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Super Patán Simón tiene dificultades para controlar a la chusma familiar y sus comilonas (qué mala es la envidia).
Y también tiene un serio problema con su papel de héroe encumbrado por el régimen español dictatorial de Sánchez e Iglesias, ya que si la peña se cura, él se queda sin ese estupendo trabajo de no hacer nada y contar unas cuantas mentiras durante unos minutos al día.
Seguro que está pensando, que además de los campos de concentración para contagiados por el coronavirus, también está haciendo tratos con los veterinarios para sacar un buen precio y una buena mordida por implantar el chip perruno a todo español para tenerlo debidamente controlado.
Cobardía e incapacidad y falta de formación, es lo habitual en los que gobiernan y mandan en todos los gobiernos de todos los países, solo que como España es diferente, han querido superar el absurdo y la caricatura de los Simpson.
Lo que necesita España, es que al ejecutivo en pleno se le practique una lobotomía coral. La imbecilidad y la cobardía no se les curará; pero los dejará vegetales para que no sigan jodiéndolo todo.

El vacío que dejan los humanos cuando no existen o están, es fascinante: sus posibilidades
Se crean mundos extraños que barren toda la vulgaridad de tantos siglos y siglos de su presencia ensuciadora.
Los mundos que sueño cuando ellos no están, son extraños, son angustiosos, son hermosos, o son decididamente temibles.
Pero amo ese vacío y cada una de las luces y formas que puede crear.
Tal vez una epidemia haya conseguido hacer realidad un mundo que siempre he soñado, donde la injerencia ajena en mi pensamiento sea igual a cero.
No soy un ingenuo de mierda, durará poco, yo busco los lugares y los momentos de vacío humano, diríase que no tengo otra cosa que hacer.
Es una forma de asear el planeta.
Y ser hiriente se me da bien de una forma natural.

Mostrarse en foto no es exhibicionismo, es directamente hacer el ridículo según el sujeto que lo haga (YO): es superfluo y no aporta interés hacer tal alarde de mediocridad.
Lo que sí es exhibicionismo es mostrar sin pudor algunos pensamientos, algunas interioridades. Algunas putas frustraciones… Una forma amable de llamar al fracaso y a la insoportable sensación de no estar en el tiempo adecuado.
Y eso sí que es patológico, porque una vez has comenzado a denigrarte con esa introspección devastadora, no puedes parar de hurgar hasta llegar al hueso. Y luego al puto cáncer que hay en la médula.
Y luego arrancar con alicates trozos de alma, si la tuviera.
Lo bueno es que cuando has asumido que eres un mierda, no hay ningún problema para concluir del resto de la humanidad lo mismo.
Si tomara drogas se me podría perdonar todo lo malo que soy y lo que describo; pero no tengo excusa alguna. No es por excusarme; pero siempre hay alguien extraño y fascinante que te quiere a pesar de todo y ella sí que busca excusarme, o mi salvación a ojos de las bestias.
Iba a llamar a la foto ejercicio de simetría; pero no hay simetría alguna, solo una estupidez de una banalidad dañina para mí mismo.
Tal vez necesitaba disciplina, mostrar la basura.
Corto y cierro.
He tenido días no tan malos.
Mierda…
Afortunadamente llueve y hay luz de muerte.

Ayer tuve una teofanía durante uno de mis paseos asilvestrados.
Dios me preguntó si necesitaba algo: dinero, salud, amor, sexo o suerte.
Le dije que no, nasti de plasti. Aunque estuve tentado de pedirle unas gafas de sol molonas dada la potencia lumínica de su manifestación.
El muy zorro es malo como la peste; los favores los cobra con usura y podrías pasar los próximos doscientos mil millones de años pagando su favor de mierda.
Es mejor comprarse un coche de lujo con tu salario de mierda, financiado a precio de prostitución infantil que, pedirle a Dios una mísera cura de un dolor de uña.
Se sintió un poco molesto de que una de sus creaciones no se hincara de rodillas frente a él para hacerle una mamada. Soy un tipo experimentado en psicología de supervivencia y mediocridad.
Me preguntó por la familia y le dije que “Los que no has matado, están vivos ¡psé! Y supongo que bien”.
Y se alegró, aunque un tanto descolocado, seguramente porfiando por mi tono.
Le dije que no era para tirar cohetes, no todo es salud de mierda.
Aumentó un poco su potencia lumínica y entendí que tenía unos grandes deseos de incinerarme. Yahvé es un dios celoso y furioso.
Así que le dije con voz humilde: “Oye, me estoy meando. Luego hablamos ¿vale?”.
“Si tienes problemas de próstata te curo ya mismo”, se ofreció solícito.
“¿Qué cojones me está preparando este cabrón?” me pregunté ya alarmado.
Así que me saqué la polla y me puse a mear delante mismo de sus rayos foto-divinos, tuve que apretar fuerte el culo para que el chorro fuera potente y no sospechara de mi próstata y la urgente necesidad de curarla.
Se le escapó un rayo como un pedo y dejó caer una gran tormenta sobre mí y apagó su luz de mierda.
Esperé que se me apareciera el diablo (ambos son culo y mierda) para pedirle ropa seca, sus intereses por intervención sobrenatural son mucho más bajos; pero tras esperar veinte largos segundos no apareció, y eso que miré atentamente entre la maleza a ver si se arrastraba siseando una asquerosa serpiente hacia mí; pero nada.
Y como soy un cauto optimista, me dirigí mojado a casa; pero a salvo de la ruina y mi polla ilesa.
Dejo foto de la teofanía.
No todo en internet es mentira.
Me refiero a no todo lo que YO escribo, lo demás es para pedirle a Dios que te limpie el culo con ello.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Ojalá nunca se ocupen los bancos vacíos de humanos. Siempre así…
Ojalá las nubes me llevaran lejos, allá donde acarician obscenamente a las montañas.
Aunque ya estoy en el bosque… En mi cabello aún hay briznas de hierba y en las pestañas alguna pelusa de polen que no me molesta demasiado.
Soy un caprichoso.
Ocurre siempre, los horizontes te atraen sin ser necesario, porque no hay nada mejor allá que aquí. De hecho, si estuviera allá, quisiera volver aquí por la misma compulsiva razón.
Solo se trata de caminar, avanzar. Cuanto más avanzas, cuanto más cielo te cubre y más amenazador, más vida acumulas. Y más valor tienes entre las cosas que pueblan el planeta. Me acuerdo de un tiempo en el que no avanzaba y la muerte me mordía los tobillos, la hijaputa…
Tengo cicatrices vergonzosas que ocultar.
No sé si así se sentiría Moisés allá solo, esperando a recibir los mandamientos de dios; pero yo estoy tan bien, tan solo, tan desidioso y sin necesidad de nada; que si se me apareciera alguna divinidad, bien en forma de rayo, de anciano venerable o como puta de lujo de televisión o revista porno, diríale con displicencia: ¿No tienes nada mejor que hacer que venir a tocarme los cojones ahora? Guárdate tus mandatos, tu bondad y tus mamadas, coño. Vete de aquí con tu poder de mierda. Vete, vete, vete…
Sinceramente, si alguien tuviera que entregar unas tablas con mandamientos, debería ser yo; porque ahora mismo soy el mismísimo dios. No se las daría a nadie, las dejaría caer sobre los vacíos bancos para prevenir futuras plagas u ocupaciones indeseables cuando el sol brille en todo su asqueroso esplendor.
Ahora mismo, bajo el cielo salvaje que baña de gris los colores y mi piel, soy lo más parecido a alguien afortunado.
Feliz no sería correcto, la felicidad está solo en las risas bobas de los idiotas.

Pocas películas usan tantos medios para convencer a los ignorantes de lo maravillosa que es la actual sociedad occidental. Es tan edulcorada, que incluso es peligrosa su visión para los diabéticos.
Fast & Furious 8 es el mensaje doctrinal por excelencia, se ha convertido en una película de escuela infantil y juvenil.
Rozaría la caricatura sino fuera porque pretenden que sea una parábola religiosa en la que se ensalzan las grandes virtudes religiosas y éticas como la obediencia, la fe, la moral, la honradez, la ética, el valor, el esfuerzo, su triunfo y recompensa; familia, amistad y más mierda que te va saltando a los ojos como un cuervo hambriento. Todo ello en un ambiente y lugar saturado de banalidad, materialismo, embriaguez y sexo de postal. Las tías que aparecen entre los coches, tienen el coño relleno de goma espuma y más seco que la mojama de perfectas que son. Los penes de los pavos motorizados serán pequeñitos pero juguetones y desprenderán aromas de miel y hierbabuena para atraer a las idiotas de buen follar; y en lugar de semen escupirán aguas frescas de muchos sabores y colores. Serán eso sí, obscenamente fértiles y tendrán pequeños hijos cabestros como ellos mismos.
Mismamente como si toda esa alegría, sensualidad, riqueza y erotismo, fuera la forma de vida habitual de una sociedad deprimente, represiva, cobarde y masacrable.
Esas escenas de mal cine son la versión pornográfica de la mísera sociedad cobarde, triste, adocenada y ebria que me explota en las narices.
Porque sinceramente, después de haber visto la cara más repugnante de esta sociedad con el coronavirus, ver siquiera el inicio de la estúpida película, ha rebasado mi capacidad de aguante.
Será espectacular el número de aplausos de los sincerebro cuando sus dictadores cobardes del fascismo del coronavirus como Sánchez o Iglesias en España, decreten la encarcelación de los enfermos en los campos de concentración que están preparando (según tenían pensados ellos mismos y dijeron públicamente en ruedas de prensa) con el nombre de “arcas de noé”.
¿Seguirán haciendo mierda de películas como fast & furious? Seguramente las harán aún peores, porque todo arte y ciencia se ha prostituido a las tecnodictaduras del coronavirus.
Por supuesto, cuanto más miserable es un país, más represiva es su dictadura y mayor número de muertos y enfermos causa: España es el ejemplo mundial del fascismo más letal en la actualidad.
En definitiva, quien tenga algo de cerebro, cuando su hijo vea una película como la mentada que lo eduque: esas películas son propaganda de los gobiernos del coronavirus. Nadie es así de rico y feliz de mierda en esta puta sociedad, solo unos pocos que han nacido con suerte en un lugar y tiempo adecuados a ellos.
Porque cada noche de viernes y sábado escucho a los borrachos vomitar y llorar su apestosa vida.
Y cuando follas rabos y agujeros huelen a orina y mierda, hay que ser explícitos en este punto; sin piedad.
Decidle a vuestro hijo sin ningún pudor que la vida en esta sociedad que le ha tocado vivir es una continua miseria de esclavitud, pobreza y podredumbre mental. Rigurosa y severamente controlada por unos políticos que han vestido su feroz fascismo de paternalismo y buenismo.
No permitáis que se convierta en un reguetonero borracho que a los cuarenta años aún seguirá pensando que será un multimillonario con kilos de cadenas de oro en el cuello y cien putas a su disposición cada noche.
Y por favor, no le dejéis que se haga maricón o tortillera por consejo de sus profesores (corre un grave riesgo de que ocurra), preocupaos por su educación; no dejéis nada de las cuestiones de ética y cultura en manos de los docentes que solo buscan convertirlos en bestias serviles afines a los medios de represión y control.
Que no se fíe nunca del cine, la literatura y la cultura de esta época, son falsas y conducen directamente a la persecución y asesinato de la creatividad del individuo para que el adocenamiento de los nuevos dictadores del buenismo lo llene y arruine todo.
Y bueno, si no hay más remedio que ver una mierda de película, que sirva para que entrenéis vuestro vocabulario de insultos llevados por el ambiente propicio a ello.
Jamás morirán los que deben, así que esto va para largo, hasta que venga un Nerón maricón y le pegue fuego a todo de una vez por todas.

Iconoclasta

¿Y si nacieron flores y luego quisieron ser mariposas?
¿Se las podría acusar de vanidosas, envidiosas, ambiciosas?
¿Las castigaría un dios por querer ser libres?
Como maldijo a Eva…
Las convirtió de nuevo en flores porque él no las creó así. Ese dios furioso no concedió permisos de ese tipo.
Estoy seguro de que cuando llegue la noche, se desprenderán de sus tallos y volarán libres toda una vida de unas horas.
Imaginarlo es un drama hermoso ¿verdad?
Existencias de las que solo estoy seguro ahí, dentro del bosque; cuya soledad susurra imágenes e ideas profundas y extrañas que hacen héroes a seres que a nadie importan si no están en un jarrón o en un ramo.
Las mariflores tienen una longevidad azarosa, a veces revolotean en mi pensamiento unos segundos hasta que un águila vuela bajo y letal entre los árboles, otras veces me acompaña la tragedia hasta que queda debidamente asentada en la libreta de la vida.
No puede hacer daño una caída controlada a los abismos de la magia y la peligrosa ingenuidad.
Porque cuando emerjo a lo humano, se acaba la magia y la realidad lanza un directo a la boca del estómago que provoca una náusea. Tal vez, me golpeo yo mismo. Sino tuviera una férrea disciplina, haría tiempo que habría caído en coma viviendo en un engañoso y hermoso bosque de mariflores y dioses malos como un cáncer.
O no… No tengo suerte: me hubieran desconectado enseguida. Lo bueno se raciona severamente y se paga con dolor, lo malo es pródigo y gratis.
Las mariflores piensan lo mismo en su tallo esperando la noche.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Libre de pecado

Publicado: 26 junio, 2020 en Sin categoría
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“Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.
Me apunto ¿a quién hay que descalabrar?
Otra cosa: ¿podrían abreviar el proceso? Tengo ciento treinta piedras que tirar y no tengo todo el día para escuchar sermones.
No soy un pecador.
Soy un buenazo, jamás he pecado ni cometeré acto impuro alguno. Lo he hecho todo bien, perfecto.
Lo juro por los dos rabos del puto Snoopy.

Eso de la “nueva normalidad” es un término retórico alevosamente infantil y ridículo del fascismo de los gobiernos del coronavirus.
Es el lenguaje del buenismo infra intelectual y del miedo. El vocabulario que hoy se usa para contentar a los adultos subdesarrollados intelectualmente y adoctrinar a la infancia y juventud en la obediencia al gobierno que les ha salvado su vida de mierda.
Si a la chusma cobarde tras haberla sumido en el miedo a morir y la prisión domiciliaria, le dices que le espera una nueva normalidad (basada en la regresión de la libertad individual y la imposición de controles en la vida diaria con métodos fascistas o comunistas); se sentirán esperanzados.
Cuando ignorantes y cobardes se enfrentan a algo “nuevo” como esa normalidad repugnante y pueril, creen que será bueno. Después de tanto encierro, sobrevivir y una nueva etapa de miseria económica, lo nuevo para ellos es motivo de alegría.
Apoyados los gobiernos por una prensa prostituida y una internet que es un auténtico coladero de dogmas-memes, videos y cuentos infantiles para imbéciles adultos y niños, han convertido las viejas y eficaces dictaduras del pasado en “nuevas normalidades”.
El concepto de “nueva normalidad” lleva grabándose en la población sin cerebro durante meses: perderéis vuestro trabajo, el poder adquisitivo, iréis con el rostro cubierto enmascarillado porque sois débiles y cobardes, os enfermaréis por ello; se acabaron las manifestaciones (a menos que seáis lgtbi o policías). Pero lo más importante: gracias a nosotros (el gobierno) estáis vivos.
Dentro de la nueva normalidad hay que destacar el gran número de hombres y mujeres de paja (héroes de una hipocresía y una indecencia descarada) que se han convertido en el rostro y la voz de la esperanza de los millones de inmóviles cobardes. Chusma que encerrada en sus casas no tenía otra cosa que hacer además de debilitarse y empobrecerse, que escuchar las idioteces de los jefes de gobierno y sus estúpidas marionetas (algunas elevadas sin pudor a rango de expertos y héroes) dando ruedas de prensa amañadas.
El que empresarios y trabajadores hayan compartido el mismo miedo y la misma fe en los corruptos y facinerosos gobiernos, no es normalidad, es accidental; todo volverá a su lugar laboralmente hablando: el empresario arriba y el esclavo abajo.
Sin embargo, en lo que a ideas políticas se refiere, los cobardes radicales de ambos bandos tienen una cosa en común: el bozal, cosa que psicológicamente los acerca.
Y bueno, también veremos a esos televisivos “irreverentes” con la cultura de un gusano (los graciosillos colaboradores de sus amos poderosos); seguir triunfando sin ningún mérito ni gracia más que, el que millones de pusilánimes descerebrados borrachos o no, los observan desde el televisor porque no tienen nada en que pensar, ni podrían hacerlo.
La nueva normalidad es otro de esos grandes insultos a la inteligencia y timo que pasará a la historia. Y qué vergüenza me daría ser un rostro en esa entrada de la enciclopedia de la Historia Universal, capítulo España.

Iconoclasta

“—¿Te gustan los niños?”

Joder…

Adora mi pene, un tótem entre mis piernas que se tensa con un dolor tan placentero que ciega mi intelecto, si es que alguna vez lo he tenido.

Podría hablar del amor y de la belleza que destila tu piel. De que la mía emite frecuencias armónicas cuando estás tan cerca como para sentir tu respiración; pero sería inocuo, poco eficaz.

Un puño se cierra en torno al tótem y no sirve para nada, no alivia la tensión cuando te tengo cerca.

No hay ternura alguna en ese puño.

Y mis testículos hierven pesados de deseos.

No quiero amistad ni complicidades. Eso lo veo todos los días. Vulgaridad y frustración. Banalidades de un deseo que nunca se hace realidad.

No puedo hablar cuando ríes y tus pechos se agitan o simplemente cuando te humedeces con la lengua los labios. ¿Tú sabes? ¿Puedes imaginar lo que es tener al dios polla aquí dentro? Duele y me saca de quicio cuando se endurece, cuando la gota que destila por el meato para meterse en ti se hace fría, siento la imperiosa necesidad de tu coño cálido.

Te gritaría puta por lo que me estás haciendo. Te abofetearía porque encuentras maravilloso que este tótem se erija para ti. No soy tierno, coño, no soy una mierda de enamorado.

Yo sólo quiero clavarte este ídolo y que llores, que te sientas inundada y reventada por el ser supremo que está aquí, pegado entre mis putas piernas.

Deseo estar cerca de ti, pegado a ti, dentro de ti. Jodiéndote con este tótem cárnico estrangulado por sus propias venas que laten feroz y vorazmente por tu coño. Sin decir que te amo. Sin respetar un solo centímetro de tu piel.

Soy primitivo, inusual. Carezco de sensibilidad y de paciencia.

Ya es tarde.

Mi pene es la prueba misma de la brutalidad, de la ausencia total de inocencia y ternura. No puedo ser delicado con este trozo de carne que golpeo con el puño y no cede en su presión. ¿Ves en mí a un hombre tierno y casi adolescente que te mira con timidez? Tendrías que mojar las bragas con sólo mirar mis ojos inyectados de pura lujuria.

Es imposible evadirse de la carne de tus labios y no besarlos con una sed abrumadora. Sorberlos, morderlos, aplastarlos, lamerlos…

Y quieres que hablemos, conocernos.

Hostia puta.

Sería idiota no decirte que mi pene palpita y busca la humedad de tu ansiada boca. Sería imbécil no confesar lo que gritan mis ojos; lo evidente de esta erección que me colapsa esclavizándome a ti.

Sería idiota callar mi deseo de meter la mano por dentro de tus bragas y atenazar tu sexo hasta que no sepamos distinguir de quien es la piel que está gozando.

No tienes que amarme, ni abrazarme. Ni lo necesito ni lo quiero; no sueño con tu paz ni con tu felicidad. Te quiero arrastrar a mi infierno, condenarte conmigo por puro deseo. Me importa una mierda el ingenio y la inteligencia.

Me da igual tu sufrimiento.

No quiero joderte para que seas madre, no quiero ser padre. Sólo quiero ser el que te folla y te llena de babas. No soy natural, soy la depravación de la naturaleza; no busco reproducción y tener pequeñas pollas y coños babeando a mi alrededor. No soy egocéntrico, no busco eternizar mi tótem creando más generaciones de dioses polla.

Te elevo a rango de diosa.

Tú diosa hembra y yo dios macho. El ídolo estará junto a ti, y dentro de ti; serás la diosa puta con el tótem clavado. Posarás con las piernas abiertas ante la humanidad y yo la obscenidad, metido en ti.

La virgen puta…

¿No te excita? Curar a enfermos y locos con tu rostro gozando de un placer absolutamente carnal; en absoluto espiritual.

Jadear como una perra ante ellos cuando te embista.

Mi pene, este puto trozo de carne que parece llevarse toda la sangre que alimenta mi cuerpo y mi alma, es la bestia que debe joder a la Diosa. El milagro del coño ungido con la leche que no da vida. El milagro obsceno de la anti-creación, de la prueba viva de que no hay fecundidad, sólo lujuria desatada.

Abrázalo, guíalo a tu santa raja y oprímelo hasta que escupa la vida, hasta que el pelele que esté unido a él grite tu nombre sacro y llore ante un placer que pudiera haber buscado durante miles de años de sexual existencia.

Adora esta puta polla y métetela tan adentro que te sientas preñada de vicio y lujuria.

Te exijo que seas la diosa caliente e insaciable donde plantar este tótem que me arrastra como un perro oliendo tu vulva.

Sé tan perra y tan degenerada como yo; ésta es mi voluntad.

Estoy cansado del amor y de la sensibilidad y de los deseos de follar vestidos de gala, disfrazados de arte y literatura.

Tú sabes del ansia, sé que tu sexo se humedece y sientes el rubor subir directamente del coño a tus mejillas. Tú sabes lo que provocas; déjame sacrificarme a ti, un sacrificio de total entrega.

Soy un mierda, nada más.

Cuando te la haya metido y tu raja se haga brillante y se deslice el semen por ella, ya no estaré. No te amo.

Trátame como a un animal sin cerebro, como a un glande al que escupirás con displicencia.

Adora el tótem como un indígena sin cerebro adora a su muñeco de caña o calabaza.

Sé idiota y sólo coño.

No quiero mirar (adorar) tu rostro, es una trampa, algo que me inmoviliza.

Todo degenera, y el amor es sólo escrupuloso deseo, la imbecilidad del hombre que se cree sensible.

Un ángel con la polla tiesa y anudada bajo la toga celestial, eso es el puto hombre enamorado.

Sí, sensible como estos burdos pelos de mis cojones.

Y ahora, coge de una puta vez mi polla, llévatela a la boca y acaríciate, que cuando te la meta grites desesperada la aberración del sexo convulso. Condúceme a ti, oblígame a que caiga y me deslice por tu viscoso deseo de diosa.

—¿Te gustan los niños? —Alba repitió la pregunta llevando la mirada del vaso de cerveza a los ojos ausentes de su acompañante.

La segunda cita iba a peor, se encontraba en una hamburguesería llena de niños y adolescentes, de padres y abuelos; había sido una mala idea de la rubia que se sentaba a su lado en el estrecho banco tapizado de plástico rojo burdel. Le sudaban las pelotas.

El local estaba abarrotado de seres prescindibles y molestos.

Daniel la miraba fijamente, tan fijamente que la hacía sentirse violenta.

—Sí, adoro a los niños —respondió el hombre sin ninguna convicción, bajando los ojos a su refresco—. Precioso.

Alba se lamentó de su mala suerte, otra cita infructuosa; estaba cansada de salidos y tímidos. ¿Es que no hay nadie relajado y natural? Este parecía ir de atormentado.

Y sin embargo, su vagina era un charco. No sabía si se había meado o era una humedad extraña e invasiva.

Sintió de pronto una mano atenazando su sexo bajo la mesa. Y los ojos del hombre se hicieron oscuros.

Y le robaron el sonido al mundo.

El dedo hurgó en la vulva y sus piernas se abrieron sin que les diera permiso.

—Jode a la virgen puta —susurró Alba con voz desfallecida y repentinamente somnolienta en el oído del dios polla.

Niños y adultos inmovilizaron sus bocadillos y bebidas en el aire observando con atención a la mujer elevar las piernas sobre la mesa y al hombre moviendo la mano entre ellas.

La clientela guardó silencio e inmovilidad, dejando que Alba gimiera sus orgasmos y Daniel le gruñera al oído obscenidades para que se corriera. Luego la penetró encima de la mesa, ensuciándose ambos de cerveza, patatas y hamburguesas.

El semen fluyó pesado entre la cópula de los sexos dilatados y empapados, entre jadeos y blasfemias.

Un crío rompió a llorar asustado.

Y los clientes volvieron a seguir devorando y bebiendo su consumición como si nada hubiera ocurrido.

Daniel, sin mediar palabra, salió del local dejando a Alba sola, recuperando la respiración e intentando subirse las bragas bajo la falda en el estrecho asiento; no pudo, las metió en el bolso.

Se sintió embarazada, sentía el semen hervir en su útero.

No le gustaban especialmente los niños; pero había algo dentro de ella, repentino o inevitable. Se sentía confusa…

Recorrió con el dedo las crestas de los labios vaginales empapados de esperma y se lo llevó a la boca.

“Qué puta soy”, pensaba vanidosamente, dirigiéndose a la salida del local.

El niño seguía llorando, se detuvo ante la mesa donde sus padres intentaban calmarlo:

– Es solo mayonesa, nada más -le susurró mostrándole el índice que se había llevado a la boca.

El niño sonrió.

Y ella también.

A la salida de la hamburguesería, con satisfecha lujuria dejó caer un minúsculo feto de su vagina, como un pequeño trozo de hamburguesa.

Iconoclasta