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Esto es puro adoctrinamiento al más rancio estilo franquista, porque precisamente la aspirina se receta como prevención para trombos en personas con serios problemas vasculares (circulación sanguínea) y del corazón. Cualquiera que tenga una pierna podrida como la mía, negra porque no le llega sangre, sabe estas cosas. Alguna gracia debía tener ser un tullido de mierda.
El mensaje es claro para el ignorante: “Ponte la puta vacuna, cabestro”. Y si encima eres un cobarde crédulo, te la pones dos veces porque así es “más mejor” ¿eh, lerdo?
“Es mucho peor el dalsy que le das a tu hijo. Ponte el puto bozal y tira para el vacunódromo, tarado”. Acaba el mensaje del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus.
Y la prensa prostituida al fascismo, ilustra el mensaje con fotos y engaños en negrita. Es sabido por todos, que si no hay dibujitos o fotos, nadie lee.
Me puedo imaginar lo mucho que se están riendo El Caudillo, los caciques autonómicos, los ministros, los jueces, los funcionarios y la policía política con todo este timo que han montado.

La redactora del artículo corre un riesgo mortal de que el régimen fascista español le pegue un tiro en la nuca; porque de forma suave, dice que el aire libre (sin bozal) y la libertad y su ejercicio, son ideales para luchar contra la infección del coronavirus.
No comunica novedad alguna y hace peligrar las mentiras doctrinales del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus y sus elecciones for dummys.
Es algo que los niños pequeños ya sabían; pero como los amordazaron con el bozal y los aprisionaron durante meses a días completos y ahora por las noches, cada día nueve horas; no les pudieron ni pueden decir a los adultos lo que de verdad ocurre.
Y así, las nuevas mutaciones del coronavirus con toda probabilidad no existen, son una mentira más del fascismo del coronavirus; solo hay gente con el organismo débil y los nervios (y por tanto su sistema inmunológico) tan alterados que los mantienen en un estado de constante cobardía inmovilizadora, como auténticos frente a los faros de un coche en la noche.

Los investigadores van a tener que sacarse la mascarilla por la risa tonta que les va a dar, por la difícil tarea de escribir: “Ya estaba muerto antes de la vacuna”, y seguramente, estaba muerto por la covid.
Respecto a la familia, como en China tienen que pagar la bala del ejecutado por el régimen, aquí les harán pagar alguna tasa de la que con toda probabilidad, ya están preparando el decreto.

La prensa del gobierno fascista español, se parece cada día más a La Hoja del Lunes franquista. No pueden redactar una noticia sin aleccionar a la ciudadanía acosada, que han de ponerse el bozal en todo momento sin que importe lo que les ocurra, las consecuencias y el momento.
Y si lo hacen, serán nombrados en la noticia como ejemplo a seguir de mansos y cabestros.
Lo mejor del caso es que si me perdiera y tuviera que refugiarme, estaría muy nervioso pensando en respetar las medidas de acoso que impone el fascismo español (aquí una carita sonriente e ingenua). Estoy seguro de que me darían la medalla al mérito fascista por mi ejemplar represión a mí mismo.
Es lo más ridículo y divertido del fascismo, sus mentiras de prensa y su adoctrinamiento machacón para idiotas.

Si es una mentira más del Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus y su prensa puta, sería normal.
Pero si se trata de una noticia real, donde más de cuarenta millones de personas deben ser vacunadas por el fascismo y hay agentes nazis dedicados a acosar, amenazar e intentar obligar a inyectarse una vacuna a cada habitante; si han contratado tantos carceleros como para conseguir la inoculación del veneno trombótico con coacción, España se ha convertido ya a un nazismo asesino. Se requiere una violencia que no puede esperar más. Si te has de morir, no pongas el cuello dócilmente.

O sea, lo que el coronavirus no mate, lo hará la mercenaria sanidad del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus.

La Nueva España Fascista está absolutamente hundida en un fascismo descontrolado, cobarde y voraz.
Los caciques autonómicos pronto pedirán fusilamientos.

De pronto padecí una teofanía, Jesucristo se apareció ante mí con un bozal en el hocico y preguntome:
–¿Tienes vinagre para mojar mis resecos labios? Estoy sediento.
De verdad que es tonto, tonto del culo.
–¡Claro, hombre! ¿Lo quieres sorber por la nariz o te lo inyecto en la vena? No me des por culo tú también, coño. Lárgate y dile al todopoderoso de tu padre, que le voy a partir la cara –le respondí con afabilidad.
Entonces elevó sus manos ante mí, mostrándome las palmas y sangró por sus estigmas.
¡Qué embarazoso!
Un poco asqueado le pregunté.
–¿Eres transformer? ¿Menstruas y algo salió mal con la operación y sus hormonas?
Y apagué el cigarrillo en su bozal.
Quiso decir algo, pero no le hice caso.
–¿Quién soy? –le pregunté con aire divertido.
No respondía, así que se lo dije:
–La cochina reencarnación de Vlad Tepes. No te enteras de nada ¿eh, nazareno sediento? Y quítate la mascarilla, so lerdo. ¿O también te vas a contagiar como estos monos?
Jesucristo no acierta ni por casualidad, lleva ya setecientas ochenta y tres resurrecciones y ni con bozal sabe pasar desapercibido, no me extraña que su padre lo haga bajar tan a menudo, para que aprenda de una vez. Que ya es mayorcito el andoba.
Tengo prisa, voy a empalar a mi madre y violar a mi hija.
Bye, lelos.

El día furioso herido de muerte, observa la tierra hostilmente, con el color de la ira. Si tuviera boca, asomarían sus dientes apretados.
Nada muere en paz.
Los atardeceres rojos son la eterna y diaria ejecución de los días, de la luz. Ostentan la belleza y la majestuosidad del apocalipsis.
La destrucción augura renovación, una tabla de salvamento en el centro del manso y desesperante océano Vulgar.
Los ocasos sangrientos auguran el resurgimiento de la animalidad perdida, de la dignidad de los cazadores que se mueven libres por el planeta.
Donde el dinero encenderá hogueras nocturnas y el oro raspará trozos de carne ensangrentada de las pieles arrancadas a presas y enemigos.
Ocasos rojos de bebés muertos que quedan atrás en las sendas de los bosques y niños que crecen follando y viviendo entre árboles, espinas, sangre y huesos. Huesos rotos que son muerte…
Una oración violenta al cielo furibundo, por la salvación de mi dignidad.
Porque estoy abandonado.