Una sociedad decadente, retrasada mental, cobarde y analfabeta se escandaliza por una bofetada… Es muy urgente, perentorio, que se declare una gran guerra mundial; de hecho es inevitable. Es la única forma de realizar una selección natural para contener la ya imbécilmente extendida globalización de las sociedades imbéciles que son ya plaga en el planeta. Unos millones de muertos no pueden hacer daño a la especie humana, sino bien. Todo son ventajas en la selección de la especie y eliminación de taras ya profundamente endogámicas; sea natural o programada.
Los políticos pervierten el lenguaje con su ignorancia, por la escasez de vocabulario en gentuza que debería tener esos conocimientos necesarios para cumplir su correcta tarea, como son los políticos. Cuanto más populistas, más empobrecen su comunicación, cualquier político al azar, es un ignorante en potencia. Por eso se inventan aberraciones como “isla ibérica”, en relación al asunto del elevado precio de gas, luz y combustible de automoción en España. Isla ibérica es el vergonzoso eufemismo por país en bancarrota por causa de una gestión negligente y corrupta, y por ello se le da alguna limosna, por cierta lástima que aún son capaces de sentir algunos jerarcas europeos. La caridad de los países desarrollados al subdesarrollado. España es un país con una gran depresión económica ya crónica. Es pobre por tradición fascista, por tradición dictatorial. Una península en Europa a la que no llega ni asomo de inteligencia, tal vez sea por la barrera que forman los Pirineos, que la decencia no consigue superarla. Al gobierno español se le llena la boca diciendo que la culpa la tiene la guerra de Rusia y Ucrania; pero es mentira, porque desde hace más de seis meses llevan subiendo luz, gas y combustibles sin cesar. Aparecía casi a diario en las noticias los nuevos récords del precio de la luz; sin que aún siquiera se imaginara la guerra. Que un país pobre como España haya hundido su propia economía destruyendo la industria que da trabajo al obrero con impuestos usureros por colocarse por un orgullo imbécil a la cabeza de las medidas contra el cambio climático, debería ser causa de delito y sanción al gobierno. Un gobierno que además, ha batido récords históricos en la creación de nuevos ministerios, un gasto público colosal, como el que Egipto gastaba en sus pirámides de mierda. Un gobierno debe tener claro que lo primero es la economía de sus habitantes. Y luego, para el “problema” del cambio climático, donaciones de lo que sobre tras tenerlo todo cubierto. Ocurre que la cuestión del cambio climático, se ha convertido en el chollo de los políticos, medidas facilonas, que no requieren más que crear un cúmulo de impuestos contra la población, la cual acepta, ya que es por el planeta “que le vamos a hacer” dicen los mansos. Y así hasta que se encuentran que no pueden comer. Porque atender el presente de la población, requiere una energía, inteligencia y conocimientos que los políticos españoles jamás han tenido ni tendrán, porque adolecen de una endogamia ya vieja como sus litorales. Los países más pobres, suelen ser los más tontos; por sus habitantes y por sus gobiernos que son el reflejo de esos millones de idiotas que los votan. España, ha sido convertida en una “país tercermundista” por un gobierno fascista de carácter pseudo comunista en Europa. ¿Isla ibérica? Parece una marca de embutidos, de productos del cerdo. Y si se piensa bien, resulta acertada la imbecilidad que se han inventado.
La mariconez poscoital se cura con un par de bofetadas a tiempo, antes de que el niño se haga un adulto idiota. Eso de dudar de la identidad de género, es cosa ya metafísica en el tejido de la mente insectil de la sociedad consumista que tiene una fobia absoluta al esfuerzo físico laboral. Todos quieren ser confusos sexuales, aparentar ese existencialismo de reunión etílica de matrimonios amigos; por ello no saben si hacer de machos o hembras. O las dos cosas. Y claro, follan y se me deprimen las nenazas. Como si también fueran capaces de menstruar y su sistema hormonal les provocara cierta descoordinación mental. Es en estos momentos de tristeza existencial en el macho, es cuando la mujer debe ser comprensiva y decirle: ¿Y ahora por qué lloras, maricón? Joder, las estupideces que hay que ver anunciadas…
Y además, los profesores van a tener que aprender ucraniense en cuatro días para que los niños ucranianos puedan enterarse de algo de las clases. Mañana publicarán que los niños españoles ya empiezan a entender la escritura cirílica. Será debido sin duda alguna al constante catecismo de la prensa del neonazismo europeo que por supuesto, incluye a España y sus gitanos.
Y aquí tenemos la primera plana periodística oficial de la prensa prostituida al régimen neonazi del coronavirus en Europa. Los titulares son idénticos sea cual sea el periódico prostituto. O sea, Rusia prácticamente está ya acabada y cuando caiga, se celebrará en todo Occidente decretando una nueva variante del coronavirus para que no pare la fiesta y la ciudadanía pueda aplaudir a sus fascistas gobiernos encerrados en sus casas, desde ventanas y balcones. Con el coronavirus, aún hoy, siguen dando las idénticas noticias institucionales sin ningún rubor, las mismas mentiras, amenazas y amenaza de ruina inminente para el trabajador, excepto si es maricón, lesbiana o transexual, que tendrán entonces ciertos privilegios. Quiere decir que hay una serie de bulos oficiales que los periódicos y medios informativos reciben de los distintos gobiernos neonazis europeos que han gestionado la pandemia con mano férrico fascista, para manipular la información de la guerra Rusia-Ucrania y así de paso; con impunidad subir el precio de todo para que los habitantes se hagan cargo de los gastos de defensa, bufets libres de los jerarcas europeos y su vuelos, así como del gasto en armas en pro de la paz en el mundo y que todos los sexos y sus desviaciones y parafilias puedan follar en paz, arruinados y humillados como con los decretos del coronavirus; pero sin violencia, que no es poco. Y así en España, un gobierno neonazi, dice ni más ni menos (flipante el gran tamaño de la mentira) que los transportistas arruinados que se manifiestan y han hecho huelga, son gente de extrema derecha (tal y como decían de los camioneros de Canadá hace un par de meses, qué casualidad ¿eh?😋). Cosa estúpida, porque si así fuera, el gobierno penitenciario fascista español del coronavirus, les hubiera condecorado ya con una medalla y creado un ministerio nuevo para esos huelguistas.
Cuando la decadencia de una decrépita y vieja sociedad consumista permite la intrusión y parasitación del esfuerzo de alguien por otra gente privilegiada por lástima política, populista y electoralista, o bien por una publicitada piedad por sus enfermedades o defectos; cuando se da privilegios de esta manera, se trata sencillamente de trampa, estafa, timo, usurpación, abuso, prevaricación, hipocresía, corrupción, insulto, indignidad… Que se cambien de sexo es su problema; pero usurpar lugares y momentos que no les corresponden, es un delito ético de los gobiernos que una sociedad decadente ha elegido por su votación analfabeta.
Lleva lloviendo tres semanas. Dan ganas de quejarse como Sarah: “– ¡Esto parece más surf que patinar! Podría dejar de llover por una vez”. Y que alguien como Eric Draven nos responda también, con tristeza y esperanza: “–No llueve eternamente”. El Romanticismo y su feroz existencialismo murió devorado por la vulgar y cobarde sonrisa cultivada en el buen y manso ciudadano. Y de alguna forma hay que recrearlo para que el coraje no sea devorado por la cobardía. No ha habido en la historia de la humanidad causa alguna de optimismo que justifique la sonrisa mansa, el frívolo y artificioso optimismo como el que hoy inunda la decadente sociedad para conjurar sus miedos ignorantes. Todo comenzó con la banal y caníbal sonrisa optimista de los que han pervertido la historia y la nobleza hasta hacerla mierda: reyes, políticos y sacerdotes de cualquier pelaje. (Entrecomillado, diálogo de El Cuervo, 1994)
Prosigue la doctrina del miedo, la fe en los jerarcas de las democracias occidentales (sobre todo europeas) convertidas al neonazismo, la mansedumbre, la obediencia y la resignación de la población ante su ruina económica. Primero con el coronavirus se ablandó a los habitantes; incluso a lo que no tenían fe en el neonazismo: durante dos años los evangelios del coronavirus nazis no han cesado de difundirse en medios de comunicación y redes sociales. Ahora para que siga blandita la masa amorfa que es la población, le meten la guerra incluso por vía rectal: convierten a los ucranianos en patrimonio de la humanidad (por la Unesco) y cada día hablan de lo muy duro que va a ser vivir con tanta crisis debida ahora a la guerra (que no es más que de Ucrania y Rusia) y sumada a la estafa fascista del coronavirus . Y así, mientras pasan películas de guerra y peluches preciosos en las noticias; la decadente sociedad obediente y crédula, piensa en adoptar ucranianos, sacude la cabeza con resignación ante la nueva pobreza de la clase trabajadora que están preparando y entre ellos se dicen: “No nos podemos quejar, mira cómo están en Ucrania”. Y así el crimen perfecto del neonazismo que surgió por medio del coronavirus se extiende en el tiempo como otra mancha de mierda más sobre la faz del planeta.
Pronto veremos multitud de sábanas colgando con una mancha roja en las ventanas de las casas gitanas y payas. ¿Y ahora que les pasa con la memoria histórica de Cervantes, Mecano y Escobar? ¿Los van a desenterrar y llevar a un vertedero? ¿No tiene trabajo de verdad que hacer el gobierno penitenciario fascista español del coronavirus? ¿Por qué no enseñan a los niños a leer y escribir correctamente de una vez por todas? ¿Prepararán a las niñas payas para sus próximas bodas? Y esperemos que en el próximo curso, además de aprender a ser gitanos, los niños españoles deban llevar una alfombrilla para orar en dirección a la meca a la hora del recreo, por supuesto con bozal. Porque la historia universal, mejor no leerla, porque podrían sacar conclusiones, si se les permitiera tal cosa. Como actividad extraescolar, aprenderán a cocinar mono (o rata) con suela de zapato, una aproximación a la gastronomía africana que los preparará para la nueva crisis del coronavirus/guerra ucraniana.