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“El ser no sólo se toma en el sentido de sustancia, de cualidad, de cantidad, sino que hay también el ser en potencia y el ser en acto, el ser relativamente a la acción”.
Cometí un vanidoso acto de tenacidad y me propuse pues, en mi ánimo, leer todo el ladrillo que escribió Aristóteles.
Avanzaba en el libro y me sentía muy enfadado y aburrido “en cuanto a que la sustancia”, “en cuanto a que al ser”, “en cuanto a que la materia”, “en cuanto a que el género” y en cuanto a que Platón, no acertaba ni una según Aristóteles, el inexplicable para sí mismo. Que semejante bodrio haya pasado a la historia explica lo que hoy día tenemos que ver en la política, economía y religión: basura.
Como a continuación veréis, no soy el único que ha pensado que con párrafos (y cientos y cientos de páginas) como este que inicia esta reflexión, Aristóteles demostraba que estaba muy, muy, muy enfermo por algún accidente vascular en el cerebro o simplemente nació así.
Bertrand Russell en su libro Historia de la filosofía occidental fue absoluta y justamente cruel con la “lógica” aristotélica de mierda y llegó a decir en La perspectiva científica:
“Aristóteles ha sido una de las grandes desgracias de la raza humana”.
Estoy de acuerdo con el bueno de Rusell aunque la raza humana no se merezca nada mejor; porque Metafísica, peor no puede ser.
Y yo, cándido de mí, pensaba que tras leer El Castillo de Kafka, no podría tropezar con algo peor en mi vida…

Tiene una luxación del pensamiento, se ha doblado demasiado imaginando tiempos mejores, lugares sin tanta mediocridad.
Como un codo al revés, como un testículo lleno de intestinos por una hernia.
Así duele, así mata la frustración; como una enfermedad.
La enfermedad sea mental o física (siempre acabará siendo mental también), siempre comporta desesperación y un dolor insoportable de vivir.
No lamento dar malas noticias, ya hay demasiados predicadores y telepredicadores para las cosas amables de mierda.

La mariconez poscoital se cura con un par de bofetadas a tiempo, antes de que el niño se haga un adulto idiota.
Eso de dudar de la identidad de género, es cosa ya metafísica en el tejido de la mente insectil de la sociedad consumista que tiene una fobia absoluta al esfuerzo físico laboral. Todos quieren ser confusos sexuales, aparentar ese existencialismo de reunión etílica de matrimonios amigos; por ello no saben si hacer de machos o hembras. O las dos cosas.
Y claro, follan y se me deprimen las nenazas.
Como si también fueran capaces de menstruar y su sistema hormonal les provocara cierta descoordinación mental.
Es en estos momentos de tristeza existencial en el macho, es cuando la mujer debe ser comprensiva y decirle: ¿Y ahora por qué lloras, maricón?
Joder, las estupideces que hay que ver anunciadas…

Por si me convirtiera en fantasma tras morir, ya tengo una pequeña lista de hijos de puta a los que atormentar hasta llevarlos al suicidio si no tuviera la suficiente materialidad para decapitarlos.
No son mucho cerdos; pero lo malo es que algunos han muerto y otros morirán muy pronto. Es igual, sabré como torturarlos en el más allá. Y según dicen, allá no podrán morir más de lo que estarán; así que seré su infierno.

Hace unos años estuvo de moda capturar pokémons por la calle con el móvil. Ahora, desde finales de febrero del 2022; a la vista de lo que emiten continuamente los telediarios y otros realitys shows, (pura publicidad gubernamental sin asomo de periodismo); ya es tendencia o trending topic (antes de la decadencia social “moda” o “uso”), la captura o colección de refugiados de guerra: cargarlos, regalar un peluche, alimentarlos y vestirlos como tamagochis; para luego llevarlos a buen recaudo, incluso adoptarlos.
Un nuevo videojuego de realidad aumentada que conjuga habilidades sedentarias, consumo de turismo de riesgo y cierto amaneramiento beatorro, emotivo y compungido con una mala actuación del jugador como norma ya relevante.
Nuevos tiempos, nuevas sensibilidades, nuevos juegos… 😋🙂👏🤜🤛🤝

Cuando verdaderamente disfrutas de la naturaleza es cuando dejas de fotografiarla a cada instante. Entonces le prestas la atención seria que se merece.
Y llegas a ese estado porque ya formas parte de ella y no es un hecho extraordinario vivirla.
En definitiva, uno de los síntomas de que ya perteneces al medio natural es cuando dejas de fotografiarlo todo como si fuera el último día y eliges lo realmente bello o curioso tras la observación.
Por ejemplo: la corteza que está arrancando y comiéndose del árbol el caballo ¿es narcótica y está enganchado a ella? ¿Flipa con ser Pegaso o un ñoño unicornio? ¿Debería rascarla y luego traficar con ella vendiéndola como crecepelo de la risa? Un poco de dinero extra no viene nunca mal, es para ayuda humanitaria, lo juro.
No te fijas en el caballo, si no en lo que hace, masca o esnifa. Incluso sientes ganas de ir a arrancar unas cortezas y masticarlas por si hubiera suerte.
Por otra parte, cuando has escuchado la potencia de la coz de un caballo, ni se te ocurre pensar en selfis molonas y tiernas.

Pasear entre las montañas siempre te depara alguna agradable sorpresa.
De vez en cuando te encuentras con un perro que te sorprende: “Hostia puta, es grande como una vaca”.
Pareciera que me mira demasiado fijamente, como un poco hostil y pienso en los capotes, los toreros, banderilleros, picadores y los animalistas. No sé porque, es un perro.
De cualquier forma me digo: “Como me gruña le pego una patada en los huevos al perrito”.
Pero nada, es un buen perro que cuando paso por su lado (el que me deja, es condenadamente grande), ni siquiera me mira. Son tan antipáticos cuando quieren…
Eso sí, es muy buen escalador. Ha desaparecido entre la espesura del bosque y cuesta arriba. A mí no se me hubiera ocurrido subir por ahí por temor a verme cayendo durante horas como Homer Simpson por un precipicio, en uno de sus ya clásicos e imprescindibles episodios de la estupidez y la torpeza.
Este Marlboro me sabe raro…

Eso de “Creo” es algo muy vago, no hay que tener miedo a afirmar: los hombres se han amariconado cosa mala. Desde aquellos días aciagos que comenzaron a depilarse las patas, todo ha ido peor.
Algunos, quiero imaginar, que aprovechan su tendencia maricona para follar con mujeres radicales por el puro placer de apuntarse un tanto.
Pero en la encarcelación por decreto del Caudillo Español Nazi del Coronavirus, y usando el bozal (mascarilla en argot nazi), los “machos” se han roto las manos aplaudiendo como niñitas de seis años y han calzado en sus hocicos los bozales más in y su mirada más idiota, ya que no tenían lengua que asomar ni labios para decir obscenidades con sutiles susurros.

Porque se debe creer la reencarnación de Moctezuma, y por lo visto, no tiene una Malinche que le de consuelo sexual.
Lo cierto es que a este le pasa lo que al Caudillo Español con la agenda del 2030, cuando en el 2022 hay ruina, hambre, paro y represión en España.
Ambos no tienen ganas de trabajar y pierden el tiempo en cosas superfluas que no requieren ningún esfuerzo más que esnifar un tirito de farlopa y reírse.
¿Por qué trabajar si cobrando lo mismo te frotas los genitales con pereza?

Si te dan una bofetada, le cortas la cabeza y le metes la polla en la boca.
Siempre sangriento, 666.