Posts etiquetados ‘Iconoclasta’

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Dicen que las bicis son para el verano. ¿Y qué coño hago en invierno?
Porque el sonido del hielo al ser triturado por las ruedas es adrenalínico.
Me hace sentir poderoso.
Y superior.
¡Ah, el frío y sus gélidas vanidades!
Como si no se pudiera follar con él.
¿Y cómo se reproducen los osos polares? ¿Eh? ¿Por internet?

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Los árboles pierden sus hojas y la luz llega clara a todos los rincones.
Y el cielo vanidoso se luce sin pudor.
La belleza y serenidad con frío se paga.

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La luna llena y una casa gótica.
¿Cómo no dejarse llevar por la imaginación?
Por lo mismo que me pagan, prefiero un buen decorado.
Y cierta melancolía que no acierto a identificar el origen.

 

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Así pienso, en principio mi razón era triangular y regular, prácticamente como ese dios cabrón, también triangular y con un ojo que no le sirve ni para limpiarse el culo.
Con el tiempo mi pensamiento fue taladrado, a punto de derribo.
Lo reforcé con palos y limpié las juntas de pringosa humanidad.
Ahora luzco profundo e interesante. Desesperadamente intrincado.
Mi madre me parió y yo solito me perfeccioné.
Soy la razón indescifrable.
Un dios con un buen colorido.

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Las orillas están blancas por el hielo y la hierba cruje con cada paso.
No existe frío tan feroz que anule mi pensamiento animal y encelado.
Estás presente y ardiente en el desierto y en los glaciares.
De mi boca y nariz sale humo aunque no fumo y siento frío en los mismísimos ojos.
Saco la polla para mear y pienso en la calidez de tu piel, en la acogedora y viscosa humedad de tu coño.
Y aquí, en este frío páramo se me pone dura entre los dedos, y no puedo hacer otra cosa que tirar sin piedad del prepucio y descubrir el glande congestionado de sangre, deseoso de fundirse en tu vagina. Del meato cuelga un obsceno filamento espeso. Es el hambre de ti, y lo sabes, mi puta…
Es el absoluto deseo de metértela sin piedad, sin cuidado. Cuasi cruelmente.
Quiero follarte en este helor y observar fascinado tu clítoris duro, asomando desafiante entre los labios que abriré con mis dedos toscos. Esa bestia que tienes entre las piernas calentará mis fríos y presurosos dedos muertos sin ti. Antes de que te invada con mi bálano y tome posesión absoluta de tu coño y tu voluntad.
No quiero mear, solo masajear el pene. Que este vaho que sale de mi boca, cubra tus pezones duros y las enloquecedoras areolas se ericen por la amenazadora caricia de mis dientes.
Ya no hace frío, has fundido con fuego mi pensamiento y mi corazón que lanza chorros de sangre hirviendo a mi pornográfico pene.
El semen brota y convulsiona mi vientre. Se confunde con el hielo y mi gruñido de placer hace detonar en el aire las alas de los cuervos en un estampido casi diabólico.
Las desnudas ramas del árbol en el que estaban posados, parecen gemir temblorosas al cielo, rogando no ver la obscenidad que cometo.
Es indistinto el lugar, el clima o el tiempo.
Te la metería en cualquier paraje, en una gruta oscura, de día y de noche, en un prado verde o en la puta Antártida.
Tú no sabes de tu poder sobre mí…
La última gota de leche cae en mi bota.
En mi mente perturbada suenan tus gemidos incesantemente.
Y estrangulo con el puño la polla para aliviar tu omnipresente presión.
Enciendo un cigarro cuando mi pene aún cabecea el orgasmo, dejando que se enfríe mientras ardo en el infierno de un invierno sin ti.
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Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

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En Telegramas de Iconoclasta.

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Es curioso… Sales a pasear y de repente te das cuenta que estás lejos de casa, muy lejos.
Lejos de todo.
El tiempo y la distancia fluyen llevándote de una forma natural hacia algún lugar lejano.
Solo es una apreciación falsa, porque no hay destino. Lo cierto es que lo tuyo no es el cobijo o el hogar, lo tuyo es el camino.
Y cuando el camino se acabe estarás muerto.
No se necesita un hogar para morir.
Y aceleras el paso, porque no hay tiempo que perder para ir a la nada.

 

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Hay una insólita ternura en la gabardina que protege del frío al viejo caballo.
Asombrosa en un mundo donde los animales mueren para alimentar a los seres humanos.
Ha tenido que trabajar mucho.
Tiene que ser muy querido.
Y por tanto protegido.
Un viejo que pace su vejez amparado…
Y cuando te das cuenta de cuanto cariño hay en ese acto de abrigo, concluyes que la bondad solo aparece en lugares apartados y solitarios, a salvo del mundo.
Que eres un testigo excepcional y que tu vida corre peligro por conocer ocultas bondades en un mundo plagado de sensiblerías hipócritas que no hacen nada por nadie.

 

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No sé bien qué hago aquí, ante el mal presagio que las vacas presienten.
El prado está vacío de ellas, temen que la niebla contenga muerte.
¿Es la muerte la que provoca un frío intenso que hace insensibles los dedos de los pies, que se mueven dentro del calzado intentando en vano calentar la sangre?
Esperaré a ver que pasa, esperaré la magia, cualquiera.
Por letal que sea.
El frío subirá al corazón…
La muerte y sus fríos dedos cauterizadores de vida acariciaran mi pecho.
Porque de cobijo ya he tenido suficiente, busco tragedia para frenar toda esa vulgaridad que he vivido año tras año.
Y la niebla arrastra consigo la esperanza de un final digno, de una romántica y gótica muerte.
Sin que nadie se entere, a solas.
Follar con la muerte… Me la pone dura.

Reflexiones redes 2 def

He visto a un tipo abrir la funda del teléfono a una velocidad de 5 cm/min.
Y como si tuviera el tamaño de un campo de fútbol, ha dado vueltas por la pantalla con un tembloroso dedo índice.
Sacaba la lengua y se le caía un fino hilo de baba, como una telaraña repugnante.
Lo sé porque durante más de quince minutos, la pantalla ha iluminado su rostro.
Y he pensado en la selección natural y la extinción de la especie humana.
Soy tan cándido en navidad…
No existen reyes, ni santaclaus, ni la puta que los parió a todos.
Mi deseo jamás será cumplido.
Decepcionado, he seguido mi camino después de haberle metido el teléfono en la boca rompiendo sus dientes. Lo he tirado el suelo y he pisado con fuerza el teléfono que sobresalía hasta encajárselo en la garganta. Sus ojos se han derramado en sangre.
Si no haces tú el trabajo nadie lo hará por ti.
Ni en navidad.