Archivos para diciembre, 2014

Incomprensible.

Vivir intensamente.

Os equivocáis, no sabéis nada. No habéis aprendido, ni tenéis capacidad para ello.
Vivir intensamente es imponer el propio pensamiento sobre el rumor de cientos de voces, de motores y música barata.
Vivir intensamente es enmudecer a la humanidad y caminar con el pensamiento a todo volumen.
Yo soy la intensidad y el resto, lo ajeno, lo que no puede anular mi pensamiento.
La ciudad y lo que contiene es un mal derechazo de un pugilista mediocre. No ganará nunca.

Nunca se vuelve al punto de partida, no se puede comenzar algo de nuevo.
Los puntos de partida se pierden a la partida.
Es estúpido decirlo, ¿verdad?
Pues eso, cuando creas por un momento que has vuelto al punto de partida, visita al neurólogo.
Has caído más bajo de lo que pensabas y no te das cuenta por algún daño cerebral degenerativo.

El mundo a veces es maravillosamente impredecible.
Acabas sintiendo repugnancia por lo que creíste amar. Y aparecen seres que no conocías a los que tienes que acabar amando.
Y el asco que sientes por aquello que se convirtió en miseria y suciedad, se torna rápidamente en indiferencia. Sientes que no es necesario partir, que duele marchar por esos seres que han marcado tu vida y han combatido la repugnancia.
El tiempo que uno creía haber perdido, simplemente se convierte en una anécdota. Y ríes.
Para conocer esos seres se requiere fuerza y determinación. Aquello que ya no está de moda entre la moral de los mediocres: nobleza. Mantener un ideal de ética y amor, aunque duela.
No es una reflexión edificante, es un canto a la experiencia. Algo inusual en estos tiempos, en este planeta.
Es algo serio y grave como la bala que sale del cañón de un fusil.
Porque nadie sin inquietudes, sueños y determinación puede transmutar la repugnancia en un cúmulo de seres a los que amar y recordar siempre. Es algo que te ganas a pulso.
Hay una gran dosis de vanidad en estas palabras, tanta como esfuerzo, tiempo y voluntad nos cuesta cumplir con los sueños que perseguimos.
Nos merecemos la mirada franca y cansada de ceño fruncido que el espejo nos devuelve a las mañanas.

Un cuento de navidad lineal.

-Resulta que es cierta mi fragilidad, mi trauma. Para actuar de esta forma soy otra yo, es posible que quienes me conozcan esos días nunca lleguen a tocarme realmente.
En algunas ocasiones vi el desespero luego en estos hombres ante la imposibilidad de re visitarme, ante mi imposibilidad de darles cualquier espacio. Usar gente es un acto disfrutable, pero cruel.

-Tú eliges, extiendes tus encantos y asistimos a ello. Luego tu juicio y exigencia. Es razonable. Además, al final es difícil encontrar algo bueno. No es cruel en verdad.

En Telegramas de Iconoclasta.

Ha reventado algo muy adentro, como si una bolsa con agua caliente se hubiera roto de repente y diera un calor extra al corazón y los pulmones.
Una molestia mortificante que mantiene contraído el estómago; pero no es el estómago, es algo mucho más profundo. Imagino que es donde reside el alma.
¿Por qué envía el cerebro tan lejos y recóndita el alma? Te llevas las manos al abdomen para nada. No hay consuelo, ni siquiera me acerco al alma emocionada y contrita.
Atendiendo al estómago, no puedo frenar esa agua tibia que se derrama por todo el cuerpo para llegar a la entrepierna.
Una erección, por extraña que sea, distrae de la metafísica. Es el obsceno anclaje a la realidad.
Lo que me hace suponer que mi pene es más poderoso que mi pensamiento.
Y concluyo de la forma más lógica que soy idiota.
Un idiota con las entrañas inundadas de esperanza e ilusiones y con la polla tiesa…
Es de risa…
No reniego de mi naturaleza básica y simple como una canica.
Está bien así.
Me quejo de mis pretensiones intelectuales. Debería ser más elegante y no escribir de esperanzas y amor con esto tan duro entre las piernas.
Debería callar y simplemente masturbarme.
Soy malo conmigo mismo, despiadado.
Todo va junto, es un lote: amor y sexo.
Tampoco hay tanto misterio. Me canso de pensar.
Siento rabia de tener cerebro y usarlo demasiado.
Estoy furioso, porque mi temperatura interna ha subido y el agua que me inunda dentro me asfixia.
No soy un romántico, soy un hijoputa que ama y folla.
Que la mete y lame.
¡A la mierda! Si te amo te la meto.
Que nadie me joda más. Sobre todo yo mismo.
Toda esta calidez que sobrecalienta mis órganos va dirigida a la polla. No es amor, o tal vez sí; pero me duele de dura que está. Y eso no mejora mi humor.
Ni mi equilibrio mental.
Ahí, en algún lugar profundo de mi estómago está el amor, un núcleo duro, inconfundible.
Como un tumor inoperable.
El amor se esconde profundo.
Tal vez por ello te la quiera meter. Follarte es buscar el tuyo, querer golpearlo con todas las venas de mi rabo. Así de básico, así de sencillo.
La obscenidad va de la mano de la sinceridad.
Y el romanticismo solo esconde la semántica de follar y correrse. Eufemismos que hacen perder un tiempo precioso.
Y cuanto más pienso en ello, más me desboco.
Me torno tan profundo como irracional.
Es hora de mostrar la locura. El rabo duro y mis manos en el abdomen buscando un consuelo.
A la mierda el civismo y atávicos prejuicios.
Yo solo doy amor y semen.
Y por favor, solo pido unas horas de paz para alejarme de esa metafísica que contrae mi estómago y esa irracionalidad que mantiene el glande empapado.
Quiero dejar de ser incomprensible por unas horas, solo quiero ignorar que existo entre palabras, risas, humo y comida.
O llantos, da igual…
Algo sencillo, algo sincero para variar.
O simplemente odiar, odiar es sencillo y fácil. No se necesita un riego sanguíneo tan potente como para mantener una erección.
Me basta con ignorar que soy incomprensible a mí mismo.
Que Linda Ronstadt cante Blue Bayou…

Iconoclasta

https://www.youtube.com/watch?v=GVu1xUDg66Q

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
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