Archivos de la categoría ‘Reflexiones’

Luciana

En Telegramas de Iconoclasta.

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Se preguntan si la tristeza se puede confundir con la serenidad de una noche. Y si hace falta un tercero para confirmar alguna posible tristeza.
Tal vez sea cuestión de una ausencia.
De un lugar y tiempo erróneo.
Tres tristes tigres, es una fantasía. Tres tigres simplemente serían multitud, molestia.
Dos tristes tigres, posamos tranquilos a la luz nocturna.
Y está bien.

Yōko Matsugane

En Telegramas de Iconoclasta.

Consuelo de tontos copy

Y arrastras el estigma de ti mismo. No lo sabes; pero tu culpa es vivir en un lugar que no pediste, del que no te dejan marchar.
El pecado original se grabó en la cabeza de los niños recién nacidos con el primer pacto social de la historia: «Yo os cuido y controlo. Vosotros me pagáis».
Y se inventó un dios y sus leyes.
Y en consecuencia la ganadería humana.
Y quien administra leyes es dios.
No ejercer la violencia para ganar la libertad, por llegar y vivir adonde deseas, crea un tumor maligno en el ánimo: conformismo y auto-convencimiento.
Un eficaz triturador de ilusiones.
Cadáveres que se ocultan sin pena ni gloria bajo la tierra o se precipitan en forma de cenizas y humo sobre las cabezas de los que cargan el pecado original con la cabeza gacha.
Si no luchas te pudres, cosa que es cómoda; pero humillante.
Y trabajar, no es luchar; que nadie se engañe.
Trabajar es sometimiento.
Y el respeto a lo establecido es ignorancia.
Ya se sabe aquello de: «Mal de muchos, consuelo de pusilánimes».

Un problema de miseria

Tienes un pequeño problema de miseria.
Arrastras penas antiguas como el mar. Y las penas son ilusiones en descomposición.
Por eso escribes y las palabras se tornan borrones.
Es por ello que cuanto más escribes, la miseria se extiende más rápida y fácilmente.
Morir es una buena forma de salir del problema.
No te demores, a partir de ahora todo será peor.
Está bien, se puede vivir con el pequeño problema un rato más.

No muertos Ouija
Parecerá tonto decirlo; pero es necesario porque los hay que allá en el gallinero no se han enterado aún:
Si los muertos tienen algo que decir, si se manifiestan; es que no están muertos.
Hay problemas de médicos y forenses que no estudiaron como debieran su carrera. Si además, tomamos cualquier humano elegido al azar de entre la chusma y se le dice que es un muerto o un vampiro, se lo cree. Talmente como los videos virales de internet o los de cualquier animalito gracioso y emotivo.
Y luego están los libidinosos sacerdotes que untan a un vivo los últimos aceites porque están mirando rijosamente el culo del niño o niña que está molestando con sus griteríos hormonales por toda la casa.
Y así se monta el gran follón y se hacen fotos y videos de muertos que solo son idiotas vivos.
Está bien, hay necrofílicos/as que le doran la píldora a los cadáveres; pero una cosa es llenar un agujero de carne muerta y fría con el pene o cualquier otro objeto oblongo; y otra es mantener una animada charla con el fiambre.
Con la Ouija pasa como si te meten un dedo en el culo: dices cualquier cosa con tal de que te lo saquen.
El vaso, lo mismo. Ídem.
Por otra parte, si fuera verdad que algunos muertos se manifiestan, pienso en mi madre y su gran locuacidad, que precisaría de un tablero Taqui-Ouija.
Hablaba por los codos.
El grupo mexicano de rock Caifanes cantaban no sé qué de un vaso; pero solo lo miraban con los ojitos empañados por el humo de la maría, no le metían los dedos.
Sé que a muchos esta aclaración les partirá el corazón. Y ahora babearán pensando en con quien coño han estado hablando con el dichoso vaso.
No hay arreglo, la medicina aún no puede colocar cerebros sanos y eficientes en los cráneos de los tontos.
Bye.

De la misma forma que hay Gorilaz, también hay Vacaz.
Aquí un fragmento de su nuevo álbum: Cencerro’s in the pasto.
Con cada CD se obsequia un trozo de excremento de Vacaz primorosamente envuelto en ecológico papel.
(Pueden haber trazas de gusanos, escarabajos y perdigones de plomo, se aconseja hervir antes de comer).

kinopoisk.ru

En Telegramas de Iconoclasta.

El sentido de la vida def

Y si realmente existes o no existes. ¿Cuál es el problema?
Porque las células no se detienen a la hora de escindirse para multiplicarse.
Corazón y pulmones cumplen su cometido independientemente de que se dude del sentido de la vida.
El sentido de la vida es el movimiento, el desgaste. Es crear y morir mientras tanto.
Las dudas, las malditas dudas que nacen del miedo al futuro.
Si dudas no trasciendes.
Preguntando no se crea.
No haces nada, no dejas huella hasta que te mueves sin miedo a fracasos o al pensamiento ajeno.
Afirmar o negar, justicia o injusticia, amor o crimen. Ejercer… Es lo sólido, es entonces cuando el pensamiento es capaz de mover el fiel de la balanza; cuando el pensamiento se hace acción.
La duda, la ambigüedad solo genera inmovilidades y probabilidades.
Simples consuelos a la incapacidad propia, que no pesan.
Consuelos que aleatoria y raramente satisfacen.
Cuando alguien se pregunta o busca el sentido de la vida, es porque tiene una seria carencia de imaginación y un exceso de abulia.
Muerte, trabajo y oscuridad, es la santísima y aterradora trinidad de filósofos inoperantes.

Palabras electrónicas. Mayo 2017. Tel Samsung

De joven, en la adolescencia, me convertí en el amanuense de mi abuela analfabeta según su dictado.
Me llegó a gustar escribir a mano. Y con ello aprendí a no escribir cartas de la misma forma, con las mismas fórmulas de redacción y expresiones.
Como todo lo que he leído, me ha servido para no escribir igual. La redacción tiene que ser dura y directa como una patada. Ha de empezar a cuajar para bien o para mal en la mente del lector desde la primera frase.
No tiene que importar la opinión de nadie sobre lo que escribes, has de ser absolutamente tú.
Ni siquiera la mía, debo creerme mis propias mentiras y fantasías. No tengo escrúpulos de hipocresía o ética cuando escribo. Mi mente es libre y salvaje.
Y me gusta causar más rechazo que admiración, es mi pequeña venganza a este mundo mal hecho en el que nací.
Mi educación se basó siempre en no incurrir en las vulgaridades que oigo, veo, leo y toco. Mi principal trabajo en la vida es alejarme de todo lo que está hecho, escrito o dicho. Aunque me joda.
Y así, si quiero ser sincero conmigo mismo, si quiero ser; antes de teclear en el ordenador o en el móvil debo escribir en papel mis ideas, mis mentiras, mis sueños, mis odios, mis deseos y amores. Confesar ante el blanco lo que de verdad soy, no lo que quisiera.
Y luego llega la tarea de tergiversar mis verdades y teclear lo que ya existe, lo que se toca. Con toda su dimensionalidad y trascendencia. Cuando está escrito en la realidad, en el papel; es ley y es palpable.
Mi ley única y absoluta. Y por ella existo de forma visible y a veces, me diluyo. Es difícil ser sólido en este lugar de mierda.
Un mundo sin papel es el peor escenario que puedo imaginar.
Porque no quedaría espacio para la emotividad ni la sinceridad, el pensamiento se pudriría sin posibilidad de convertirse en algo táctil.
Cuando escribo a pulso, con la mano y en papel, creo una imagen de mi pensamiento. Trasciende más allá de mi cráneo.
Son tiempos de mensajes electrónicos que carecen de validez emocional. La misma letra, la misma esterilidad.
La misma mediocridad, todos los mensajes son iguales salvo los destinatarios.
Solo se escribe por alardear de tecnología y gracias al corrector ortográfico, a veces son legibles esos mensajes.
Los ordenadores y teléfonos crean banalidad y ordinariez a nivel de comunicación.
Alguien dirá que hay quien escribe cosas interesantes: me parece correcto; pero son tan pocos que siento un vacío en el estómago.
Si alguien no vale el tiempo que requiere escribir una carta en papel, no merece la pena molestarle con un mensaje electrónico de mierda. Puedo pasar mi vida tranquilamente sin hipocresías. Sin recibir un solo mensaje electrónico en lo que me resta de vida.
El afecto solo se demuestra dedicando tiempo a quien queremos, y gusto. Independientemente del super-ordenador o super-teléfono de mierda que se tenga.
La tecnología masificada solo sirve para ponerse en contacto con gente en la que jamás pensabas, ni importa.
El miedo a no tener un mensaje en el ordenador o el teléfono es casi patológico para la humana mediocridad, como lo era en tiempos pasados creer en brujas y ovnis.
Seguramente hay excepciones, como he dicho; pero no pesan.
Que cada cual se consuele de la banalidad de sus palabras como pueda con esa excepcionalidad.
He escrito mensajes a Dios en el que si lo encontrara, le daría un navajazo en su divino cuello de mierda.
Que las palabras dan miedo es otra historia.
Otra de tantas.
Mierda, hostia, coño, polla… Muerte, asesinato, desgarramiento…
La Virgen puta…
Toma ya miedo.
ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.