Posts etiquetados ‘Pablo López Albadalejo’

Día de las santas madres

Concebimos y somos concebidos en el afán de la consecución de un orgasmo. De una corrida.
Recuerdo a mi madre como una buena persona, simpática, extrovertida.
Una persona agradable a primera vista.
Y le gustaba follar.
A ver, adultos: que nadie se crea que es hijo de ángeles reencarnados en sufridas madres. O que se es hijo de una curandera o sacerdotisa espiritual que da paz a tus miedos de mierda. Esos que sigues teniendo a pesar de estar cerca de los cuarenta o incluso sobrepasado.
A las abuelas, madres e hijas, les gusta follar tanto como a mí.
No os creáis esa mierda de la beatería de la maternidad. No confundáis las cosas. Las madres tienen coño y los padres polla.
Y les gusta usarlo. O les gustaría seguir haciéndolo.
He follado tanto como un mono y tengo un hijo, y soy un buen padre. Me gusto como padre y le gusto a mi hijo. Y seguiré follando hasta que se me caiga la polla.
Si fuera mujer, diría exactamente lo mismo, incluso me masturbaría maravillada ante mí misma frente al espejo.
Y las madres que ya no follan porque son demasiado viejas o por algún pudor prejuicioso, recuerdan con un cosquilleo genital cuando vuestro padre o su amante se la metía y las hacía gemir de placer.
No es un sacrificio ser madre. No es un drama.
Esta sensiblería barata e inmadura de ataque de amor filial anual, no es solo por la cuestión comercial. Es que la gran parte de los hijos son incapaces de ser independientes de sus madres y padres.
Se follan a su marido o esposa y luego corren a sus mamás a contarles sus secretos y lo mucho que las quieren.
Hay una gran cobardía. Hasta el punto de joder su vida independiente, si la tienen, por seguir siendo bendecidos por su santa madre.
No acaban los idiotas de vivir de forma independiente y siguen tocando los cojones a sus progenitores como si tuvieran diez años.
No jodas…
Cualquier animal se apresura a ser independiente de sus progenitores. Es el fallo evolutivo humano: no lo consiguen, excepto unos privilegiados.
Y ni qué decir tiene, que si sus madres o padres son unos perfectos hijos de puta; los hijos (como debe ser socialmente correcto) dirán: «lo sé; pero son mis padres». Y les besarán la mano como se le besa a un obispo cabrón.
O tal vez, la hipocresía filial siente pena porque sus madres ya no follan y las intentan consolar de esa temible carencia con días especiales. De ahí que sean gestos tan amanerados los que se ofrecen a mamá y papá. Por puta lástima.
No, no es tan astuto el género humano para elaborar esa hipocresía. Simplemente se creen de verdad que un día a mamá le saldrán unas putas alas en la espalda y en lugar de morir, ascenderá a un cielo de mierdoso algodón.
A ver si maduráis, coño.
Dicho esto, creo que el mejor regalo para mi madre sería una suscripción gratuita por seis meses a un canal porno en Super Puto HD.
Si no folla, que se masturbe a placer.
Si no estuviera muerta, claro.
Sois hijos del follar, no del amor; membrillos.

Buen sexo a las madres.
Iconoclasta

Sandee Westgate

En Telegramas de Iconoclasta.

Yo Divino

Una luz cenital se derrama por mi viejo, curtido y bello rostro.
Señalándome, eligiéndome y haciéndome singular en este planeta al que no pertenezco, soy un error.
Me hace Divino a los ojos de los mortales.
Solo es concebible Dios cuando soy consciente de Mi propia existencia.
Cuando la Divina luz me baña.
Entonces creo en las liturgias y otros ritos supersticiosos.
No he venido a salvaros, solo a mirar.
Otro día hablaré de las tablas de unos mandamientos que me dejó caer un rayo en una tarde de tormenta (con zarzas ardiendo y todo el atrezzo), cuando subía la montaña en bici y ahora las uso como cenicero.

18320576_10213108411725963_7360059667839412853_o

La madurez mental se alcanza cuando se reconocen todas las imposibilidades de cumplir los anhelos.
Y aún así, a pesar de todos esos fracasos; eres capaz de masturbarte satisfactoriamente.

Follar escribir

¿Y si escribir es mejor que follar? Si llegara a creer lo que invento, follaría con mujeres muertas hace decenios. Es amoral evocar muertos para follarlos.
Es una consecuencia de mi amoralidad. Me he propuesto ser indecente, no es azar.
Tal vez ni siquiera retiraría los ojos del papel.
Me bastarían para correrme unas palabras.
Escribir con los dedos resbaladizos pringados de semen.
Encender un cigarrillo que crepita mojado por los hijos que no nacerán.
No es una locura, es un pensamiento cuidadosamente escogido. Fríamente razonado.
Si escribiera palabras con sangre, no se coagularían jamás. Palpitarían orgánicamente (como su coño cuando lo cubre mi mano) en el papel llenas de vida y sufrimiento por las venas que no las cobijan.
Hay un punto de inevitable crueldad cuando escribo.
Es bueno. La locura niega la mediocridad.

Realidades y virtualidad

Conversaba con una amiga y lanzó una cuestión: ¿Imaginas cómo sería si confundiéramos entre la realidad verdadera o una virtual? ¿Cómo podríamos diferenciarlas?
Lo hermoso de esta cuestión es el lado romántico; donde ausencias y secretos contados a grandes distancias, imprimen un sello onírico donde el pensamiento acepta posibilidades imaginarias que la realidad impide con saña y crueldad. Es una necesidad para desarrollar el amor. Siempre ha sido narcótico amar.
Sin embargo, profundicé y pensé: ¿Quién puede tener problemas con ello?
(Me es inconcebible: yo escribo y creo pesadillas, amores, obscenidades… No quedo atrapado en ellas, ni en mis introspecciones destructivas).
La realidad virtual no existe, no como sueño, no como imaginación, no como posibilidad.
Y razono que se trata de la eterna lucha entre lo objetivo y subjetivo. Dos realidades que se confunden a menudo.
Lo «virtual» es una cuestión semántica adaptada a la tecnología.
La realidad virtual consiste en identificarse en un mundo artificial, desarrollar las propias emociones y sentimientos en un lugar que otros han fabricado. Y vivir ese mundo consciente y voluntariamente por un tiempo prefijado por el fabricante.
La realidad subjetiva es involuntaria y se forma con los deseos, miedos y carencias propias durante la vigilia, la vida cotidiana.
No es virtualidad, es idealización, conveniencia inconsciente.
Hay colores de cabellos y ojos que cambian según quien y en que momento los observe.
La realidad objetiva, hace de un ladrillo, lo que es: un ladrillo.
Algo mensurable y táctil, sin errores de concepción ideológica.
Y la imaginación podría hacer del ladrillo una obra de arte. ¿Sería posible creerse la propia mentira y usar el ladrillo como elemento decorativo en la mesita de noche? No, se quedaría en puro esnobismo. Algo insostenible para una mente bien formada.
La realidad virtual es un juego fácil y limitado. Un pasatiempo en el que no existe el quebranto emocional e irreal de un sueño.
Lo preocupante sería creer que nuestro sueño fuera la realidad, si eso es posible. Porque cuando agonizamos de angustia en un sueño, o cuando estamos en un éxtasis paradisíaco; despertamos. Y unas veces nos encontramos tirados en el fango de la realidad y otras, nos alegramos de encontrarnos en ella.
El despertar y adquirir conciencia es un paro de emergencia que evita la locura, el colapso del cerebro.
Lo que sí es cierto, es que un sueño puede condicionar nuestro pensamiento consciente durante un tiempo, la duración de esa perturbación depende de la intensidad de lo soñado.
Y vuelvo a pensar: ¿Quién puede tener problemas con ello? ¿Quién puede confundir objetividad, subjetividad, virtualidad o sueño?
Son preguntas retóricas, porque conozco las respuestas:
La inteligencia, la imaginación y la capacidad intelectual de analizar lo que ocurre en nuestra mente o en la periferia, solo está presente en una ínfima parte de individuos.
La humanidad en general, se nutre emocionalmente de una corriente empática como la que se transmite por las antenas de las hormigas u otros insectos.
Hay una importante inmadurez en la razón humana, de tal magnitud que es posible que necesiten que alguien les diga lo que es real o irreal.
Y comprendo el verdadero alcance y profundidad de la cuestión que lanzó mi amiga: la estulticia humana.
Es como si por algún defecto debido a una evolución inacabada o errónea, el ser humano tuviera un cerebro demasiado grande que hace de su vida una sucesión de confusiones e imágenes injustificadas. No puede gestionar todos los datos sensoriales que recibe.
El problema, no es la realidad; el problema es la imbecilidad.
El problema es que morir les da miedo.
Sí. Deberían hacerse muchos videos para enseñar a la humanidad lo que es real, que aprendan a reconocer sus propias mentiras y alucinaciones que ellos mismos crean desde el instante mismo en que se miran al espejo para lavarse los dientes y ven, incomprensiblemente, un ser superior.
Y subir a yutup y otras redes sociales todos esos videos. Divino…
No me engaño, sería una obra ineficaz para combatir la inmadura ingenuidad humana, no lo entenderían, les causaría más confusión.
Y por otra parte, vivo en un mundo de idiotas, no necesito ni quiero que la raza humana mejore. Me importa poco el altruismo o la esperanza de un mundo mejor. Esto es solo un ensayo, un ejercicio filosófico.
Puedo seguir viviendo entre idiotas lo que me queda de vida.
Estoy acostumbrado.
ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Ann-Margret

En Telegramas de Iconoclasta.

18221695_10213045995885606_2585719860893756880_n

Si dios hubiera sido inventado en tiempos recientes, lo hubieran fabricado en Latinoamérica.
Y su representación sería un cuerpo decapitado colgando de un puente de carretera de mala muerte.
Y le hubieran cantado narcosalmos y narcoraciones.
Y la Narcobiblia sería La Narcopalabra.
Narcoamén.

Una cosa oscura

Soy la cosa oculta y latente que se agita en tu coño.
Un dragón de aliento ardiente.
Por el coño te jodo el pensamiento.
Puede parecer sórdido; pero no hay banalidad alguna en follarte el alma.
Hago lo que sé, lo que puedo en este mundo regido por bondades blancas y activistas de amores ridículos y reproductivos que intentan marchitar mi polla.

 

Viejos matrimonios

No. Lo malo no es el divorcio.
Es bueno. Es salvación.
Lo malo de un matrimonio es el tiempo, la gran cantidad de años de mediocridad que acumulan los cónyuges para convertirse en asistentes sociales el uno del otro en la vejez.
La cobardía y la molicie generan pactos más largos que la venta del alma al diablo.