Archivos para marzo, 2021

A veces ocurre que me olvido de respirar porque interpreto como sería besarte en ese mismo instante en el que me apremia la necesidad de ti.
Dichosas apneas de amor…
Por ello me da no sé qué imaginar que te follo; el corazón es cosa seria, no puedo ponerlo a prueba tan osadamente.
Y aun así, tengo la sensación de inminente fatalidad porque será inevitable que un día me deje llevar por esa ilusión.
Pensarás que exagero; pero a mi médico se le ha escapado un grito cuando ha reventado el manguito del tensiómetro en mi bíceps..
Le he dicho que no se preocupe, que es solo cuestión de amor, pensaba en mi novia.
Y de repente ha gritado “hostia puta” porque manaba sangre de una de mis orejas.
No podía parar de reír al ver su expresión, cielo.
Y por eso se me ha escapado un vómito.
Se lo han llevado de la consulta por el ataque de nervios que ha sufrido. Ya sabes son tiempos del puto coronavirus y los médicos no se eligen por ser valientes, es cosa de que ofrezcan la titularidad adecuada y tener un buen padrino si quieren acceder a trabajar para el gobierno.
Bueno, pues antes de ponerme la camisa para salir de la vacía consulta, me he tomado la temperatura por si tuviera algo de fiebre; al pensar en tus cuatro labios he fundido la pantallita digital.
Como olía a quemado, ha llegado una enfermera a la consulta y me ha dicho que o me iba por las buenas, o llamaban a un exorcista.
Y tal vez sea ese el problema: que me has poseído, mi bella diablesa.
En otro momento ya te contaré de lo mucho que me crecen las uñas en las noches de luna llena (sobre todo las de los pies, que me hacen sentir como una iguana), cuando imagino tu piel desnuda bajo su luz, concretamente tus magníficos pezones.
Te dejo, que el teléfono empieza a humear.
“¡El poder de Cristo te obliga!” ¡Ja! Me encanta tenerte dentro de mí; pero espera y verás cuando yo te la meta, listilla… Besos, mi amor.

Iconoclasta

Los caciques fascistas catalanes han de demostrar en todo momento su férrea represión y mantienen, sin que les tiemble la mano, el toque de queda marcial (con la excusa tonta del coronavirus) una horita más de prisión que el resto de las taifas españolas.
Cataluña y su rabioso fascismo jodiendo a plena potencia todo asomo de libertad, aunque sea solo una puta hora más.

Si tienes verdadera necesidad de amor y lo buscas, no lo encontrarás.
El amor es un animal que caza al acecho a víctimas desprevenidas, como cualquier otro depredador.
Así que, relájate y déjate matar; porque de morir no te libras.

No es habitual recapacitar en lo que no se sabe o ignora, es preferible que otros lo cuenten. Leer y entender lo leído, provoca jaqueca. Como si mujeres y hombres estuvieran menstruando constantemente…

Una vez se ha acostumbrado a la sangre, o lo matas o te joderá durante cuarenta años más. El cerdo ibérico tiene esas cosas del acoso y abuso.

No existen días de gloria porque no hay dignidad.

La nobleza no es popular, la gente se conforma con hacer alarde de su cobardía como lo hacen los neuróticos en sus reuniones anónimas.

Mierda…

Los cobardes enseñan a sus hijos a ser como ellos y mueren los pobres de infecciones porque son como las ratas y carecen de instinto de auto protección: comen donde cagan; lo que no hacen los animales.

Se eterniza lo malo y lo indigno en forma de religiones y tradiciones.

Y tradiciones y creencias están basadas en el miedo y la ignorancia. Las tradiciones sobre todo, es el cáncer de los pueblos, no permiten progresar y se rinde culto a la ignorancia de los viejos.

No todo es tan malo, cada día hay más enfermos de males mortales; esperanzas de que se regenere la raza humana. Aunque se echa de menos una gran guerra que alivie las apreturas en los continentes con más rapidez y dinamismo, incluso alegremente.

¡Psé…! Nada es perfecto.

Puta madre…

Eso me pasa por comprar sin pensar llevado por la voracidad literaria que no sabe de mi cerebro pequeñito.

La preocupación por la muerte también hoy pasa por ser correctamente reciclado.
Me alimento de mercurio por joder.
Por envenenaros a todos al descomponerme, por mucho que me hagan arder como una rueda vieja.