especie de hereje. Te conducirán con un bozal asfixiante hasta un vacunódromo para reses humanas y te chutarán una vacuna de la trombosis contra el coronavirus. Luego, si le haces una mamada al policía corrupto y otra al veterinario corrupto, te darán una cartilla verde, como la de los perros y te podrás ir a tomar por culo a Francia si te apetece, que allí también son lo suyo de fasciosos según dicen.

Todos los actores acaban trabajando en las intrascendentes e informáticas películas de héroes de la Marvel. Es un auténtico hachazo al cadáver del cine, porque está muerto de hace años. Asesinaron el cine de adultos hace mucho más tiempo atrás para dejar paso a la bazofia actual.
Solo existen películas para un nivel intelectual no superior a los seis años. Sus actores se asemejan a las extintas marionetas de Jim Henson más que a ninguna otra cosa.
Si quieres ver estupidez, mediocridad, banalidad y ante todo aburrimiento extremo, saca una entrada de cine y verás como sales con la mitad de cerebro.
El séptimo arte, ha pasado a ser el palomitero de los fascismos de un nuevo y normal oscurantismo.

Paseando bajo una fuerte lluvia, he visto a una lombriz de dos metros cruzando el camino; nada extraño en el campo.
Era tan repugnante como fascinante, como un trozo de intestino que repta estirándose y contrayéndose, su piel (si la tiene) es del color de la carne cruda aún sangrante y la hace translúcida.
Y como todo ser vivo quiere vivir y eso hace, se mueve, va donde debe.
Con toda probabilidad, en una de esas “elecciones” de una puta “democracia”, llegaría a presidente.
Si no la he matado a pisotones ha sido por una cuestión higiénica.
Hay cosas vivas por las que no siento ningún aprecio o respeto; es más, lo repugnante debe morir.
En definitiva, no todo lo animado y no toda la vida debe respetarse.
Es también una cuestión de gustos; porque en la nueva y normal decadencia social, hay quien sentiría una corriente de cariño por la repugnante tripa-lombriz; e incluso diría con ojitos emocionados: “yo también soy lombriz”.
Observándola reptar, me preguntaba si los intestinos de un ser humano destripado, reptarían de forma parecida, aunque fuera por unos segundos, en una especie de movimiento reflejo; como cuenta la tradición popular, que los ojos de una cabeza decapitada aún miran el mundo durante unos segundos.
En la perfecta soledad de un día de lluvia, da gusto divagar, sin interrupciones, sin que nada más grande que la lombriz se cruce en mi camino. Y es bueno, muy bueno…
Así que me he tomado mi tiempo y con la navaja la he partido en dos pedazos. No ha ocurrido nada, ni siquiera ha salido sangre. Simplemente se ha convertido en dos tripas asquerosas retorciéndose. Yo hubiera querido que se hubiera muerto; pero nada es perfecto.
Hay seres que se resisten a morir con todas sus fuerzas: las lombrices, los millonarios y los dictadores y otros políticos del estilo. Algo en común deben tener.
Además de pasar el tiempo cortándolas, las lombrices también sirven para ser ensartadas en los anzuelos como cebo. En el caso de la pesca del tiburón, por ejemplo, es mejor usar las otras especies debidamente troceadas o descuartizadas, los pescadores ya saben, no doy consejos, solo divago.
El paisaje es hermoso, debo insistir que me siento privilegiado.
Las dos lombrices que he creado de una sola (soy prácticamente Jesucristo multiplicando cosas) me han inspirado una revelación: yo también, si me lo propongo, puedo ser un fascista cortando libertades, o vidas, que es lo mismo.