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Porque sería indigno vivir sin daños.

El desgaste es lo único que indica el paso del tiempo, la erosión del cuerpo es necesaria, es mi derecho de mierda.

No quiero morir como un jovencito que no ha hecho nada en su vida. Quiero mis cicatrices y la degeneración de la carne.

Quiero morir como un cuero viejo y gastado.

Una sociedad decadente, retrasada mental, cobarde y analfabeta se escandaliza por una bofetada…
Es muy urgente, perentorio, que se declare una gran guerra mundial; de hecho es inevitable. Es la única forma de realizar una selección natural para contener la ya imbécilmente extendida globalización de las sociedades imbéciles que son ya plaga en el planeta.
Unos millones de muertos no pueden hacer daño a la especie humana, sino bien. Todo son ventajas en la selección de la especie y eliminación de taras ya profundamente endogámicas; sea natural o programada.

La mariconez poscoital se cura con un par de bofetadas a tiempo, antes de que el niño se haga un adulto idiota.
Eso de dudar de la identidad de género, es cosa ya metafísica en el tejido de la mente insectil de la sociedad consumista que tiene una fobia absoluta al esfuerzo físico laboral. Todos quieren ser confusos sexuales, aparentar ese existencialismo de reunión etílica de matrimonios amigos; por ello no saben si hacer de machos o hembras. O las dos cosas.
Y claro, follan y se me deprimen las nenazas.
Como si también fueran capaces de menstruar y su sistema hormonal les provocara cierta descoordinación mental.
Es en estos momentos de tristeza existencial en el macho, es cuando la mujer debe ser comprensiva y decirle: ¿Y ahora por qué lloras, maricón?
Joder, las estupideces que hay que ver anunciadas…

Y además, los profesores van a tener que aprender ucraniense en cuatro días para que los niños ucranianos puedan enterarse de algo de las clases.
Mañana publicarán que los niños españoles ya empiezan a entender la escritura cirílica.
Será debido sin duda alguna al constante catecismo de la prensa del neonazismo europeo que por supuesto, incluye a España y sus gitanos.

Y aquí tenemos la primera plana periodística oficial de la prensa prostituida al régimen neonazi del coronavirus en Europa. Los titulares son idénticos sea cual sea el periódico prostituto.
O sea, Rusia prácticamente está ya acabada y cuando caiga, se celebrará en todo Occidente decretando una nueva variante del coronavirus para que no pare la fiesta y la ciudadanía pueda aplaudir a sus fascistas gobiernos encerrados en sus casas, desde ventanas y balcones.
Con el coronavirus, aún hoy, siguen dando las idénticas noticias institucionales sin ningún rubor, las mismas mentiras, amenazas y amenaza de ruina inminente para el trabajador, excepto si es maricón, lesbiana o transexual, que tendrán entonces ciertos privilegios.
Quiere decir que hay una serie de bulos oficiales que los periódicos y medios informativos reciben de los distintos gobiernos neonazis europeos que han gestionado la pandemia con mano férrico fascista, para manipular la información de la guerra Rusia-Ucrania y así de paso; con impunidad subir el precio de todo para que los habitantes se hagan cargo de los gastos de defensa, bufets libres de los jerarcas europeos y su vuelos, así como del gasto en armas en pro de la paz en el mundo y que todos los sexos y sus desviaciones y parafilias puedan follar en paz, arruinados y humillados como con los decretos del coronavirus; pero sin violencia, que no es poco. Y así en España, un gobierno neonazi, dice ni más ni menos (flipante el gran tamaño de la mentira) que los transportistas arruinados que se manifiestan y han hecho huelga, son gente de extrema derecha (tal y como decían de los camioneros de Canadá hace un par de meses, qué casualidad ¿eh?😋). Cosa estúpida, porque si así fuera, el gobierno penitenciario fascista español del coronavirus, les hubiera condecorado ya con una medalla y creado un ministerio nuevo para esos huelguistas.

Cuando la decadencia de una decrépita y vieja sociedad consumista permite la intrusión y parasitación del esfuerzo de alguien por otra gente privilegiada por lástima política, populista y electoralista, o bien por una publicitada piedad por sus enfermedades o defectos; cuando se da privilegios de esta manera, se trata sencillamente de trampa, estafa, timo, usurpación, abuso, prevaricación, hipocresía, corrupción, insulto, indignidad…
Que se cambien de sexo es su problema; pero usurpar lugares y momentos que no les corresponden, es un delito ético de los gobiernos que una sociedad decadente ha elegido por su votación analfabeta.

Lleva lloviendo tres semanas.
Dan ganas de quejarse como Sarah:
“– ¡Esto parece más surf que patinar! Podría dejar de llover por una vez”.
Y que alguien como Eric Draven nos responda también, con tristeza y esperanza:
“–No llueve eternamente”.
El Romanticismo y su feroz existencialismo murió devorado por la vulgar y cobarde sonrisa cultivada en el buen y manso ciudadano. Y de alguna forma hay que recrearlo para que el coraje no sea devorado por la cobardía.
No ha habido en la historia de la humanidad causa alguna de optimismo que justifique la sonrisa mansa, el frívolo y artificioso optimismo como el que hoy inunda la decadente sociedad para conjurar sus miedos ignorantes.
Todo comenzó con la banal y caníbal sonrisa optimista de los que han pervertido la historia y la nobleza hasta hacerla mierda: reyes, políticos y sacerdotes de cualquier pelaje.
(Entrecomillado, diálogo de El Cuervo, 1994)

Prosigue la doctrina del miedo, la fe en los jerarcas de las democracias occidentales (sobre todo europeas) convertidas al neonazismo, la mansedumbre, la obediencia y la resignación de la población ante su ruina económica.
Primero con el coronavirus se ablandó a los habitantes; incluso a lo que no tenían fe en el neonazismo: durante dos años los evangelios del coronavirus nazis no han cesado de difundirse en medios de comunicación y redes sociales.
Ahora para que siga blandita la masa amorfa que es la población, le meten la guerra incluso por vía rectal: convierten a los ucranianos en patrimonio de la humanidad (por la Unesco) y cada día hablan de lo muy duro que va a ser vivir con tanta crisis debida ahora a la guerra (que no es más que de Ucrania y Rusia) y sumada a la estafa fascista del coronavirus .
Y así, mientras pasan películas de guerra y peluches preciosos en las noticias; la decadente sociedad obediente y crédula, piensa en adoptar ucranianos, sacude la cabeza con resignación ante la nueva pobreza de la clase trabajadora que están preparando y entre ellos se dicen: “No nos podemos quejar, mira cómo están en Ucrania”.
Y así el crimen perfecto del neonazismo que surgió por medio del coronavirus se extiende en el tiempo como otra mancha de mierda más sobre la faz del planeta.

Hay formas elegantes y elitistas de vivir; pero morir no tiene ningún romanticismo ni sensualidad. Quien fue elegante en vida, muerto será la misma carne fría y cérea que la del mendigo.
Hay cierta poética justicia en ello, contra la vanidad desaforada.

Por si me convirtiera en fantasma tras morir, ya tengo una pequeña lista de hijos de puta a los que atormentar hasta llevarlos al suicidio si no tuviera la suficiente materialidad para decapitarlos.
No son mucho cerdos; pero lo malo es que algunos han muerto y otros morirán muy pronto. Es igual, sabré como torturarlos en el más allá. Y según dicen, allá no podrán morir más de lo que estarán; así que seré su infierno.