Archivos de la categoría ‘Reflexiones’

Si Hitler el puerco estuviera vivo, llevaría hoy una bufanda morada. Y las empresarias/os solidarias/os de hoy, mañana descontarán el día de huelga a sus respetadas trabajadoras y les añadirán las tareas de hoy.
Llevo tantos años en la vida, que me parece un desperdicio de tiempo creer en la solidaridad de los tiburones.
Y es que además, las redes sociales son la principal causa de diabetes y no la cocacola.
Un elefante viejo en el oficio, con la trompa se tapa el orificio.
Si al menos me la metieran con un poco de ternura… O vaselina, coño.

Solo se ama lo que se conoce íntimamente. Porque para amar a mis semejantes indiscriminadamente, dicen que hubo un tal Jesucristo y algunos mesías por el estilo.
No soy un ambicioso de mierda.
Amo a un solo ser y quiero a unos pocos, el resto de millones de seres no me importan en absoluto; ni siquiera considero su existencia habitualmente. Mi pensamiento se extiende a muy pocos seres y rechaza toda otra injerencia que es pérdida de tiempo.
Yo no busco ni trabajo o vivo por un futuro mejor, no me importa lo que ocurra cuando esté muerto.
Quiero un buen presente ahora. Ya. Para quien amo y los pocos que quiero.
No gasto energías o recursos por el futuro, las gasto para mí y ahora. Los del futuro deberán trabajar como yo. O joderse como yo en mi presente.
No me importa quién viva o muera.
Y si algún megalómano siente que tiene que hacer algo por el futuro, es porque se trata de un ambicioso usurero hambriento de poder, o un loco mesías de esos que aparecen en la tele o en la historia a lo largo de los tiempos.
Lo que hoy no pueda follar, como se dice coloquialmente: “mesimportaunamierda”. Que se busquen la vida.
El futuro no es mi problema y siento alergia por los santones.
Yo solo soy un buen tipo, muy sencillo y con poco tiempo.

 

En Telegramas de Iconoclasta.

Es inevitable a veces ser débil y sonreír ante un pensamiento grato.
Dejarse llevar por la ilusión relajadamente, como si no importara lo acumulado y que pesa más que nada: el dolor, los muertos y los fracasos.
Por proyectos que jamás se realizarán porque he cruzado el punto sin retorno de la vida. Cuando ya no queda tiempo y es tarde para todo.
Te das cuenta de que sueñas y te sobresaltas de repente. Y te preguntas: ¿A qué viene esto? ¿Es hora de morir? ¿Estoy tonto?
Y acto seguido concluyo con pensamiento eficaz y sin amabilidades pueriles: ¿Para qué más tiempo? No necesito más. No lo quiero.
Me enciendo el enésimo cigarro y los pulmones, como que se duelen con un silencio enfisematoso. No les hago caso.
Para ellos tampoco hay retorno.
El cuerpo no acaba de aceptar la muerte, es muy ingenuo. Por ello hay que tratarlo con mano dura.
Por ello le permito sonreír en muy contadas ocasiones.
Empieza el fundido en negro.
Y está bien.
Dos veces bien. No problem.

No sé si aprende; pero tanta atención llega a ser inquietante.
No me gustaría que fuera más rápido que yo resolviendo pasatiempos. No quiero más humillaciones.

Me gustaría gozar del superpoder de vaciarme y seguir, a pesar de ser mierda, pareciendo elegante. Como un sobre de azúcar que mantiene su forma a pesar de estar desgarrado.
Vaciarme de emociones, ergo de dolor.
La vida no es un bien preciado si estás lleno.

En Telegramas de Iconoclasta.

Es una época tan intelectualmente decadente que, a cualquier cosa se le llama arte.
Y como toda decadencia, usa la palabra «arte» para justificar algo que no tiene ningún valor estético o plástico, escudándose en la mayoritaria falta de criterio de los usuarios de las redes sociales.
No se debe confundir una protesta social con arte. Una fotografía pixelada y sin interés alguno, la puede hace cualquiera en su teléfono. De hecho, las televisiones practican ese «arte» en multitud de reportajes cuando pixelan rostros de niños, policías o cualquier otra persona que sea «delicado» mostrar en público.
La protesta social me parece genial, sea o no cierta. Que cada cual se queje y cuestione lo que le pica; es la esencia de la libertad.

La tan cacareada obra de «presos políticos» que ha sido «censurada», es mera crítica y protesta social; sin ningún tipo de arte.
Hay que tener claro lo que es arte, lo que puede conmover la sensibilidad mediante la plástica para bien o para mal. Y en esa obra ha de haber una cualidad especial que la constituya en algo digno de exponerse.
Llamar arte a esta obra, es puro oportunismo y una falta de respeto para otros artistas que sí merecen exponer y son ninguneados durante toda su vida.

¿No es estúpido el espacio tratándose de una nota?
Notas de las notas, de las notas, de las notas, de las notas…
Como tuits mierdosos y aburridos de políticos y famosillos, que se repiten y repiten y repiten y repiten…
Los cerebros se pudren y nadie presta atención.

 

No sé que pensar de este momento hermoso.
Quiero soñar que el árbol da gracias al sol con mensajes encriptados en volutas de vapor, en jirones de vida. Que lo invita a un trago de su propia savia por el calor necesario que le regala tras la noche helada.
Soy un extraño entre ellos dos, un pequeño ser que ve cosas más grandes de las que debiera. Porque estaría más tranquilo si no supiera de la inmensa vida de otras cosas y seres. No haría la mía tan ínfima.
Demasiado grandes en su poder y en su edad.
Grandes en sus vidas interestelares y profundamente clavadas en la tierra.
Soy tan efímero, tan desarraigado de todo…
He tenido un casual privilegio de estar tan cerca de ellos.
El planeta no habla conmigo, no soy parte de él. Solo asisto a encuentros de amigos de una forma accidental.
Mi pensamiento no trascenderá, no será vapor; al menos visible para nadie.
No habrá la huella de un tullido en la tierra que ha asistido, sin pretenderlo, a la charla de dos seres de una trascendencia inabarcable.
Mi piel se abrasa con el sol y se hiere con las cortezas de los árboles.
Mis piernas se rompen con chasquidos que no me dejan dormir cuando los evoco en el silencio y la oscuridad de la noche, cuando me enfrento a mi pensamiento.
Mis ojos padecen con los rayos del sol y el frío.
Hay una belleza letal en el planeta, hay una íntima complicidad que me hace forastero.
Y hay tanto tiempo que me falta vida.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Video y foto de Iconoclasta.