He visto en una mala película lucir a un agente del FBI un reloj por el que no pagaría más de veinte euros siendo muy generoso. Lo cual me hace pensar que, o era un limpiador de cines disfrazado de agente investigador; o bien el FBI ha copiado de la industria de la moda (en sus fábricas del tercer mundo) los jornales de arroceros y así paga a sus lumbreras investigadoras. Si le mostrara alguno de mis relojes a ese supuesto agente del FBI, lloraría amargamente y decidiría cambiar su profesión por la fontanería y la electricidad. Y la peli se iría a la mierda.
Hay desesperados que piden un tiempo de amistad con la esperanza de que surja el amor; se equivocan. Jamás la amistad se convertirá en amor, y si por algún azar (es mucho suponer) hubiera sexo, sería ebrio. Los amigos que esperan el amor, serán siempre patéticos conocidos. El amor es un ataque repentino, si no prende al instante, se convertirá en indiferencia o una aséptica amistad. Existen mejores formas de perder el tiempo que intentar transmutar la amistad en amor. No vale la pena perder el tiempo y el dinero en romances que solo existen en la propia imaginación.
Pocos animales existen tan valientes y libres como los gatos. Mueren cazadores; no dejarán de serlo por mucho que vivan entre humanos, y ahí radica su mayor valentía: moverse entre seres humanos. Esa capacidad de habitar dos mundos sin prostituir su esencia es proverbial. Y es la principal causa de la atávica antipatía que sienten muchos humanos hacia ellos. Antipatía que nace de la envidia de que un animal pueda vivir entre dos mundos y no corromper su naturaleza; es inquebrantable. Su inteligencia supera con mucho a la de un gran porcentaje humano. La envidia es veneno para todos los seres vivos, incluyendo a la humanidad misma que se canibaliza por ella. Es tal su naturaleza independiente que se reconocen a sí mismos con cierta vanidad. Y pobres… A veces esa vanidad los mata, los lleva a caer de alturas elevadas, lanzarse hacia una presa cegados por el instinto… No están exentos de errores, ningún ser vivo en el planeta lo está. Es lo primero que te muestra la naturaleza: los cadáveres de animales que tuvieron un pequeño o gran error. He visto ardillas caer de una rama. En los gatos, debido a su casi humana vanidad, se da más. Los admiro por ello. Dicen que la curiosidad mató al gato; pero yo sé que intentó dar un gran salto desde una gran altura y falló por milímetros. Desde que conozco la esencia y el carácter del gato, no quiero otro compañero de vida. En contraste con su independencia y naturaleza depredadora, exigen momentos de un íntimo roce. Ellos dicen cuándo y yo estoy de acuerdo; es cuando se revela su profunda naturaleza de crueldad con sus presas en contraste con una desconcertante ternura. Siempre saludo a un gato, por admiración; porque son tan pequeños, fuertes y osados… A los humanos saludo en ocasiones por una inevitable norma social de simple supervivencia, sin afecto o admiración alguna. No es fácil vivir sin morir para ningún ser. A veces hay que escribir lo obvio para no restar mérito al movimiento.
Beethoven… ¿En qué estaría pensando este hombre cuando decidió componer el Himno a la Alegría (o crear una música para la Oda a la Alegría?) ¿Era cuestión de sexo o dinero ese ataque de inspiración dichosa? Porque no veo más razones para ser feliz como la idiota de la perdiz. Tal vez, la suerte de ser sordo y no tener que escuchar a los imbéciles continuamente lo hacía un tanto optimista. No sé… Cuanto más viejo soy, más dudo de los más elevados sentimientos humanos y acepto como dogma lo carnal y lo material sin pudor alguno. Seré el más cabrón del cementerio.
La gente critica a quien aborta, va en bici, en patín, a quien se suicida, al que fuma, al que bebe, al que no lleva mascarilla… Y todo se reduce a envidia. Las críticas suelen nacer de esa envidia que los corroe de no saber usar la libertad que otros ejercen. Y para ejercer la libertad es necesario valor y determinación, que tampoco tienen los carroñeros envidiosos. La envidia es en esencia, el único pecado capital de la biblia, el resto de los pecados nacen o se derivan de ella.
Imagino que como lleva ese bozal negro, se siente a salvo de la vergüenza de su vanidad de patán. Como esos nuevos ricos con complejo de grandeza que en las películas se montan una copia de algún monumento famoso en el jardín. “Nosotros, los veinte líderes”.. No jodas. ¿Líderes de qué? Será que ahora Ali Babá, tiene solo veinte ladrones en lugar de los cuarenta. Diecinueve fascistas del coronavirus y el del bozal negro con banderita española, como enlace sindical a lo sumo.
Los designios del Señor son inescrutables porque no domina bien el lenguaje. Y además, padece dislexia ya que confunde la bondad con la maldad y la libertad con la esclavitud continuamente. Dios necesita un buen logopeda. O una lobotomía si el profesional no puede solucionar esa deficiencia.
Como a esta enferma, el nuevo y normal gobierno fascista español, ha asesinado a miles de personas con graves enfermedades, por curar con paracetamol una gripe o resfriado como el coronavirus. El gobierno español lleva cometiendo genocidio sin descanso desde hace más de ocho meses. Y en Europa, en la vieja decadente e indecente Europa, han masacrado a decenas y decenas de miles de personas. Y en el mundo a centenares de miles. Ya no hay otro medio para defender la vida y sobrevivir al fascismo de la cobardía y la ignorancia que, recurrir a la violencia y la guerra en que se convertirá. La razón está clara y justificada: si te van a asesinar, empieza a matar a tus asesinos. Muerte con muerte se paga. Y no puede acabar simplemente así, con violencia; los actuales gobiernos del fascismo del coronavirus o “la covid 19”, al igual que los nazis de la última guerra mundial, deberán ser acusados y condenados por genocidio, a prisión o a muerte. Y confiscar sus cuentas bancarias en paraísos fiscales para recuperar todo el dinero que han robado.
Tópicos: Cuando lloran las mujeres es por la regla. Los hombres no lloran, si no es por alguna alergia y la próstata (¿?). La verdad revelada: Si llora un idiota, ni él sabe por qué. Y además se mea encima.
El coronavirus, el principal problema orgánico que provoca en las reses humanas es que pudre el cerebro de las prostitutas (vale para machos y hembras) que cobran por escribir idioteces en los medios de información. Al menos, Epi y Blas tenían gracia al dar sus lecciones, mucha.