Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’

Tarjetita de mi sabiduría. Como una galleta de la suerte, pero con inteligencia e ingenio.

Jueces, capítulo 6, versículos 16 al 18 y 36 al 39.
(Jue 6, 16-18.36-39 )
Gedeón. Abimélec.
Demolición del altar de Baal.
2 últimas páginas.

Está bien, es un ticket retro; pero no he visto a Vilma (la mujer de Pedro Picapiedra) disfrutar con tanta sensualidad del baño. De hecho, no he visto a Vilma ni fuera de los baños. El ticket es bonito, adorna el baño en el tiempo en que se deshace con el vapor.
Precioso.

¿Qué más da que mueran unos pocos más o menos?
El problema con los que mueren, no es una cuestión de humanidad, dolor, pena y todas esas sensibilidades. El problema es que no mueren los necesarios, o al menos, no en la suficiente cantidad.
O sea, hay gente que debería morir por una cuestión de justicia y bienestar, y sin embargo viven para matar a otros, a los que son necesarios.
Aparte de este detalle sobre la conveniencia de los asesinatos, no hay gran cosa que lamentar, somos como los elefantes: demasiados.
Hay que hacer sitio.

Caída al infierno.

Tarjetita de mi sabiduría. Como una galleta de la suerte, pero con inteligencia e ingenio.

En Realidades truncadas.

No sé que coño significa, no sé porque observo la luna al amanecer por encima de la vulgaridad de un pinche depósito de agua (es obvio que no estoy en un bosque, carajo).

Tal vez no hay otro sitio donde mirar antes de que salga el sol de mierda y revele por enésima vez mi piel en toda su decadencia, a toda madre.

Tal vez sea un ejercicio de geometría sobre la verticalidad, perpendicularidad y toda esa mierda de la perspectiva; pero no hay perspectiva.

Vaya mierda de geometría.

Simplemente mis ojos son viejos como una piedra y mirar lo gris y lo anodino relaja mis ojos ya petrificados y quebradizos.

La luna era accidental, no me interesaba una verga.

No es arte, es algo puramente funcional.

Es solo que me queda a la altura de los ojos, y para lo que hay que ver, ya está bien.

Los hay que tienen suerte y viven en un bosque boreal donde los putos amaneceres son la hostia puta de hermosos y bellos.

A la mierda, yo miro ángulos, rectas y circunferencias, y no me pongo a llorar como un joto epatado por una belleza de mierda.

Punto.

Iconoclasta

Las cosas más bellas y llamativas son venenosas o hirientes; como los animales más brillantes y coloridos.
Nunca viene mal envenenarse con lo bello durante un tiempo.
Al fin y al cabo la fealdad y su monocromía son infectas también, un veneno más lento.
Es mejor pudrirse con algo de estética y luminosidad.

Tarjetita de mi sabiduría. Como una galleta de la suerte, pero con inteligencia e ingenio.