Archivos de la categoría ‘Humor’

De la misma forma que hay Gorilaz, también hay Vacaz.
Aquí un fragmento de su nuevo álbum: Cencerro’s in the pasto.
Con cada CD se obsequia un trozo de excremento de Vacaz primorosamente envuelto en ecológico papel.
(Pueden haber trazas de gusanos, escarabajos y perdigones de plomo, se aconseja hervir antes de comer).

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En Telegramas de Iconoclasta.

Una dudosa suerte. Fuji. Mayo 2017

Llueve perezosa, suavemente. La montaña está saturada de color y se respira menta pura. He dejado la bici tirada a una orilla de la senda para fumar.
Como no haría jamás ningún deportista que se precie.
A pesar del gris del cielo, el día es luminoso por los colores que radia el planeta y lo que contiene.
El ciclista con su pulcro, ajustado y adocenado uniforme de ciclista, pedalea hacia mi dirección. Ya es mala suerte tropezarse en un día así con alguien. Coño.
Me ha saludado y yo he mascullado algo rápido, para que no me entienda y no desearle buenos días; pero aparentar que le devuelvo el mismo deseo.
Una mierda.
En la rueda trasera lleva un indigno y cutre guardabarros de cartón, rojo para mayor inri.
La quinta esencia de la miseria, mal gusto y estupidez. No le sirve de nada, hay más barro en su culo que en las ruedas.
Y lo más divertido es que salta a la vista que es un ciudadano ejemplar, bien integrado en la sociedad y respetuoso con las normas y leyes.
¡Lleva una luz de posición roja encendida en el sillín! Sofisticado el andoba…
La razón de semejante baliza, es para que pueda ser visible para los jabalíes, ardillas y conejos. O para que un cazador pueda apuntar bien y pegarle un certero tiro.
Es el único animal, el ciclista, con el que me he cruzado en este camino durante una hora y media.
Aún no sé si pensar que soy afortunado por estos momentos jocosos, o es que tengo una puta suerte del carajo y me tocan todos los idiotas aunque me encuentre buceando en el fondo de la puta fosa de las Marianas.

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Como hoy tengo la inspiración culinaria o gastronómica; ante mi atracón anterior de pizza, he de aclarar que no como exclusivamente grasas.
Mi dieta es equilibrada, también tomo una ingente cantidad de azúcares.
Lo que hay en la parte superior de la foto es una «Coque de vidre» (Coca de vidrio, traduciendo del catalán), es un dulce típico catalán y se llama así porque es fina y crujiente, tanto que se parte con solo mirarla. Está cubierta de azúcar y almendras laminadas o cortadas, horneada hasta la cristalización.
Es tan dulce, tiene tanta cantidad de azúcar que si una miga de la coque cae en el café de una mujer elegida al azar en el planeta, lo arruinaría. La mujer frunciría el ceño al dar un sorbo y diría: «Qué asco, este café no se puede tomar de dulce que está». Esto ha ocurrido a lo largo de toda mi vida, toda mujer que he conocido, ha sentido un profundo rechazo ante el café azucarado. Yo le pongo azúcar hasta que la cucharilla se mantiene vertical; pero las mujeres suelen hacer un movimiento muy extraño con la muñeca para que caigan justo dos granos de azúcar de la cuchara o del azucarero.
Y a mí se me antoja así, más amargo que un lunes.
Como he dicho, que no se alarmen los dietistas, como se puede ver mi dieta no carece de nada.
La parte de abajo de la foto, son los restos.
Por una cuestión de pudor y dignidad, no voy a describir detenidamente el proceso de eliminación de esas sobras pornográficamente buenas.
Que ahora que pienso aún relamiéndome, es lo mejor de la coca de vidrio.
Baste decir que se trata de rebozar la lengua en el plato y chuparse los dedos para que el azúcar se quede pegado en ellos. ¿Por qué esta metodología? Vamos, a ver si usamos un poco la imaginación, listillos.
Esto hay que hacerlo en la intimidad, como ya he dicho, por una cuestión de dignidad humana y porque si alguien se acerca mientras efectúo el rito, suelo gruñir amenazadoramente defendiendo mi comida.
Como no es una actitud intelectual, el oscurantismo de esta técnica está justificado.

Buen provecho y dulce sexo.

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Compras una mediocre pizza de 4 Quesos y ves con tristeza la escasez de los ingredientes. Así que picas ajo, un poco de perejil y lo añades encima del queso.
Ya huele un poco mejor, pero tampoco es como para acariciarse lascivamente admirándola.
Así que la corto por la mitad para añadirle unas rodajas de mortadela siciliana y otras de sobrasada de Mallorca. Ahora sí que pesa más.
Y ya más feliz, más satisfecho, monto una mitad encima de la otra y ya parece una calzzone-pizza. Una apetitosa mutación que pongo en una sartén con aceite de oliva para dorar ambas caras.
El queso se resiste a fundirse.
Tengo microondas, no problem.
McGyver lloraría de envidia ante mis recursos.
Ahora sí, el queso rebosa rojizo por la sobrasada, la mortadela se deja ver tímidamente sonrosada y siento el desesperado deseo de llevármela a la boca como lo hace el monstruo de las galletas de Barrio Sésamo.
Pero no. Aguanto con estoicismo mi erección y pongo la pizza en la nevera tres horas, para que los sabores se mezclen e impregnen la masa mientras fumo.
Luego la meteré de nuevo en el microondas para templarla al gusto y me la comeré entre sonoros eructos y una sonrisa inteligente y astuta.
4 Quesos… No jodas.
Yo soy el Sumo Sacerdote de las Grasas Saturadas.
El Creador de la Divina Gula.
El Guardián de un Sexo Proteínico 100 %
Amén.
Presto, presto!

Erica Campbell

En Telegramas de Iconoclasta.

Un momento para el relax copy

Me encanta sentarme en el banco bajo el pequeño y viejo puente que da sombra y refugio de la lluvia. El ganado lo usa a menudo para cruzar los prados.
Y así relajadamente, me fumo doce o quince cigarros en diez minutos dejando volar el pensamiento.
Es serenidad y silencio.
Y…
Y no sé el porqué; pero me están entrando unas ganas de follar…

El conocimiento total

Una vez conoces a la raza humana rara vez te equivocas al juzgarla y condenarla, o simplemente cazarla.
Y si te equivocaras, por casualidad, no habría drama.

Día de las santas madres

Concebimos y somos concebidos en el afán de la consecución de un orgasmo. De una corrida.
Recuerdo a mi madre como una buena persona, simpática, extrovertida.
Una persona agradable a primera vista.
Y le gustaba follar.
A ver, adultos: que nadie se crea que es hijo de ángeles reencarnados en sufridas madres. O que se es hijo de una curandera o sacerdotisa espiritual que da paz a tus miedos de mierda. Esos que sigues teniendo a pesar de estar cerca de los cuarenta o incluso sobrepasado.
A las abuelas, madres e hijas, les gusta follar tanto como a mí.
No os creáis esa mierda de la beatería de la maternidad. No confundáis las cosas. Las madres tienen coño y los padres polla.
Y les gusta usarlo. O les gustaría seguir haciéndolo.
He follado tanto como un mono y tengo un hijo, y soy un buen padre. Me gusto como padre y le gusto a mi hijo. Y seguiré follando hasta que se me caiga la polla.
Si fuera mujer, diría exactamente lo mismo, incluso me masturbaría maravillada ante mí misma frente al espejo.
Y las madres que ya no follan porque son demasiado viejas o por algún pudor prejuicioso, recuerdan con un cosquilleo genital cuando vuestro padre o su amante se la metía y las hacía gemir de placer.
No es un sacrificio ser madre. No es un drama.
Esta sensiblería barata e inmadura de ataque de amor filial anual, no es solo por la cuestión comercial. Es que la gran parte de los hijos son incapaces de ser independientes de sus madres y padres.
Se follan a su marido o esposa y luego corren a sus mamás a contarles sus secretos y lo mucho que las quieren.
Hay una gran cobardía. Hasta el punto de joder su vida independiente, si la tienen, por seguir siendo bendecidos por su santa madre.
No acaban los idiotas de vivir de forma independiente y siguen tocando los cojones a sus progenitores como si tuvieran diez años.
No jodas…
Cualquier animal se apresura a ser independiente de sus progenitores. Es el fallo evolutivo humano: no lo consiguen, excepto unos privilegiados.
Y ni qué decir tiene, que si sus madres o padres son unos perfectos hijos de puta; los hijos (como debe ser socialmente correcto) dirán: «lo sé; pero son mis padres». Y les besarán la mano como se le besa a un obispo cabrón.
O tal vez, la hipocresía filial siente pena porque sus madres ya no follan y las intentan consolar de esa temible carencia con días especiales. De ahí que sean gestos tan amanerados los que se ofrecen a mamá y papá. Por puta lástima.
No, no es tan astuto el género humano para elaborar esa hipocresía. Simplemente se creen de verdad que un día a mamá le saldrán unas putas alas en la espalda y en lugar de morir, ascenderá a un cielo de mierdoso algodón.
A ver si maduráis, coño.
Dicho esto, creo que el mejor regalo para mi madre sería una suscripción gratuita por seis meses a un canal porno en Super Puto HD.
Si no folla, que se masturbe a placer.
Si no estuviera muerta, claro.
Sois hijos del follar, no del amor; membrillos.

Buen sexo a las madres.
Iconoclasta

Sandee Westgate

En Telegramas de Iconoclasta.