Archivos de la categoría ‘Absurdo’

Esas pequeñas alegrías

Existen mañanas que contra todo pronóstico, se convierten en gloriosas.
Puede parecer una vulgaridad; pero no lo es. Que ocurra algo como lo de hoy se da pocas veces en la vida.
Cuando se empieza un nuevo rollo de papel higiénico todo el mundo sabe lo angustioso que es el proceso de separar la primera vuelta pegada.
Tirar del filo de la hoja y que se desgarre hasta tres vueltas, obteniendo un irritante papel irregular, estrecho, muy estrecho y corto que en caso de llevarlo al culo, acabarán los dedos haciendo el trabajo del papel sin protección alguna.
Y hasta que se consigue obtener la medida correcta en toda su amplitud, el tiempo pasa y la mierda se seca. Es prácticamente la forma más nefasta y angustiosa de empezar el día.
Sin embargo, como decía no sé quién, porque no soy musicólogo (lo mío es más la física cuántica y esas cosas): “de vez en cuando la vida toma conmigo café”.
Et Voilà! La primera vuelta se desenrolla suave y entera, rápida y sorprendentemente.
Y siendo ateo, me limpio el culo dando gracias a Dios.
Es tanta la sorpresa y la alegría, que pienso que el papel está contaminado de Viagra, porque se me ha puesto dura.
¡Ah, esas pequeñas alegrías!
Esas que hacen de repente, una mañana, la vida maravillosa. Y por ellas vale la pena cagar.
Precioso.

Gélido misticismo

Ante tan contrastado y gélido paisaje, en la fría soledad sobreviene un inevitable misticismo, recuerdo unas semanas atrás el exuberante verdor. El rumor y alboroto de la vida contra el silencio del hielo.
Y al cabo de unos minutos, sientes el filtro del cigarro frío en los labios. No te tocas las orejas porque tienes miedo a que se desprendan. No meo porque no me atrevo; pero hay ganas.
Y la enorme duda: ¿siguen ahí los dedos de los pies? Porque sinceramente, no soy capaz de sentirlos.
De las lágrimas congeladas que se me clavan en las escleróticas, ya les dedicaré otra prosa dramática cuando recupere la visión.
Hace un frío de cojones.

Llorar sangre

Lo malo de llorar sangre, es que es imposible.
Si fuera posible existiría la sinceridad y la valentía.
Y habría muertes por auténticas tristezas sangrantes y desangrantes.
Querer elevarse por encima de la mediocridad comporta ciertos riesgos. El maldito romanticismo dice que donde no hay tragedia, no hay coraje y una nobleza que demostrar.
Es lo que tiene el verdadero y salvaje romanticismo: es trágico y absurdo.
Tengo libros y libretas en la mesita de noche para sentirme tranquilo y preparado para anotar unas últimas palabras sangrientas en una última fría y oscura noche, o en un amanecer que pudiera ser temible en su similitud con el de ayer, y el de anteayer, y al otro, y al otro, y al otro…
Tengo papel y pluma para transformar los vulgares gritos de los borrachos, en los alaridos de mi alma condenada. O el sonido de una tos matinal, en el rugido de un volcán por el que subo con una pata de palo buscando una muerte épica.
Lo que sea para disfrazar la insoportable realidad de los días y noches iguales.
Bellas lágrimas de sangre que no caerán jamás. Tragedias imposibles…
No soy nada, no soy nadie.
Un réquiem por el hombre que murió en el momento de nacer y no lo supo hasta que ya era tarde para desnacer.

Demasiado def

Demasiada cabeza, demasiados años, demasiada piel seca, demasiado cansancio cerebral, muscular y óseo.
¿Buscar vida eterna?
Dorian Gray era un mierda.
Solo quiero largarme de una puta vez.

Ranas extraterrestres

A veces creo que sin darme cuenta, he sido abducido por seres psicodélicos a un planeta extraño. No sé si me sondan o no. No quiero hablar de ese tema, me provoca sarpullidos en el cerebro.
Y allí las ranas son del tamaño de un cerdo, coloridas, buenas escaladoras y alguna usa teléfono.
Y luego pienso que si en lugar de una tapa de champiñones al ajillo, me han servido una de peyote. Entonces sería lógico que las viera aunque no me hubieran abducido. Lo cual es un descanso porque evito la molestia de que me metan una sonda anal, que es básicamente lo que más me preocupa del problema extraterrestre.
¡Y qué ojazos tienen los batracios!
Hay momentos tan surrealistas, que en lugar de reír estúpidamente colocado, dan ganas de ir a un psiquiatra de urgencia.
Y fumar.

El alma desmontable

Si existiera el alma en el cuerpo del ser humano, tal y como muchas religiones e individuos creen; de tal forma que efectivamente se pudiera separar del cuerpo; el alma iría a precio de perejil y el diablo no ofertaría importantes dones a cambio de esa miseria.
Sería todo tan poco romántico, que al sentarnos en el cagadero no habría disquisiciones teológicas de paraíso e infierno producidas por el estreñimiento, ya que la peña conocería muy de antemano su mediocre final.
Sigamos la lógica, si desmontas el alma del cuerpo, te queda un cuerpo vacío. Si el cuerpo está vacío, no hay humanidad y por lo tanto se puede usar sin ningún escrúpulo (matar un cuerpo no-humano no iría en contra de ninguna ley civil y religiosa) como almacén de repuestos para políticos y gente adinerada y con poder. O bien como abono de bonsáis, por ejemplo.
Respecto a las almas, se embotellarían (talmente como las hadas del videojuego La leyenda de Zelda) y con una barata manufacturación, servirían como ambientadores en casas, cines, burdeles y grandes almacenes.
Si el alma se disocia del cuerpo, nos convertimos en una cosa de carne y en un vapor que vuela libre y por lo tanto, susceptible de ser envasado.
Consideraos afortunados de que eso del alma sea un cuento. El cerebro es el que crea el pensamiento, las emociones, las bondades, las maldades y las ganas de follar. Es obvio que el cerebro es más funcional en algunos individuos que en otros; pero seas idiota o no, lo tienes.
Así que la espiritualidad y los excesos físicos de toda índole se han de practicar mientras haya cerebro. Esperar algo tras la descomposición del cerebro, sería tanto como creer que la virgen María quedó preñada por una paloma y que murió virgen, claro.
Si de verdad hubiera un alma desmontable, rezad para no acabar como ambientador o abono.
Ser absurdo es como contar un chiste: hace los largos minutos más entretenidos y llevaderos cuando no estás cagando.

 

ic666 firma
Iconoclasta

Misticismo

Si fuera un místico pensaría que la publicidad es un aviso profético. Pero no me hace falta de ninguna profecía para saber lo que me espera. Soy tremendamente práctico e inasequible a la ingenuidad.
Dijéramos que simplemente es divertido, y más teniendo en cuenta que ya he perdido muchas piezas dentales. Vamos, que no son para siempre por mucha muerte que lo afirme.

Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Muertos mudos

— ¿Crees que los muertos hablan?
— ¿Y tú crees en la transmutación del plomo en oro? Los muertos tuvieron su oportunidad cuando estaban vivos. ¿Para qué iban a querer hablar ahora, en el supuesto de que estuvieran vivos en forma de vapor? No jodas.
—Es que dicen cosas.
— ¿Quién?
—Los vivos que no callan y los muertos que deberían callar. Tienes razón, tuvieron su tiempo. A lo mejor no saben…
—Nadie sabe nada. Esto es una mierda. Los muertos solo hablan cuando los sueñas. Les pones voz como un ventrílocuo a un cuervo de trapo, te convences de que están flotando en algún lugar y eso te da paz porque a ti te pasará lo mismo. No seas vulgar.
—A veces flaqueo y me gusta imaginar, no puede hacer daño.
—No sé si puede hacer daño; pero nuestro cerebro está hecho mierda. ¿De verdad no puede hacer daño una conversación con uno mismo? Los muertos no me dan miedo; temo al neurólogo y su diagnóstico.
—Esto es un absurdo, yo intento hablar de cosas trascendentes y tú te ríes.
—No soy yo, son los muertos. ¿Oyes a papá? Me (nos) llama al orden psicológico. No ha tenido hijos para que se hagan esquizofrénicos por puro aburrimiento.
—Ya no tiene autoridad, no le escuches; somos más viejos que él cuando murió.
— ¿De verdad estamos locos?
—No, es puro ingenio. Y por otra parte ¿qué importa?
—Vale… Dile que calle y te (nos) tomas un café a ver si hay otra fisura en el cerebro un poco más coherente.
—Hay calabazas con velas dentro, ¿esas coherencias dices?
—Pon el punto final de una vez, me cansa.
—Ya.

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La vida tiene un efecto negativo sobre la muerte: la retrasa.
Y en algunos casos, demasiado.

Responsabilidades lógicas de la Vaga de País de Cataluña

Espero que con este asunto de la huelga general (Vaga de País) en Cataluña, para pedir la libertad de los encarcelados por el golpe de estado y traición a la constitución española, y a la mitad de la población que pasa de chorradas de repúblicas; hagan las cosas bien.
O sea, los organizadores deberían disponer de un seguro de responsabilidad civil para cubrir las muertes que se deriven de este paro, ya que las ambulancias, bomberos y otros elementos de auxilio, están o han estado inmovilizados y detenidos en las inmensas retenciones que provocan.
El deber de la policía sería identificar a los individuos/as que forman los grupos de presión o piquetes, para que respondan a las posteriores reclamaciones por muerte o daños en las que pudieran incurrir. Y eso no lo veo en las noticias, hablan con la peña exaltada; pero no les piden identificación.
No basta con el “pacifismo”, hay que tener responsabilidad.
No es suficiente consuelo que a los muertos los celebren como mártires, sobre todo, si no habían pedido morir por unos millonarios con ansia de poder que han sido encarcelados por este timo caprichoso de la independencia.
Estoy seguro de que esas grandes organizaciones independentistas que tienen tanto dinero lo tendrán previsto; y en la medida de lo posible dispondrán de medios económicos y seguros, para de alguna manera, indemnizar a los familiares de los muertos o quien quede con secuelas por falta de asistencia médica ante el corte de las vías de comunicación que son pagadas por todos los ciudadanos sean o no independentistas.
Porque los chalecos de fosforito que visten de uniforme los militantes de las “asociaciones culturales”, no curan una mierda.
Una cosa es aguantar a “pacifistas” con cierta paciencia y resignación; y otra muy distinta que te maten un padre o un hijo “festivamente”.
El que no permitan que los productos de primera necesidad puedan llegar a los comercios, es un mal menor; pero que no dure mucho.
Y si no, que le pregunten lo que opina de la jodía Vaga de País, a quien está esperando su pedido de Amazon.