Como debe ser; tantos meses de acoso, prisión y ruina contra la población no podía saldarse de otro modo. Y se callan la ira y el rencor que se guarda hacia el gobierno y sus fuerzas armadas que han sido los verdugos de la libertad, la dignidad y la economía de los hogares. Los que llevan su bozal con fe inquebrantable en sus amos fascistas tienen una salud mental acorazada gracias a que sus neuronas son una o inexistentes. Un cerebro que no existe no se puede deprimir.
Y porque les ha gustado pintar sus avisperos con rotuladores de fosforito que se han encontrado por ahí tirados. Y tal vez, los biólogos tampoco deberían esnifar cosas tan raras y que dejen de jugar con los filtros y retoques de los programas de edición fotográfica. Resulta que ahora las avispas son también auténticas Van Gogh.
Los lunes, insisto, en la naturaleza son los días más serenos. Y se debe a que los animales descansan de la invasión humana del fin de semana. No es una percepción romántica la mía. Es experimentación y una instintiva y vieja sabiduría. La humanidad agobia al resto de especies del planeta. Y ello se debe a que el humano es un accidente en el planeta, en la naturaleza; un defecto. Tal vez la especie humana surja de alguna mutación por la radiactividad que produjo el choque de un meteorito, como el que dicen que extinguió a los dinosaurios. La humanidad es una plaga que al igual que las termitas, hormigas o langostas, lo devora todo. Con el añadido de que no hay ningún animal que coma humanos. ¿Será por asco? Benditas sean las guerras, masacres y catástrofes naturales y radiactivas, que aunque escasamente; moderan la población humana. Poco es mejor que nada. Todo indica que la era del coronavirus que se inició en el 2020, será la era una nueva guerra planetaria. Se huele en el ambiente. Ya hay problemas de desabastecimiento en una gran crisis mundial originada por la acción extorsionadora, usurera y ambiciosa de los líderes de los nuevos gobiernos nazistas del coronavirus, en lo que se han convertido las caducas y decadentes “democracias” occidentales. Está bien, una gran guerra que dure cinco o seis años, con toda probabilidad (si no aniquila a la especie humana) pondrá las cosas en su sitio. Y esa cobardía e inmovilidad de una humanidad degenerada, dará paso a gente con más ímpetu y afán de reconstruir algo nuevo y quemar las miserias en las que actualmente estamos sumidos.
Al menos en este caso, Estados Unidos no se pasa por el culo los derechos ciudadanos. Así que no entra en la lista de países como España, Italia, Francia, Australia, China, etc…; que se pasan por el culo los derechos civiles y usan su constitución como papel de cagadero. Países que han cometido traición contra sus propias leyes y han instaurado un nazismo populista venenosamente doctrinal y paternalista: La libertad es enfermedad. La vacuna del coronavirus, así como su bozal, son las bases de un neofascismo que ha corrido como un río de diarrea por todo el planeta. Y aun así, la inmensa mayoría de la chusma que puebla estos países, acepta sin rechistar la dictadura y sus policías acosadores que los encarcela, arruina y enferma. Estamos ante una humanidad convertida en un rebaño de rumiantes que se suben al camión hacia el matadero con una obediencia ofensiva para cualquier mínima inteligencia.
Es un sábado soleado y la chusma camina en tropel con su bozal calzado firmemente en el hocico, con sus perfiles de perros sin boca y los ojillos fijos en quien no calza el bozal. Si la envidia fuera un rayo láser, unos pocos acabaríamos ardiendo. Mamá cabestra, papá cabestro, hijito cabestro, hijita cabestra, abuelito cabestro, abuelita cabestra e incluso tías y tíos cabestros caminan con su bozal con la naturalidad de haber nacido con eso en la cara. La ciudad es una gran feria de ganado donde las reses lucen sus crías y sus prendas de ropa; haciendo gala de su mezquino miedo y una obediencia descerebrada. Los pastores policías con sus armas colgadas del cinto controlan con rigor que ninguna res se junte con otra más de lo decretado por sus amos penitenciario-fascistas del coronavirus. Yo digo que debería acelerarse el cambio climático a nivel de catástrofe. La práctica totalidad de la humanidad no merece un presente ni un futuro mejores. Que se caliente el planeta hasta que toda esta cobardía y mezquindad (el gesto ajeno de taparse la boca apresuradamente me causa náuseas) sea incinerada de una vez por todas hasta la extinción. La especie humana es una plaga. Una plaga enferma que podría contagiar con sus miserias al resto de especies.
Otra noticia idiota más para la colección. Posiblemente, además de respirar podridamente con el bozal, el chicle podría tener unos efectos secundarios tan malos como las aspirinas que tenemos en casas. Donde esté una buena vacuna y una mascarilla que te haga enfermo, que se quiten los chicles. El fascismo no tiene sutileza alguna predicando y decretando sus dogmas y el periodismo se ha convertido en catecismo.
Aún no es llena; pero transmite con su lechosa luz, la fría y gélida esterilidad que la hace fascinante. Tan muerta… Un cadáver brilla redondamente. Es la única cosa que puede rasgar y conjurar la oscuridad del planeta. La que con su luz alborota y hace aullar a los locos.
Eso no se lo cree ni la puta de su madre. Lo que ocurre es que la prensa puta del Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, tiene miedo a que decaiga el coronavirus y así dejar de vivir fácilmente inventando mentiras y anunciando los decretos del Nuevo y Normal Caudillo Español con titulares hagiográficos para gloria de su amo y sus secuaces que rigen con mano que no tiembla al manso y enmascarillado pueblo español (donde los dictadores son los más longevos y numerosos del mundo).
El cacique autonómico catalán y sus secuaces tienen en común con el camello que, no ven su propia giba fascista de mierda. la Taifa Catalana es de un fascismo asfixiante extorsionando a la población con prácticas de usura en sus impuestos, sin que nada revierta en beneficio de la población. Son fascistas para penalizar los refrescos, para elevar a delito de robo el novísimo impuesto del CO2 (pioneros en España) y para encarcelar a su gente y dictar largos toques de queda. Destruyendo con ello toda economía. No, la taifa catalana no debería tocar el asunto de enaltecimiento al fascismo, porque ellos mismos son fascismo del más puro y rancio. Hay por ahí, un excacique autonómico que cada vez que le dicen algo grita: ¡Bozal en todo momento! ¡Encarcelamiento! ¡Toque de queda! ¡Brazalete nazi (pasaporte covid) para entrar en cualquier lugar público! Porque entre otras lindezas, a la Caciquería Catalana le encanta pasarse por el culo, el nabo y el coño, todo derecho a la intimidad: a cualquier piojoso de mierda se le debe enseñar el brazalete nazi para que vean que eres un vacunado cabestro obediente. ¿Y qué quieren hacer con la mierda de la comisaría? ¿Una ermita para no enaltecer el fascismo piojoso, ese que no ven como abulta en sus chepas?
No es por el valor o no de meter la mano en la boca de un león muerto o drogado. Es que la sonrisa del andoba es genuinamente la de un deficiente mental que se lo pasa bomba. Es genial.