Archivos para diciembre, 2013

Los amantes y su dolor.

Los amantes, aunque se amen en secreto, tampoco son la hostia puta de la pureza de amor, ternura y bondad. Y mucho menos de la tristeza.

Cogen y se comen el coño y la polla como cualquier hijo de vecino (que juran y perjuran que va a ser el único coño o polla que se comerán jamás).

Lo que ocurre con ellos, pobrecitos, es que aún con los bajos sucios de semen y fluido llegan a casa para follar con quien ya no quieren.

Y ahí sí que lo pasan mal corriéndose de placer pensando en su verdadero amor.

Angelitos…

No jodas… Es que me parto.

Disfrutad del drama a toda madre, lujuriosos adúlteros y cornudos.

Aquí debería haber un Míster Smiley con la boca desencajada de risa; pero como soy iconoclasta, no pongo una mierda.

Autofelación

Publicado: 6 diciembre, 2013 en Humor
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Consejos para una placentera vida sexual.

Para aquellos a los que su mujer se la ha dejado de chupar porque hay sabores mejores, le da asco el vuestro o bien se ha aburrido. O para los que son pobres y no tienen dinero para pagar una puta que se la chupe,  existe el yoga y sus asanas y contorsiones.

Una vez que has logrado la mística elasticidad que confiere la práctica del yoga, llega la prueba de fuego: ponte unas gafas de policarbonato como protección contra salpicaduras y golpes e inténtalo (en caso de que tengas suficiente flexibilidad y durante las primeras automamadas, hay que tomar precauciones para evitar lesiones oculares, podrías hacerte daño por una falta de precisión; de la boca al ojo hay una distancia cortísima cuando practicas este asana).

Puede ser que no llegues y eso se debe a:

– La tienes muy pequeña.

– Tu entrenador ha sobrevalorado tu habilidad de forma piadosa respecto a este asana autocomplaciente.

La solución más sencilla es que desarrolles el pene, porque tu espalda ya no está para más contorsiones.

Mira bien tu correo electrónico, porque seguro que tienes un «enlarge your penis» cada día en la bandeja de entrada.

Si es demasiado caro, que te la chupe tu entrenador de yoga, que:

– O bien te ha sobrevalorado para que continúes pagando tus clases.

– O bien no imaginaba que un pene pudiera ser tan pequeño.

En ambos casos es responsable de tu frustración y de un importante desembolso económico en unas clases que no han servido para nada.

En caso de que lo hayas conseguido:

– Puede ser que te salga por la nariz el esperma que has eyaculado. Debes seguir practicando una correcta respiración para no ahogarte con tus propios miasmas.

– Puede ser que tu gato esté jugando con tus huevos  en el momento más inoportuno: usa coquilla. En caso de que sea el perro el que te esté oliendo el culo con su hocico fresco y húmedo: déjate hacer porque eso imprime más fuerza e intensidad a la eyaculación.

– Si te encuentras practicando este asana en el gimnasio, pide al entrenador que te meta un dedo en el ojete para que te estimule la próstata, chillarás como un marrano de placer.

Y ya, cuando tengas más soltura y puedas usar las manos coordinadamente, graba un video y cuélgalo en tu tuiter o feisbuc para que tu imbecilidad se haga tan famosa como la de Justin Bieber o la del presidente de cualquier país elegido al azar.

Son los buenos consejos de Iconoclasta.

No os rindáis jamás, calentorros míos.

Bueno sexo, buena mamada.

Iconoclasta

Todo acaba de la peor forma posible, porque no basta con sentir desprecio, no es suficientemente definitivo. Hay una estrategia: hay que humillar y transformar a quien un día se quiso en un monstruo apestoso, deforme y violento.
Tal vez sea la única forma de corregir un error que da asco con la sola visión, su voz y roce diarios.
Los cacareados hombres y mujeres de buena voluntad, son unos transformers malos.

La humanidad siempre dice que es tiempo de amar.

Sobre todo en navidad.

Y mientras la chusma busca el amor (o un cambio de decepcionante pareja), yo me masturbo con sórdidas imágenes y recuerdos ya borrosos. Pareciera que los actos pasados solo tienen el fin de ayudarme a eyacular. Luego me resultan completamente indiferentes y olvido, como si el semen fuera la vacuna contra el amor.

Si una vez amé, fue para llegar a este momento de total comprensión. El tiempo da sentido a un cúmulo de errores y los convierte en actos de lógica reacción.

Las estampas pornográficas que un día protagonicé no tienen nada de ternura ni de cariño, son panfletos descoloridos de carnales momentos, páginas pegajosas de una revista. Sexo gratis simplemente.

Es tiempo de amar para ellos. Hace años aprendí que amar son solo ganas de follar; dos o tres pajas al día lo cura todo.

Es tiempo de amar, no se sabe a quien, no se sabe a qué.

No puedo perder tiempo, la vida es corta, el corazón suele fallar y las infecciones siempre están presentes a través de esta psoriasis que hace de las palmas de mis manos dos hamburguesas poco hechas.

El sida es un caldo de cultivo para las miserias, ahora que me pudro y desaparezco, he alcanzado la plena conciencia de lo que es el amor. Y no lo busco por ello.

Amé la jeringuilla ponzoñosa de sangre y caballo que me llevaba a ver hermoso el coño podrido de mi novia yonqui. Y lamí su chocho maloliente como si fuera una rosa, se la metí e intercambiamos enfermedades besándonos las venas podridas de los brazos.

Cientos de veces… En mi mano hay semen fresco de una paja que me he hecho evocando la vez que le inyecté la heroína en un pezón. Gemía, lloraba y temblaba. Me corrí sin que me tocara, regué su pecho inflamado con mi semen.

Tuvimos que ir de urgencias al hospital porque se infectó, en el coche sonreía mostrando que sus dientes estaban podridos.

Salió mejor cuando me inyectó en una de las gordas venas de mi verga. Hizo un torniquete que la inflamó y cuando me metió el caballo, perdí la sensibilidad, pero se mantenía dura y firme.

Me masturbo recordando en como se corría montándome, yo la miraba sin sentir placer, como si aquello no fuera conmigo. Me gustaba ver sus pechos agitándose, por la infección le habían amputado el pezón izquierdo. Se bebió todo mi semen, era una yonqui glotona.

No la amaba, lo supe cuando murió con el cuello rígido por una meningitis: no sentí apenas nada y su cuerpo sin vida, me pareció repugnante. Estábamos en nuestra casa alquilada y allí llegó la policía y un asistente social que tuvo a bien inyectarme metadona pensando que la necesitaba.

El amor es un reflejo deformado en la jeringuilla.

De la misma manera que se deforma mi picha en las bolas que adornan el árbol de navidad.

Así que mejor me la pelo mientras me quede polla y paso de buscar amor de mierda. No quiero enamorarme por unos días para que luego sienta asco de mí. O yo de ella; el que esté podrido y ya consumido, no quiere decir que tenga que amar a cualquier cosa.

Es mejor estar solo que mal acompañado.

Es tiempo de amar, sobre todo en navidad.

Y mientras buscáis a quien o que, la bendita masturbación me evade y salvaguarda de la angustia de semejante búsqueda.

Cuando pasa el tiempo, cuando te has masturbado lo suficiente, llegas a la sencilla conclusión, de que al final, no necesitas a nadie y que no vale la pena buscar tanto lo que no existe.

Que se amen ellos, yo ha he tenido suficiente amor.

Una vez la vi follar con otro, con mi amigo, las narices las teníamos blancas y ella se metió en la boca la polla pequeña de Daniel, yo le dije: — No te amo, pero me va bien no pagar a una puta cuando estoy caliente.

Y nos reímos los tres, me masturbé ante ellos mirándome abrazados.

Luego preparé una jeringuilla de heroína muy pura y se la regalé a Daniel, murió en cuatro minutos, y la yonqui de mi novia, se reía.

Es tiempo de amar ¿verdad?

Sobre todo ahora en navidad.

Tengo una llaga en el ano que me obliga a morderme la mano cuando cago. Mis testículos escupen un semen oscuro que parece orina.

Feliz navidad, es tiempo de amar.

Brindo con mis retrovirales por ello.

Y en pocas horas, me correré buscando el amor. Otra vez.

Es que me parto de ternura…

Iconoclasta

Y mientras la chusma busca el amor (o un cambio de decepcionante pareja), yo me masturbo con sórdidas imágenes y recuerdos ya borrosos. Pareciera que los actos pasados solo tienen el fin de ayudarme a eyacular. Luego me resultan completamente indiferentes y olvido, como si el semen fuera la vacuna contra el amor.

He jalado del prepucio y el glande rosado, húmedo y resbaladizo se ha desbordado. Luce enorme y obsceno.  Manan unas gotas de sangre por la piel desgarrada de tanta presión.

No es accidental, ni aleatorio. Estoy caliente como un sol.

Mirándolo pienso que soy la metáfora viviente de la teoría del Big Bang y la continua expansión del Universo.

Vanidad justificada…

Deslizándose el fluido necesario por el bálano para penetrar y bombear en su deseado y hambriento coño, pienso en los agujeros negros y su mortal fuerza de atracción.

Aferro con fuerza toda esa carne dura y se me cierran los ojos de placer. Una gota de deseo rojizo se desliza ardiente por mi puño y me enciende, me embrutece, soy el hombre que vuela directo por el cosmos a la perdición.

Los dos, mi pene y yo, nos dirigimos suicidamente al horizonte de eventos , al coño que palpita de deseo.

Soy el satélite de mi polla y me dejo arrastrar al otro lado si lo hubiera.

Una vez dentro ya no sé qué es el glande o qué es la vagina que me oprime furiosa y sin piedad. Es fusión total. Solo sé que siendo absorbido me aferro a sus poderosos y rotundos pechos en un intento por no desaparecer. Por no desintegrarme.

No lo consigo.

Muriendo así, tengo la absoluta certeza que el cosmos es una mujer con las piernas abiertas y una vulva goteante.

Es una revelación que se repite constantemente, como el padrenuestro en las iglesias y en los colegios; sin que el humo del cigarro que me irrita los ojos aplaque en algo mi total indiferencia hacia la fe que nada tiene que ver con su cósmica vagina.

Bendito sea el semen mío de cada día con el que anego su coño…

Padre, no me arrepiento, no he pecado. Soy perfecto en mi brutal deseo.

Tiene sentido que exista la Vía Láctea cuando el semen rezuma por los deseados labios de su coño al eyacular furioso y sin aire en los pulmones.

Tiene sentido que los bebés nazcan con la mancha del pecado original que es mi semen en su cabeza. A veces nacen muertos y no importa demasiado; mi objetivo es follarla y cualquier otra consideración no procede. Los que mueren, que descansen o no, en paz.

Respecto a mis cojones: son dos áridos y estériles asteroides que no buscan reproducción. El que estén cargados de esperma es puramente accidental, podría tratarse de petróleo o nicotina.

O mierda…

Solo existen pegados a mi polla para que expulsen algo que llene los conductos seminales y así provocar el explosivo placer.

Como una supernova que en lugar de luz, riega con semen el cosmos.

Es algo hedonista y mecánico que nada tiene que ver con la consecución de la vida.

Ni siquiera con el amor; porque el Universo y yo somos gélidos a pesar de los rayos ultravioletas, gamma y solares de miles de astros que invaden el vacío.

No tenemos una memoria a largo plazo, el pasado y lo pasado, lo que fue y lo que no existió, está ya demasiado lejos e inalcanzable; como en una ecuación de segundo grado, lo nacido y lo muerto, lo soñado y lo vivido se ha precipitado en el seno de la parábola donde nace lo negativo y lo positivo sin que tenga consecuencia alguna.

Porque todo se olvida y muere cuando follo, cuando la meto, cuando escupo mi semen ardiente en ese coño enorme.

El cosmos es el vertedero de mis recuerdos.

Lo malo es que no hay otra dimensión «al otro lado» del agujero negro. Una vez he descargado y mi falo agotado ha sido víctima de los espasmos de su coño, vuelvo aquí, entre ellos, los vulgares. Saboreando aún las babas de su vagina, el aroma fuerte a orina y corrida de ese precioso agujero negro que es su coño. La siempre agresiva dureza de su clítoris que sobresale bizarro entre los pliegues de ese coño por el que mataría a dios y mi padre.

No…

Corrección: no es malo volver, no es malo no acceder a otra dimensión.

Vale la pena vivir en esta triste y decepcionante realidad para surcar el cosmos de nuevo, cientos de veces, y ser engullido por esa deseada singularidad que es su vagina desplegada, agitándose con cada inhalación de aire cuando meto mi lengua en ella.

Soy una estrella fugaz que resucita en breves ciclos con el único fin de follarla.

Follar el cosmos, que es finito y es ella…

Iconoclasta

Y mientras se desliza por el bálano el fluido necesario para invadir y penetrar su deseado y hambriento coño, pienso en los agujeros negros y su mortal fuerza de atracción.