
Archivos de la categoría ‘Conclusiones’
Cumple años Sasha Alexander
Publicado: 17 mayo, 2019 en Chusma, Citas, Conclusiones, Histéricas, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant
El daño que hacen los hombres
Publicado: 13 mayo, 2019 en Chusma, Conclusiones, HistéricasEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Menudo tolai el cocinero senegalés…
No hay nada peor que ser hombre nenaza y además falso y populista.
Supongo que no ha tenido contacto alguno con hembras perras y estafadoras. Si no sabe que no hable.
Yo conocí a una mexicana poblana con una entrepierna venenosa y estafadora como ningún hombre he conocido. Y no voy diciendo por el mundo que las mexicanas son putas venenosas.
Por otra parte, yo no le he hecho daño de mierda a nadie, gilipollas.
Menos generalizar, estúpido.
El daño se me ha hecho a mí, joder. Mujeres y hombres por igual me han estafado, viven y han vivido a costa de mí.
Vamos a ver si lo entendéis, idiotas: la igualdad de sexos es saber que hay tanto hijoputa con vagina como con pene (sean o no transgénicos, como los tomates).
Es que no creo en santos, sinceramente.
Ya soy mayor para esta mierda.
Jodidos respetos
Publicado: 1 mayo, 2019 en Chusma, Conclusiones, Humor, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

No es cuestión de respeto. Es cuestión del nivel de irritación y asco que te causa algo.
No respeto nada, simplemente lo tolero o no.
El respeto es solo una urbanidad social para vivir sin demasiados disgustos entre la chusma.
En mi mente no respeto ni trato con deferencia a nada ni nadie que no me guste.
Si me gusta deseo follarla y si me molesta le deseo una buena enfermedad larga y dolorosa.
Y si un cenicero no me gusta, por muy buen servicio que pudiera hacer, lo tiro.
Una mami caliente
Publicado: 19 abril, 2019 en Chusma, Conclusiones, Histéricas, Humor, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Lo que hubiera dado yo por que una mami como la de la noticia me hubiera acosado, seducido y follado con 13 o 14 años.
Hubiera echado de casa a mi madre bio y me hubiera quedado con la Coral.
No sé por qué cojones la juzgan. En todo caso tendrían que juzgar a los adolescentes por lelos.
Los idiotas no cesan, como el mar.
Hombres y jóvenes
Publicado: 15 abril, 2019 en Conclusiones, Humor, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

La hipocresía de los eufemismos sensibleros está presente en cualquier mierdoso lugar, leas lo que leas, oigas lo que oigas.
Cuando se trata de una víctima e incluso hasta los cuarenta años, se habla de “joven de x años”.
Pero si son ladrones se les llama “hombres, mujeres o adultos”.
La juventud es adolescencia, y una vez cumplidos los 18, se es adulto y capaz de mal votar entre otras cosas.
Que un adulto sea más joven que otro, es otra historia.
La sensiblería usada por la prensa y otros medios de comunicación es pura hipocresía paternalista, colaboracionista con los actuales gobiernos de la mediocridad y el populismo que buscan contentar a la chusma, incluso pervirtiendo las normas lingüísticas en favor de los millones de analfabetos que pueblan este puto planeta.
Cumple años Jennifer Morrison
Publicado: 12 abril, 2019 en Conclusiones, Humor, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant
Narcotizados artistas y su suerte
Publicado: 9 abril, 2019 en Absurdo, Chusma, Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismoEtiquetas:afortunados, artistas bohemios, Crítica social, desafortunados, desprecio, ensayo, hartazgo, Iconoclasta, internet, obreros, ofensa, Pablo López Alabadalejo, pensamiento, Reflexiones, Ultrajant

La angustia, el existencialismo, el romanticismo, las inquietudes humanísticas… Todo eso da mucha importancia a la psique, nos hace parecer importantes a nosotros mismos.
La muerte, la vida, el dolor y el placer, el hambre y la saciedad, la riqueza y la pobreza.
Sin embargo, pienso en lo mal repartidas que están las experiencias y sus emociones, los hay que conocen solo lo bueno y otros solo lo malo.
Fumas, escribes, te masturbas como un animal sin ser necesario y cierras tu pensamiento a cualquier otra consideración que no sea trabajar o hacer correctamente la compra.
Por tanto solo sé de lo malo.
Y ninguna mente es perfectamente hermética y robotizada o condicionada, por lo que el deseo de que haya una destrucción total asoma como un brillo de inteligencia en mi mirada cuando el jefe me daba la tarea del día o me cobran en la caja del supermercado con evidente aburrimiento tras hacer cola durante una eternidad.
Pienso en esos grandes artistas bohemios que tenían la suerte de poder alimentarse de mierda, marihuana y licor sin pensar en trabajar largas horas todos los asquerosos días. Y luego en mis largas jornadas laborales y en mi imposibilidad psicológica de pedir dinero prestado, cigarrillos o cualquier otra cosa. Vivir literalmente del cuento bohemio, no está dentro de mis gustos ni orgullo.
Y así, todos esos grandes maestros pierden peso. Su banalidad y su suerte me provoca prurito en los genitales.
No soy feliz como ellos.
A Bukowski, una puta le come gratis la polla y yo tengo que pagar una pasta por una mierda de mamada de una furcia de dientes podridos y bragas rotas.
No soy amable con la suerte de nadie, por muy carismática que sea su forma de alucinar con tóxicos varios.
Sin estar narcotizado sé de peores cosas que esos listillos.
He visto de niño a locos mutilarse a través de las ventanas de un manicomio y lo que es peor: la envidia.
La envidia es el pan nuestro de cada día. Me refiero a la envidia como forma de vida y pauta de comportamiento en esta sociedad mierdosa.
Aunque conociendo al ser humano, no puedo imaginar una sociedad sin envidia.
Si eres amable por fuera y por dentro desprecias con ira la mierda de leyes que han ido tejiendo a lo largo de los siglos tienes la fuerza del pensamiento; pero si aceptas con resignación el juego, te conviertes en una boca muda que come de una bolsa colgada de un ronzal con la cabeza gacha.
Siempre hay medios para hacerse oír y más en estos tiempos.
Decir estupideces no es necesario, simplemente inevitable. ¿No se dice que haya donde fueres, haz lo que vieres? Lo hago, cojones.
Así que ya no he de ser un borracho de mierda para que un editor me publique y vender el espectáculo del «hombre hecho mierda» y ser leído en un hipotético futuro.
Desde la comodidad de una buena silla o una buena mesa, puedo denigrar todos y cada uno de los estándares de esta mierda de colmena humana.
Ya no debo esperar a morir para tener la suerte que mi pensamiento sea leído por algún trapero que encuentre mis diarios y mis escritos envejecidos.
Ahora, aún vivo, soy capaz de ofender a mucha gente. Tanto o más como yo he sido ofendido.
Alguien tendrá que joderse al encontrar alguna de mis frases por culpa de un puto buscador y pensar: ¿Quién coño es este imbécil?
La gran obra maestra que solo acabará con mi muerte se ha metido tanto y tan íntimamente en internet que, ya soy una voz que se quiera o no se puede tropezar con ella.
No me importa la calidad, importa la claridad y la contundencia. Y cuando alguien busca felicidad, sexo, amor, dolor, envidia, humor, semen, violencia, violación, puta, polla, coño, infancia, mamada, política o religión, se encontrará con mi pensamiento y con toda probabilidad no le va a gustar.
Y se preguntarán si soy drogadicto o borracho, de la misma forma que yo me pregunto cómo es posible que los cuerpos con cerebros tan simples como los de la humanidad, puedan realizar funciones tan básicas como cagar o mear sin equivocarse de conducto de evacuación.
Nunca fui ni pude ser un puto y afortunado bohemio, solo un puto obrero amargado.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Cosas y cosas
Publicado: 5 abril, 2019 en Absurdo, Conclusiones, Histéricas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Existen las cosas tristes y las tristes cosas.
Las cosas tristes viven patéticamente.
Las tristes cosas yacen muertas, ocasionalmente picoteadas por funerarios buitres.
No sé bien donde encajo, si entre las cosas tristes o las tristes cosas.
Hay un lugar donde las cosas no pueden dejar de ser espantosas y no ven la hora de morir. Lo llaman purgatorio; pero yo no purgo nada, mi digestión es perfecta; simplemente algo salió mal en mi concepción.
Soy una cosa con ese serio problema, me encuentro en un limbo en el que medio vivo lastimosamente y no acabo de morir para descansar.
Hay cosas que no tenemos suerte para lo menos malo, ni para lo malo absoluto.
Y Dios es una puta que apenas mal te corres, sale veloz por la puerta del motel con el dinero entre las tetas, sin preocuparse si lo eyaculado es pus o esperma.
Sinceramente, yo tampoco me preocuparía. Siempre que he podido he hecho lo que quería, no siempre ha sido agradable para otros, ni siquiera para mí.
Y como la puta o como Dios, no he mirado atrás.
Soy una mala cosa ¿eh? No me quejo, solo concluyo.
¡Ja!
Diversidad genética
Publicado: 3 abril, 2019 en Amor cabrón, Conclusiones, HumorEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Si amar es tan bello, ¿por qué se escribe tantas y tantas veces del padecimiento de los amantes?
¿Por qué tantos poetas parecen ver; pero no tocar?
El amor es una entelequia que los amantes se esfuerzan por materializar; saben que no lo conseguirán y ahí reside la tragedia.
Los amores mueren tras el clímax de una euforia. Unas veces por la impotencia de hacerlo real, otras por hastío.
Es una forma de mantener poblado el mundo con diversidad genética.
El gran robo
Publicado: 29 marzo, 2019 en Chusma, Citas, Conclusiones, Histéricas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant

Cada vez más cercano…
Los medios de desinformación y miedo, avanzan y asientan el futuro gran robo a la población: un impuesto por vivir que se suma a todos los que ya hay.
A medida que la población está más homogeneizada con los mensajes institucionales y aumenta el número de obreros con teléfono móvil conectado a internet, las premisas histéricas de fin del mundo se hacen cada vez más vistosas.
Solo es una cuestión de muy poco tiempo que instauren un nuevo impuesto por vivir y la chusma lo acepte, aunque le jodan gran parte del poco dinero que ganan.
Es tan obvio, que me asiento en mi conclusión de que la especie humana tiene un deficiencia mental; una tara que por alguna aberración natural, le ha llevado a evolucionar.
Mientras lanzan mensajes del peligro del planeta, los ricos y poderosos de mierda, se frotan las manos con el dinero que van a robar con absoluta impunidad y con el beneplácito de los idiotas que teclean imbecilidades y sentimentalismos infantiles en sus telefonitos inteligentes (más que ellos mismos).
