
La próxima noticia será la resurrección de los muertos del coronavirus en formato zombi. Se titulará: “Guerra Mundial Z es ya una realidad. ¿Cómo cuidar la alimentación de tu zombi? En Putas del Fascismo te lo explicamos”.

La próxima noticia será la resurrección de los muertos del coronavirus en formato zombi. Se titulará: “Guerra Mundial Z es ya una realidad. ¿Cómo cuidar la alimentación de tu zombi? En Putas del Fascismo te lo explicamos”.

Pues sí, ahora como en el caso de las cartas con balas, pagará el pato otro funcionario de correos. Que ya echaron a la puta calle a dos, según dice la prensa prostituta del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español.
La junta electoral debería dar un toque a los partidos de la actual dictadura española para que no jueguen con cartas marcadas o amenazas amañadas para ganar votos por el sistema de los mártires.
Todo el mundo sabe, o debería saberlo si no es un descerebrado, que los fundamentos de cualquier gobierno fascista como el de España a fechas de hoy, basa la mitad de su poder doctrinal en la fabricación de mártires. Tener un buen catálogo de mártires emociona a los votantes que acuden compungidos a votar al más mártir del Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus.
En el dudoso caso de que las cartas fueran realmente amenazas, tampoco sería nada por lo que gritar, ya que se trataría una simple reyerta entre cárteles fascistas.
Nada nuevo bajo el sol español enfermo y cobarde.

En ningún fascismo, y mucho menos en la nueva y normal dictadura española del coronavirus, existe debate o batalla.
Todo fascismo es un secta. Y las sectas no debaten, no contrastan ideas; su papel es puramente evangelizador, forzar a creer el dogma independientemente de la verdad o la mentira. Así que si hay machos y hembras, el fascismo creó a los “raros” para tener votos que justificaran con pacifismo su asesino golpe de estado a las libertades, con la entretenida feria de los monstruos para contentar y enternecer a la cobarde población ya genéticamente degradada.
Los nuevos misioneros fascistas son tan malsanos y genocidas como los que vivieron asesinando, esclavizando y masacrando en cualquier otro tiempo.

Esto es un ejemplo de noticia que China le da al nuevo y normal gobierno fascista español del coronavirus, sobre el tipo de bulo que debe propagar entre su población. El fascismo español corría demasiado culpando a los jóvenes del coronavirus y ahora a los inmigrantes.
China le dice que despacito y buena letra, que comience por los hámsteres y vaya subiendo el tono.
Es que el entusiasmo voraz del fascismo español no tiene límites.

¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!
¡Ahhhhh!
¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!

No hay emergencia sanitaria alguna, lo dice el nuevo y normal gobierno fascista español del coronavirus, es todo normalidad de mierda.
Es la dictadura normal a la que el pueblo español está adaptado genéticamente.
Respecto al contrato de la compra de vacunas, nada nuevo bajo el sol: si alguien muere, es porque se lo merecía (como los que tienen cáncer según las teorías espirituales).
Y lo que no dice la noticia, el botín en forma de comisión que se ha repartido el cártel que gobierna, también es de lo más normal.

–¿Qué ha ocurrido, Jade?
–Me he peleado en el gym con una guarra, en el vestuario. Llegó una tetona hiper tonificada y me dijo que debía llevar la mascarilla.
–¿En la ducha? No te pueden obligar.
–¡No! Cuando me estaba vistiendo.
–Aun así, vaya borde la tipa.
–¡Sí! Le arranqué la mascarilla y la pegué en mi coño peloncito y mojado.
–¿Aún lo tienes mojado?
–Méteme los dedos y verás.
–Vale… Y ella que hizo.
–Se me tiró encima y me arañó.
–Te quedan muy sexys las heridas.
–Me las he maquillado para resaltarlas, sabía que te gustarían.
–¿Y qué pasó después?
–Le desgarré la garganta, la decapité y le arranqué los pezones a bocados. Me queda uno ¿quieres probarlo?
–No. La carne de idiota no me va.
–¡Me meooo! ¡Jajajaja! Pero ahora tendré que buscar otro gym.
–Hay muchos, Jade. No hay problema.
–Ico…
–Dime.
–Me pica el chocho ¿será coronavirus de la guarra?
–Y si lo fuera ¿qué?
–¡Jajajaja!
–Ico…
–¿Qué?
–¿Me lo rascas o me lo comes?

Hay momentos en los que siento que me falta algo. Y me niego a pensar de que se trata.
Tener plena conciencia de lo que se carece es echar leña al fuego de la frustración. Esa certeza provocará un nudo en la garganta que imposibilitará respirar decentemente.
Si a una determinada edad te falta algo, tienes ya la certeza de que morirás sin ello. No es necesario darle más vueltas y es mejor que la ignorancia lo suavice.
Así que busco en Amazon algún producto inservible en oferta flash y distraigo toda esa tristeza de una forma banal e incruenta para acto seguido, convencerme de que no eres tú quien me falta, que no me falta nadie.
Es un pequeño conato de paz durante unos minutos, hasta que llega la sensación de que he tirado el dinero. Entre que me pregunto como puedo ser tan imbécil y de que me puede servir la cosa que he comprado, no pienso en ti. Lo juro.
Porque la otra opción sería sopesar largarse de aquí, de este lugar, de este momento, de este planeta; y creo que sería excesivo.
La desesperación es mala consejera.
Mejor confiar en Amazon y sus baratas frustraciones en oferta.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Se sentó encima de mi plumier y me dijo:
–¡Hola! Soy Jade Negro.
–¡Hola! Yo soy Nadie.
–Te adoro –dijo con una soltura antigua como la tierra misma.
–Es mentira.
–¡Astuto! ¿Te pongo nervioso?
–Sí, demasiado hermosa. Incluso pareces sintética ¡Ja!
–Bobadas. Tengo cosas húmedas ¿sabes?
–Por ser una bellísima licántropo de juguete tienes demasiado desparpajo y descaro.
–Tengo más años que la biblia, cielo.
–Lo sé. Acomódate donde quieras, es tu casa.
–¿Hasta que mueras?
–¡Claro! Ya pronto.
–Te morderé, no podrás.
–Eres un encanto de mentira.

Todos quieren ser vampiros para vivir eternamente; pero deberían saber que el cerebro no crece cuando te vampirizan y te quedarás con eso para toda la eternidad, hasta que te claven una estaca de madera podrida o te rellenen el culo con ajo.
Pero no me entienden, y tienen razón ¿para qué coño quieres un cerebro si eres vampiro y comes desperdicios?
Y las únicas películas de lesbianas que me gustan, son las de vampiras. Me encanta ver a esas golfas tan a la moda, sexys, tan enigmáticas y colmilludas; pero cuando más lo disfruto es cuando se hacen la tijera y otras cosas eréctiles con los labios ensangrentados.