Archivos para febrero, 2018

Las horas todas

Las horas huecas,
las necesidades y su insatisfacción.

Las horas vanas,
las del agotamiento sin fruto.

Las horas temibles,
las de la angustia y el dolor.

Las horas negras,
de muerte y necrosis del ánimo y la carne.

Las horas-sueños,
las de la intensidad, la locura y la vida deshebrada como carne hervida.

La hora inquietante,
cuando el espejo mudo mira tu rostro y cuenta las horas pasadas.
Y las pocas que restan con pestañeos tristes.

Las horas tiernas,
en las que acaricias sus deditos y tratas de imaginar su vida, pensando: “tan pequeño…”.

Las horas cáncer,
que se hacen tumores nacarados con hastío y crean metástasis hasta en la sonrisa.

La hora aciaga,
cuando sabes que se aproxima lo inevitable y es malo.

Las horas repugnantes,
cuando la envidia ajena se cierne pesada en tus cejas diciéndote que no es posible, que no es bueno, que no te creas especial.

Las horas felices,
cuando el odio hace fantasías de sangre y violencia, de cuerpos destrozados por una justicia salvaje. Y observas jadeando un reloj con ojos enrojecidos.

Las horas del amor,
que no son horas, son segundos vertiginosos que se precipitan por acantilados afilados.

Las horas tristes,
las del llanto inevitable, bajo la luz que me delata ante mí mismo y me avergüenza sin piedad.

Las horas íntimas,
donde el pensamiento parece hablar potente en los tímpanos y el tiempo carece de importancia.

Y hay un segundo…
El segundo lácteo,
el trallazo explosivo que se escurre blanco rezumando desde lo más íntimo de sus muslos hermosos y fascinantes.
Aunque no justifica las horas todas.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Hoja de Ruta o Plan

¿Por qué esa mierda de “hoja de ruta” y no “plan”? Putos eufemismos de bocas hipócritas e ignorantes. Temen que se asocie la palabra “plan” a una estrategia de ataque y defensa. Y como toda estrategia, puede ser traumática e invasiva; pero una hoja de ruta, no. Es absolutamente “pacífica” y “democrática”. Una “hoja de ruta” invita con su romanticismo pacífico a cerrar y adueñarse de un parlamento cantando un fúnebre himno de secta paternalista y elitista, supremacista y exclusiva.
No es lo mismo para los sectarios, decir u oír “plan” que “hoja de ruta”.
No entiendo cómo no se ofenden a sí mismos con su hipocresía.
La paranoia farisea que no cesa…

Nina Zilli

En Telegramas de Iconoclasta

Mensajería independentista catalana

¿De verdad que los medios de comunicación, políticos, politólogos y ciudadanos se creen y asumen el montaje sectario independentista catalán de los dichosos mensajes captados con una cámara de TV, como reales?
¿De verdad nadie es capaz de ver el teatro de la secta independentista catalana?
¿De verdad cree algún ingenuo que un fugitivo experto como cualquiera en el uso del teléfono va a exponer su pantalla con total claridad y durante el tiempo suficiente a las decenas de cámaras de periodistas que tiene a sus espaldas?
¿De verdad nadie piensa que cuando una secta no puede sobrevivir en un medio legal y democrático, llama al sentimiento de sus fanáticos con mensajes de sacrifico y martirio sufrido?
Si los mensajes que publicaron los medios de comunicación dijeran: “Deberían sacrificar a sus hijos para que Europa se dé cuenta del acoso al que nos vemos sometidos”, desde ayer habría una nueva ronda del famoso Día de los Inocentes del Nuevo Testamento.
Y los fanáticos de la secta, con gusto hubieran metido a sus hijos en una picadora de carne.
En definitiva, si Charles Manson hubiera cometido sus asesinatos llevando un teléfono multimedia, hoy día sería preso político a ojos de la chusma.
¿De verdad la ingenuidad y la decadencia de la población puede digerir tantas pastillas de mentiras con sabor a mierda y pensar que come chocolate?
Es tan obvio de una forma tan burda…
Claro, que cuando de fanatismos o sectarismos se trata, la sutilidad no es necesaria.
La violencia… Esa sí que deja las cosas en su sitio de una vez por todas y limpia la humanidad de cosas que no deben reproducirse.
Me refiero a un oportuno terremoto o cataclismo a falta de suficientes balas.

El puritanismo

No me parece bien ni mal que hayan anulado la presencia de modelos y azafatas en las carreras de F1. Es una de esas idioteces, como cualquiera de tantas a las que estoy acostumbrado a tener que oír quiera o no.
Como se dice coloquialmente, me suda la polla. No me ponen nervioso las mujeres-publicidad; podrían poner cerdos (de cuatro patas) en el pódium y me reiría con ganas.
Solo me parece puritanismo fariseo. En un tiempo en el que los autorretratos de mujeres usuarias de redes sociales (cuanto más sensual y sexi mejor, aunque no desnudas) se han impuesto y promovido como un medio para captar más visitas y actividad, el asunto de prohibir modelos y azafatas es de una espantosa hipocresía.
Tal vez, lo que quieren es monopolizar la exhibición de mujeres hermosas hacia canales de pago. Nada más.
Las mujeres guapas no solo despiertan “deseos impuros”, lo peor es la envidia.
Las grandes firmas de moda pronto tendrán que usar maniquís de madera (sin pechos) en pasarelas móviles para lucir sus creaciones.
En un mundo idiota, solo pueden ocurrir idioteces.
La vanidad forma parte de la genética del ser humano (como la envidia), así que no jodan con estupideces, porque solo están robando la libertad de las mujeres, la de mostrarse como quieren.
Y como si sobrara trabajo, las consecuencias económicas, aportarán su granito de mierda a esta montaña de hipocresía barata y populachera.