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Fascismo, pederastas, incultura, dios, religión, oscurantismo, follar a oscuras, rezar, asesinato, violación, marxfascismo, borregos, adocenamiento, ignorancia, ignorancia, ignorancia, indolencia, borrachos, frustrados, hijos idiotas, padres idiotas, abuelos podridos, añorados abortos, vómito, votantes idiotas y estúpidos, el poder se escribe con j inicial.
El fascismo occidental o el oriental (marxfascismo) cumplen y sacian plenamente las necesidades de los humanos: necesitan ser guiados y legislados, porque son demasiado cobardes para tomar decisiones o hacer justicia por sí mismos.
Los humanos tienen hijos y aún no tienen claro de qué les sirve ni qué hacer con ellos.
A veces las grandes catástrofes no son desgracias, tal vez sean gracias.
Es retórica mi duda, tengo una fe absoluta que son gracias. De las pocas que regala la vida.
Libertad, follar por el culo, mamar, pensar, soñar, venganza, fuerza, valor, aborto, inteligencia, arte, cultura, pornografía…
¿Si hubiera vida en otros planetas, sería inteligente o también le pondrían reparos al bendito aborto?

Soy un mal menor en la historia del planeta.
Odio ser menor.

Somos básicas representaciones de lo mineral y lo biológico.

Lo biológico se corrompe en las sábanas: manchas de fluidos que llevaron en algún momento vida.

Lo mineral es efímero, la dureza de los materiales: de sus pezones duros y erectos, de mi pene en ese instante inquebrantable.

Podríamos representar más cosas: el pensamiento y el puro instinto, las emociones y la muerte: pero cuando la razón se disipa, como si de una nube tóxica se tratara, solo importan los restos y la dureza de los elementos. El resto de consideraciones solo obstaculiza y retrasa el placer.

El hedonismo es el único paraíso probable de lo humano, de lo poco humano. Es la vanidad más desinhibida, sin bendiciones ni maldiciones.

Fuimos paridos para la cópula, para el placer. Otras obligaciones no son culpa nuestra, ni responsabilidad.

Un vómito de semen que sale de un trozo de carne en barra, una raja trémula destilando un humor blanco.

La lengua que todo lo lame…

No hay nada que sentir, los jadeos nacen de las entrañas sin cerebro, los sexos tienen su propio sistema nervioso, las mentes están lejanas, no hay mentes. Solo el sordo chapoteo de la cópula, los estertores del placer.

Un follar lacónico, mecánico. Lo único que somos capaces de desear con la suficiente fuerza como para hacerlo realidad.

Porque el pensamiento y la emoción matan el placer y matan la animalidad. Diluyen los minerales y hacen virus de los fluidos. El pensamiento humano lo destruye todo.

El pensamiento es erosión.

Dos piedras follando, dos piedras cubiertas de pequeños vestigios de vida.

Líquenes como pieles…

No se piensa cuando se penetra, no se duda cuando se abren las piernas para recibir ese mineral carnoso y lubricar la lítica dureza.

El amor se queda flotando como una deshilachada nube de humo y los crucifijos cuelgan cabeza abajo ante los biominerales que follan. Como un castigo a los dioses por haber hecho mal las cosas con las mujeres y los hombres. Las oraciones son blasfemias regurgitadas en las cumbres del placer.

Los biominerales se olvidan que existe la humanidad cuando respiran rápidamente tras el derrame de líquidos, podría reventar el planeta y ellos seguirían sintetizando el placer que han conseguido.

Soy una piedra, soy algo que se hunde en el agua sin gritar cuando se ahoga, soy una boya que flota indolente en el mar, un mojón en el camino con el único fin de ignorar todo aquello que no es placer.

Soy un tumor de mí mismo, encapsulado. Un cáncer que anula el pensamiento y cualquier emoción.

Soy el reservorio de la indiferencia y el deseo no humano de meter mi pene en su raja de suave talco (el mineral más blando, el más fragante).

Soy una roca que suda y que escupe a la vida, sin odio ni pasión. Porque lo único que existe es joder.

Las piedras no mueren nunca, estamos ahí, esperando que alguien nos pise, que alguien nos joda. Esperamos ser instrumento de caza, defensa y muerte.

Somos los híbridos entre lo animal y mineral, los biominerales somos un coño y una polla que se deslizan y penetran sin importar dolor, muerte, vida o amor.

Miles de años de evolución, asco y aburrimiento nos han formado.

Litos y Eros… Ni siquiera esa romántica combinación somos.

Y dormimos abrigados por el musgo y la defecación que llueve de lo humano sobre nuestros simples compuestos.

Es una suerte haber nacido híbridos, somos lo mejor y lo peor, sin términos medios, sin grises.

Somos negro y blanco.

Dureza y determinación.

Un día fuimos pecado, ahora somos únicos.

Iconoclasta

Somos básicas representaciones de lo mineral y lo biológico.
Lo biológico se corrompe en las sábanas: manchas de fluidos que llevaron en algún momento vida.
Lo mineral es efímero, la dureza de los materiales: de sus pezones duros y erectos, de mi pene en ese instante inquebrantable

Lo mejor del primer día del año es el silencio por las mañanas.
La chusma no quiere despertarse y enfrentar el nuevo día del nuevo año. Sienten vergüenza de todos los deseos que pidieron con cada uva la noche anterior.
Tienen miedo a la decepción, callan somnolientos y medio borrachos en la cama para no abrir los ojos a la decepción de lo que no es nuevo ni desconocido.
Pero eso ya se sabía ¿no?
¡Venga, arriba capullos! Hay que fumar, un nuevo cigarrillo es lo auténticamente real y novedoso.

Quiero…. Bueno, no quiero nada. Que hay mucho hijoputa esperando saber lo que quiero para joderme. Mejor me callo y que les den por culo.
Pero si tuviera que pedir algo, no sería la paz en el mundo ni cosas de esas.
Jamás pediría dinero, riqueza y un crecimiento espectacular del pene.
Soy la hostia puta de sencillo, quiero cantidad de pobreza y miseria y que a ellos, a los otros, su vista sea cada día mejor, que no se queden ciegos ni se mueran.
Y que las jodías uvas no se les atraganten y se asfixien.

Sin remedio, en Realidades truncadas.

En Telegramas de Iconoclasta.

De padre a hijo

Publicado: 28 diciembre, 2013 en Terror
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¿No te das cuenta de los pequeños detalles? Esos pequeños pájaros que ayer no estaban, son la prueba de que es un día diferente. No te falla la memoria ni es un sueño.

La muerte marca el tiempo y el tiempo se escurre entre los dedos mientas esperamos. Entre muerte y muerte solo hay un suspiro, una ráfaga de color.

Una rata aplastada y unos pequeños intestinos que parecen de juguete se entrevén a través del humo del tubo de escape de un coche que se aleja veloz buscando más ratas. La muerte y el tiempo, existen, son palpables, se pueden tocar ambos.

Si esos detalles no son perceptibles a tus ojos cansados porque los confundes con una alucinación; ve a un hospital, observa detenidamente a los moribundos, fotografíalos (no pidas permiso para ello, no les preocupa otra cosa más que aspirar otra bocanada de aire). Toma tu tristeza y vuelve a tu madriguera a esconderte de tanta vida y luz.

Imprime las fotos y espera fumando que pasen veinticuatro horas.

Vuelve al hospital y compara las fotos. Verás que esos seres han empeorado y verás también camas vacías donde antes agonizaban.

Verás ataúdes oscuros y blancos con seres dentro. Fotografíalos es un precioso contraste.

¿Ves ahora que los días pasan? No estás maldito, no tendrás jamás esa suerte. La magia no existe.

Confórmate con saber que el tiempo avanza y el semen  que hoy derramas observando toda esa muerte, es distinto del que ayer escupías observando los pajarillos que envenenaste.

No llores más en tu oscuridad, si no crees que el tiempo pasa, cree en la muerte y aférrate a ella como si fuera el caballo que te salvará la vida en un desierto.

No envenenes pájaros, no sigas ahorcando gatos o apaleando perros.

Mientras asesinas niños, la muerte actúa en otros lugares y puedes morir en cualquier momento. No malgastes tiempo y energía.

Ya hay suficiente muerte en el planeta. Tanta como para que puedas eyacular cuatro o cinco veces al día. No hay que desesperar buscándola. Observa a tu alrededor. La ansiedad nubla la visión y esconde detalles de dolor que puedes gozar.

No busques  emociones que no existen en exóticos parajes que tampoco existen. La metafísica del hastío y la monotonía se combaten con la pragmática muerte. La vida es solo un rodeo para evitar la nada.

Todas las células del cuerpo piden vivir y no podemos hacer nada sin un tremendo esfuerzo por dejar de respirar y ese tipo de esfuerzo, está vedado a los fuertes. Solo es para los deprimidos cuyas células también lo están. El suicidio es un cúmulo de debilidades, no tienes esa suerte tampoco.

El suicidio es un azar de emociones, como lo es este planeta creado por una serie de errores y azares.

Así que toma aire, acaríciate las sienes y respira profundamente ante el último aliento de los demás.

Tu degeneración es tu desdicha; pero también marca la diferencia con los otros. Es mejor ser alimaña que vulgar. Es mejor eyacular ante la muerte que en un coño muerto e insípido. Aunque la piel de ese niño aún esté caliente y su sangre aún no se haya coagulado en torno al agujero por el que le has sacado el corazón, estás en un tiempo muerto.

El tiempo pasa mientras otros mueren y no lo gozas.

Debes optimizar los recursos que te ofrece el planeta.

No mates más, porque pierdes el tiempo, solo has de mirar y acariciarte hasta vomitar de placer.

El tiempo y la muerte van tan íntimamente ligados, que la experiencia se convierte en agonía. Todos los recuerdos del mundo son tristes, sean cuales sean.

No se dan cuenta, pero el recuerdo es una muerte, todos…

El tiempo y la muerte es un bebé de dos cabezas.

Tal vez llegue pronto tu muerte, si se diera el caso, excava ya tu propia tumba para que no te entierren junto a ellos. Es importante morir como has vivido: solo y con la mente podrida.

Cava cerca de casa, que te puedas arrastrar al ataúd como el gusano que eres cuando sientas que el corazón se te ha partido, cuando la sangre se mezcla con la orina y vomitas trozos de hígado.

Todos sabemos cuando vamos a morir, arrastra pues tu degeneración y que nadie sepa que un día exististe.

Vamos, hijo, no hagas que me arrepienta de no haberte devorado cuando naciste.

Papá que te ama.

Iconoclasta

El oeste de un amanecer.

El este de un amanecer.

El amanecer de una gata.