Archivos de la categoría ‘fotografía’

22548879_10214738666601316_6799821290848989060_o

La vida es color dicen; pero algo ocurre en mi cerebro, que codifico los colores en grises y a la luz amenazada por la penumbra.
No quiero la banalidad del color, quiero la lucha entre luz y oscuridad. La tétrica serenidad de la monocromía que evoca muerte, tiempos ya perdidos…
Mi pensamiento denso y potente no busca paz o alegría, solo quiere trascender a través de la cruda y descarnada realidad.
Porque de alguna forma, soy capaz de sonreír y amar en lo gris y en la penumbra.
Tal vez soy alérgico al miedo y la tristeza.
Tal vez tengo un problema en mis retinas; pero no usaré colirios.
Está bien así, no puede hacer daño.

100 muertes por minuto

Los escritores viven a una velocidad de 100 muertes/minuto hasta que al final les es concedida.
Escribir es una enfermedad degenerativa: degenera la humanidad y el ánimo de quien la describe.
Los hay que escriben de esperanza y amor; pero no son escritores, son charlatanes, vendedores timadores con un frasco de curalotodo en la mano. Rodeados de palurdos que se plantean comprar ese agua sucia que anuncia.

Fotor_150773107912233

Bebiendo agua fresca y clara a falta de cocacola, como siempre me ha sobrevenido una de mis revelaciones filosóficas.
Es un asco ser tan listo, una carga tremenda es mi pensamiento afilado.
Me gusta mucho ese dicho que dice: Al enemigo ni agua.
Estoy de acuerdo, para eso es el enemigo: para matarlo.
A menos que tenga un buen par de poderosas tetas y unos labios jugosos y carnosos (los cuatro).
La tolerancia y el perdón son virtudes que conviene cultivar si hay tetas.

22218352_10214629260626235_450090673919933807_o

Nadie habla de lo que teme, porque al hacerlo se podría materializar.
Como puntas afiladas de la reja de un inofensivo jardín cuando miras arriba.
Cuando ese temor a pronunciar lo temido se ha instalado, es porque lo malo es inevitable.
Lo peor va a ocurrir, o ya está ocurriendo.
Es tarde.

Desayunar morir

Me siento en el escritorio, intentando elegir de entre todo este caos de ideas, cuál describir y escribir.
Es temprano, he hecho gimnasia y tengo hambre y de la misma forma pienso en morir, no sé porqué; pero me maravilla la naturalidad de morir y la de desayunar como hechos cotidianos.
El rostro es el mismo con hambre o con la certeza de que se va a morir.
Como si morir fuera otra tarea más.
Bien, es tarde para miedos. Desayunar está bien mientras mueres
No hay pesimismo, es solo una mañana más.

Banderas e himnos

Son putos tiempos de banderas e himnos.
No estoy en el tiempo ni lugar adecuado.
Aunque no existen semejantes cosas.
Le confesaría a un cura si creyera.
«Tengo un problema, padre:
Cuando veo una bandera o escucho un himno, siento un dolor agudo en los genitales y parece que me arrancan de la cabeza mi individualismo, mi libertad, lo que soy. Padre: ¿sería legal pedir a Dios que incinerara las banderas, las manos que las soportan y las bocas que canta himnos?
Necesito tranquilidad, padre de mierda.»
Veo un mástil vacío y libre, como yo; somos iguales en la bendita y silenciosa soledad donde no acude nadie.
Y me da paz.
Y está bien.
Dos veces bien.

 

Fotor_150642420959260

Mi alma mortal

Si tuviera alma caería sonora y pesadamente al suelo, como una viga de hierro.
Mi pensamiento es tan denso y hostil que se convertiría en el agujero negro de las almas.
Si tuviera alma, me alegraría de morir. No sentiría esta indiferencia.
¿Cómo es posible que un órgano blando, débil y semisólido pueda crear este acero hiriente que es mi pensamiento? El que me hace cerrar los puños buscando el control de mí mismo.
Si tuviera alma, los dioses todos, no me mirarían a los ojos para no irritarme.
Porque un alma como la mía, libre del cuerpo sería genocidio.
El alma muere con el cerebro, tras el colapso del corazón.
No hay almas inmortales, tan solo pensamientos que trascienden más allá de su tiempo de vida: recuerdos en otros cerebros vivos.
Y si tuviera alma, mi amor, entendería que de verdad estaría a tu lado eternamente. Tranquila, cielo. Muerto el perro se acabó la rabia.
No importa mi hostilidad.
Amo de la misma forma que odio y desprecio: a un trillón de megavatios de potencia.
Soy un sol.
Escribiendo esto un cuervo grazna irritado haciendo coro con mi pensamiento, con mi alma mortal. No debe encontrar a una cuerva que follarse.
El mismo cuervo que me picotearía los ojos si ahora me muriera, intentando arrancar trocitos de mi alma muerta.
De mi cerebro hecho papilla.
No, si tuviera alma no sería algo etéreo al morir.
Sería un hierro, algo que aplasta.
Algo peligroso y absolutamente libre e impune.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Bajo el cielo

Qué hermoso…
El sol brilla potente y en pocos segundos, una oscura y pesada nube lo tapa y descarga sus truenos y lluvia sin piedad.
Y no hay donde cubrirse.
Así que todos los animales y árboles estamos bajo el mismo cielo y agua sin importar edades o morfologías.
Y eso me hace bestia, una bestia que por algún azar escribe cosas de lo que fue y lo que es.
De lo que le gustaría que fuera y lo que de verdad ocurrirá.
Y mientras la lluvia moja la ropa, no tengo prisa.
No siento necesidad de apresurarme a ningún sitio.
Tengo suficiente con el sonido de las gotas contra el suelo y las hojas, y con el atávico temor que me recorre el espinazo por el temblor de un trueno.

El explicable y mesurable odio copy

No es malo odiar, es tan terapéutico o más que amar.
Y es más fácil.
Va más con la naturaleza humana.
Para odiar hay que conocer, requiere unas razones concretas.
En cambio, amar es un acto compulsivo, meramente hormonal en muchos casos. Y que obedece en tales casos, a las normas del cortejo reproductivo.
De ahí que muchos machos prefieran pagar a una puta para que les chupe la polla. Y no la madre de sus hijos que no hace esas cosas, o no le gusta imaginar que semejante santa pueda hacerlo.
Bien, porque las madres de sus hijos me comen la mía, mejor y con más ganas que las putas profesionales.
Ya he aportado una razón para ser odiado.
Lo entiendo.
Lo que no entiendo y carece de lógica, es que conociéndome alguien me ama.
La vida, la conducta humana no tiene complicación alguna (las cosas malas no son complicadas). Solo es un conjunto de aleatorias y erráticas conductas sin la menor voluntad por parte de quien las protagoniza.
Y lo único lógico y explicable, es el odio.