Posts etiquetados ‘Iconoclasta’

Lo malo de estar solo es estarlo en un lugar horrible y no disfrutar de una auténtica soledad. La soledad contaminada con hipocresías, egoísmos y vanidades ajenas es un infierno del que hay que salir, duela a quien duela. Aunque se destroce uno mismo y apenas quede tiempo.
La comodidad no es un pretexto para un mal vivir, hay que tener huevos. Al fin y al cabo el cáncer duele más y da más miedo.
Estamos locos los malditos escritores malditos entre los malditos.
En definitiva, cualquier dolor es deseable a cualquier mediocridad.

Se vende hombre insensible, a prueba de toda clase de situaciones, absolutamente indiferente a la vida de los demás y a la muerte propia.
Come lo justo y necesario para sus gustos y caprichos (es económicamente suficiente), manteniendo una razonable higiene en la cocina. Es ideal como decoración.
Por simple filantropía y generosidad, se comerá el coño de su dueña si así lo quiere ella. Eyaculará silencioso sobre la piel por la que siente indiferencia, convirtiendo el acto sexual en algo sórdido, como en las mejores películas de corte hiperrealista e intimista.
No levantará falsas ilusiones ni mentirá, porque no es necesario, porque no le importa si algo duele, incomoda, humilla o molesta. O todo junto.
El objeto de compra se compromete a mantenerse vivo por un periodo no inferior a 15 (quince) años, al cabo de los cuales, me reservo el derecho al suicidio o a avivar y promover un cáncer de pulmón. El objeto de compra es fumador y bajo ninguna circunstancia dejará de fumar cuando y donde le apetezca.
Ejerceré como elemento de seguridad en el hogar y esporádicamente puedo realizar pequeñas y superfluas tareas domésticas.
Donde realmente se encuentra mi utilidad, es en la decadencia de mi pensamiento misantrópico, y el total descontento de mí hacia el mundo e incluso hacia mí mismo.
No existe nadie tan vacío ni frío como yo. Nadie tan fuera de lugar en el mundo.
Mi función, es pues, catártica para mi dueña.
Aquella mujer que me compre, al observarme, se dará cuenta de la verdadera desolación de un ser, presumiblemente humano. Se sentirá, así, dichosa todos los días de no tener nada en común con la propiedad adquirida.
Bendecirá su buena estrella cuando cierre la puerta tras de sí dejando toda esa miseria que soy yo, encerrada en la casa.
Podrá ver cada día como me aboco cada día hacia la muerte entre altibajos emocionales propios de un desequilibrado mental. Y lo más importante, lo podrá compartir en el muro de su red social y con sus amistades.
Seré la más exóticas de las mascotas.
Puedo resultar todo lo patético que pueda proponerme, y si es el deseo de mi dueña, en una intimidad adecuada, me masturbaré con la cabeza cubierta con una bolsa de supermercado, como si me encontrara haciendo mi última voluntad ante mi verdugo.
Incluso puedo hacerme un lazo decorativo en los genitales y fotografiarme si así fuera su deseo y mi humor en ese momento para acceder a ello.
En definitiva, pues, puede sentirse libre de proponerme cualquier aberración sin que ello cause en mí ningún escándalo o escrúpulo. Si ella decidiera asesinar a alguien, yo no pondría objeción alguna.
La compradora se compromete a crear un lugar físico exclusivo para mí y para mi desarrollo como escritor acabado y frustrado, donde pueda mantener en el desorden que yo crea conveniente mis papeles, plumas, libros y ordenador.
En el caso de que la compradora se sintiera triste o decaída por un mal día o unos biorritmos hormonales impredecibles, puede hacer como que no existo, porque de hecho, no vivo, solo estoy. No me preocupa que piense en determinados momentos si soy un hijo de puta o un cerdo sin corazón. Como no me importa la ternura que pudiera inspirar cundo esconda mi rostro tras un libro o una libreta porque a nadie le importa si grito o lloro.
No garantizo ningún tipo de conversación gratuita o amable, no es mi función ser dama de compañía, sino todo lo contrario.
La razón de venderme, es que soy el hombre más solo del universo; pero por esta misantropía con la que fui parido, es mi voluntad, mi capricho y mi orgullo mostrarme ante los otros seres vivos como lo que soy, para que en algún momento pueda causar molestia o incomodidad con mi propia existencia. De la misma forma que dicen que Jesucristo nació para redimir a los hombres, yo he sido gestado y expulsado al mundo para que se sepa que la vida es una mierda y que al menos un humano ha nacido en un lugar que no debía en un tiempo que no es suyo. Y que ningún lugar o tiempo, podrían consolarlo de su propia existencia, en tanto haya un ser humano respirando a menos de 10 kilómetros (diez) a la redonda.
Soy una permanente performance, es el concepto que podría definirme.
Salvo que las performance duran poco tiempo, por lo cual, mi compradora, deberá demostrar una madurez mental perfecta para que pueda mantener un nivel de cordura aceptable y no someterse al desgaste que provoca mi presencia entre los seres humanos.
Si escupo o meo sangre, la compradora, podrá exigir mi examen médico, para preservar su propiedad, solo por los primeros 15 (quince) primeros años antes mentados. Me someteré a las curas necesarias para mantenerme vivo durante ese tiempo.
El precio se acordará en la absoluta intimidad, para que ningún estamento público pueda exigir impuestos por la transacción.

 

Iconoclasta

En Telegramas de Iconoclasta.

Se elevan en euforias desmedidas por intrascendencias, para acto seguido, hundirse en la más miserable apatía del cuerpo y el pensamiento.
En algún momento de la historia, un hombre y una mujer no deberían haber follado, su hijo no debería haber nacido, o en caso contrario, no debería haber sobrevivido hasta la madurez sexual, no debería haber follado, su hijo no debería haber nacido tampoco, o al menos debería haber muerto, ni dejado preñadas a cincuenta hembras idiotas como él.
¿Cómo pudo haber salido tan mal todo?
Solo por curiosidad, me gustaría saber en que época fue parido el tarado padre de todos los tarados.
Lo imbécil tiene una asombrosa capacidad reproductiva.

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

Los gazianos o palestinos son ahora los furbys (mascotas electrónicas) de los sensibles ciudadanos políticamente correctos y concienciados socialmente. Pero cuando al furby le crezca una barba negra por encima de su pelo artficial y nos apunte con su AK-47 llamándonos perros infieles y a las mujeres rompiéndoles la boca para que callen, desearemos tener furbys de misiles con la estrella de David bien reluciente en colores fosforescentes.

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En Telegramas.

Mierda… Parece el título de una mala película.
Una vez has confesado tus más íntimos deseos sexuales a un amigo/a (virtual o real); las relaciones sexuales con tu pareja se convierten en algo anodino o puramente funcional. Y es que siempre el mismo plato aburre.
Sin embargo, las pajas se hacen épicas.
¿No es maravillosa la imaginación que hace de muchos los superhéroes del sexo?
Tampoco está tan mal pelársela con intensidad.

El túnel del tiempo.

«Qué lástima que tengas esa cara redondeada, dulce y tierna de chica manga. Eres preciosa, una Heidi deseable… Porque no te servirá de nada para que sea cuidadoso y educado contigo.
Te la voy a meter por el culo hasta que muerdas de dolor las infectas sábanas de la cama del motel.
Y luego me la chuparás con los ojos ciegos y las manos esposadas.
Estoy caliente; pero no será rápido. Te arrancaré ese precioso vello lacio del coño, con la cera de una vela negra que dejaré caer en tu raja, que mantendré abierta con unas toscas pinzas de madera.
Tu pequeño y durísimo clítoris latirá ardiendo.
Confundirás dolor y placer. Cuando de tu coño mane la leche del orgasmo, me correré en tu cara y tus manos no podrán limpiar el semen de los ojos, que se filtra por la tela negra que te mantiene ciega. Ni el de la nariz, tendrás que tragarlo o ahogarte.
Beberás tanto semen que te quedarás embarazada vía digestiva.
Si supieras, preciosa Montse, lo que destila ahora mismo mi pijo… La densidad del deseo, la pegajosa lujuria que humedece mis calzoncillos. Te masturbarías como una ninfómana, el vello castaño de tu vulva se empaparía y se pegaría a esos labios pequeños y tersos que forman tu coño.
Respirarías agitando con fuerza esas enormes tetas con los pezones endurecidos como bolas de acero, serías una asmática de la pornografía.
Te apresaría entonces el coño entero, presionándolo con la palma de la mano y cerrando los dedos hasta que entre ellos se derrame el humor que te hace puta.
Sé que eres de las que babea y se extiende toda esa ansiedad por la cara y por los pechos, pero no podrás y las comisuras de tus labios serán unos embalses desbordados.
Cerda… Cerda…
Te dilataré con el puño y no podrás mover las piernas temiendo que se te desgarre el tejido que separa el ano del coño.
Te llevaré a la confusión, donde muere el placer y nace el dolor. Aunque nunca he sabido distinguir qué es lo primero.
Te enseñaré que el dolor o el placer, nacen con la primera bofetada que hará sangrar tu respingona nariz de nena buena, para luego morder tu coño y golpear sin cuidado esa pequeña perla perfecta que escondes entre los pliegues de la vulva con el glande amoratado, henchido de sangre como una variz, como una sanguijuela».
Montse se siente abrumada por silenciosa e intensa mirada de Cristian. Se encuentran sentados frente a frente en una pequeña mesa de un restaurante italiano, en la zona alta de la ciudad, es caro, pero íntimo.
Es su primera cena en pareja, durante cinco semanas, hasta que han podido dejar a sus hijos (son divorciados) a cargo de los abuelos. Hasta ahora solo se han limitado a pequeños tocamientos y besos en los reservados de las discotecas.
Siente una especie de ternura en la mirada de Cristian, es un hombre bueno, amable. Tiene una ligera sensación de vacío en el estómago ante la incertidumbre de como será una noche entera con él; pero es una agradable incógnita.
¬—Tienes cara de niño bueno, esa mirada tuya tan tierna…
—Y tu coño es mío, lo maltrataré cuanto quiera ¬—le respondió al tiempo que metía el pie descalzo entre las piernas, separándole los muslos.
No supo que decir ni como reaccionar, la sonrisa afable de Cristian permanecía inmutable en su rostro. Su sexo se hacía agua, el tejido de la braguita estaba empapado.
—Te aseguro que no quedará ni un rincón de tu piel libre de mi leche.

Todo su cuerpo está dolorido, su ano parece tener enormes hemorroides y su vagina es un horno ardiendo. El monte de Venus está en carne viva por la cera derramada.
Y aún así se masturba al evocar a Cristian, el niño bueno. Le gustó especialmente que le violara la boca con sus manos atadas y los ojos vendados….
Cuando le metió mil dedos en el ano y sintió que la iba a partir por la mitad…
Aún mancha el papel de sangre cuando se limpia.
El clítoris tan pequeño que era, ahora está inflamado como una vejiga. Lo golpeó, lo mordió, lo succionó.
La tierna Montse, la de los ojos grandes de Heidi, se está masturbando con una recia manopla de esparto para exfoliar la piel sentada en el inodoro, con un espejo de maquillaje frente a su vulva irritada e inflamada, maravillosamente inflamada.
Y a medida que le sube el orgasmo, se ríe. Ríe del gesto infantiloide de Cristian, su ademán cortés de predador cruel. Lobos vestidos de cordero…
Se apaga el cigarrillo en la ingle y aguanta el dolor sudando, sus pezones irritados y lesionados, se estremecen con el escozor de la humedad que baja desde su rostro empapado. Evoca el momento en que le arrancó un buen trozo de prepucio con los dientes.
Toda aquella hemorragia en su boca, mezclándose con el semen y la baba.
Se comportó como un hombre, gritó de dolor pero siguió bombeando en su boca, la hizo vomitar.
Con el pene mutilado… Se ha detenido en las caricias, el dolor de los labios vaginales arrasados por la manopla es insoportable. El clítoris parece que va a estallar y se moja con agua fresca que toma del lavabo haciendo cuenco con la mano.
Ella llevaba en el bolso una enorme aguja de peletería, y se dejó atravesar la piel del escroto para follarla, con cada embestida la sangre de sus huevos mojaba su vulva, respiraba dolorosamente, pero no paró hasta eyacular. Mordió los labios de Cristian hasta que sangró y la sangre se mezclaba en las dos bocas. Era una aberración de follada.
Se ha corrido, con el agua fresca aliviando los labios vaginales…
Le duele la ingle, pero no importa.
Espera impaciente otra noche con él. Lo malo no es el dolor ni las lesiones, lo malo es el tiempo que tardan las heridas en sanar para poder volver a realizar las mismas aberraciones.
Su pene mutilado en su boca… Dios…
Ella también parece una buena chica.
Y de hecho lo son.
Serán dos buenos chicos desintegrándose con mutilaciones y heridas, hasta desaparecer en la habitación del horrible motel «chino».
Un día se dejarán la vida desangrados o infectados porque no podrán esperar a que las heridas sanen. La familia y los amigos, no podrán creerlo, se les veía tan amables, tan tranquilos…
Es hermoso soñar.
Mañana irá a ver a Cristian al hospital, el prepucio se ha infectado, los médicos le habían avisado que no se masturbara mientras la herida fuera reciente.
Es tan hombre…
Heidi y Pedro el cabrero…
Está caliente otra vez.

Iconoclasta